• Saltar al contenido principal
  • Saltar a la barra lateral principal
Tania Carrasco logo transparente mediano
  • INICIO
  • SOBRE MÍ
  • ESCUELA ONLINE
  • MIS SERVICIOS
  • REGALO
  • CONTACTO

minimalismo y relaciones personales

MI MADRE DESTRUYÓ MI AUTOESTIMA Y NO CONSIGO SUPERARLO

30 octubre, 2017 por taniacarrasco 340 comentarios

Aunque jamás he pensado que mi madre destruyó mi autoestima, cada día soy más consciente del importante papel que tuvo ella en la formación de mi falsa autoestima.

En este artículo vas a entender mucho mejor de dónde viene lo poco que te respetas, aunque a los demás les hayas hecho creer lo contrario.

Ten en cuenta que el conocimiento es poder y cuanto más sepas de ti misma más capacitada estarás de afrontar las consecuencias de todo lo que ha pasado en tu vida, para poder seguir hacia delante.

Normalmente le doy mucha caña a la figura del padre, porque parece ser que es de donde vienen la mayoría de tus traumas, pero no es así. No puedes dejar pasar el papel de tu madre porque es tanto o más importante que el de tu padre.

Como mujer adulta que eres, mantienes con tu madre una buena relación. Para ti es una relación especial, es la única madre que tienes y tendrás nunca, pero en el fondo le guardas ciertos rencores que se manifiestan más a menudo de lo que te gustaría.

Con tu madre tienes un conflicto, un amor-odio que afecta a tu vida más de lo que te imaginas.
Si la relación con tu madre no es sana, es muy complicado que puedas tener paz mental en el resto de áreas de tu vida.

Sí sí:
–          Tienes mucho estrés
–          A tu día le faltan horas
–          Y no duermes lo suficiente, de acuerdo.

Pero los conflictos internos, los conflictos emocionales, eso que no se ve a simple vista, afecta mucho más a tu vida que el hecho de que el día solo tenga 24 horas.

Por eso, como este es un proyecto que tiene como base la salud física, sé que sin salud física no hay salud emocional y hay que mirar esto de cerca.

Porque si cuidases tu cuerpo físico podrías ver las cosas de otra manera.

Esto no significa que con salud física ya no vayas a tener problemas que resolver. Siempre los habrá. Pero te resultarán más sencillos.

El rencor, el odio, los traumas…ocupan un espacio precioso que hay que llenar con amor y salud.

¡Va!, arremángate que empezamos 😉

Contenido

POR QUÉ MI MADRE DESTRUYÓ MI AUTOESTIMA

No se me ocurre tarea más difícil en el mundo que el hecho de ser madre, y para eso no hay carreras universitarias, ni formaciones de ningún tipo.

Cualquier mujer, capacitada biológicamente, puede ser madre sin pasar ningún test psicotécnico («muy mal yaya», como dice mi sobrino cuando regaña a su abuela). Partiendo de esa base ya vamos mal, así que corramos un estúpido velo.

Que tu madre se quedase embarazada de ti y decidiese dar a luz y criar una hija, no significa que tuviese en sus manos las herramientas, ni los conocimientos necesarios, para sacar matrícula de honor en esa licenciatura de la vida.

Ser madre es una carrera de fondo donde se empieza con lo que tienes y se van adquiriendo aprendizajes por el camino, o eso me han contando. Si tienes esto en cuenta, está claro que la autoestima que tuviese tu madre mientras te gestaba y te criaba, influirá directamente en ti.

¿Conoces alguna mujer que se haya puesto a trabajar su autoestima para que esta influyera positivamente en su bebé? Si conoces alguna házmelo saber por favor, quiero entrevistarla.

Si quieres ser una de las entrevistadas necesitarás empezar por aquí. 

Con esto no trato de criticar a ninguna madre, ni muchíiiiisimo menos. Solo reitero la idea de que a tu madre nadie la preparó para serlo y como no la enseñaron a darle importancia a estas cuestiones ni siquiera se las planteó.

Así que si tu madre destruyó tu autoestima es porque la suya ya estaba destruida de antemano y quizá ni siquiera lo supiese.

MADRE TÍMIDA Y VERGONZOSA

Existe una relación directa entre la timidez y la vergüenza con la baja autoestima.
Si tienes una madre tímida, como es mi caso, habrás comprobado que eso te afecta en muchas ocasiones. Más que afectar, incluso te molesta.

Aunque hasta ahora no lo sabías seguro, intuías que el hecho de que tu madre fuese tan tímida tenía mucho que ver con su falta de autoestima.

Es una mujer que quiere pasar desapercibida a toda costa, que se mete en su mundo y no hay narices a que nadie más entre allí.

Como tu madre no se considera valiosa, ni digna de amor, crece para dentro, escondiendo sus temores, deseos o necesidades para que nadie le haga daño. Y eso te afecta. 

A pesar de que tú hayas desarrollado más el rol de tu padre, sobre todo porque estaba ausente y alguien lo tenía que desarrollar, la personalidad de tu madre también te marcó.

Si tu madre se encerraba en sí misma porque no se creía valiosa, tú interiorizaste eso tanto para adquirirlo como para cuestionarlo. Si ella no creía en sí misma ni en sus capacidades, ¿qué confianza en ti misma ibas a tener tú?

La diferencia principal es que como la actitud de tu madre te daba tantísima rabia, tú decidiste hacer lo contrario: tapar tus inseguridades para que nadie se diese cuenta, hacerte la dura, no como ella.

Entre madre e hija existe un importante vínculo de identificación que no puede pasarse por alto.

ACTITUDES DE TU MADRE QUE INFLUYERON NEGATIVAMENTE EN TU AUTOESTIMA

1.      NO VALORABA TUS LOGROS

Cuando eras pequeña te esforzabas mucho para que tu madre valorase todo lo que hacías, pero eso no ocurría. Pocas veces tu madre te dio palmaditas por lo bien que lo habías hecho. Pocas veces te dio un abrazo por el esfuerzo realizado o por hacer lo que te había pedido que hicieses.

2.      TE COMPARABA CONSTANTEMENTE

Sin intención de herirte ni de mermar tu autoestima, tu madre te comparaba continuamente con tus hermanas, tus amigas o incluso con ella misma. Lo de los demás siempre estaba mejor que lo tuyo, o al menos esa fue la lectura que tú hiciste.

3.      TE PONÍA ETIQUETAS

Llevas grabadas a fuego muchas de las palabras que te decía tu madre en tu infancia:

–          “Eres mala”
–          “Eres torpe”
–          “Eres gordita”
–          “Eres egoísta”
–          “Eres mal educada”
–          “Eres incorregible”
–          Etc, etc, etc.

Y como las cosas buenas no se te decían para que no te las creyeses, lo único que pudiste interiorizar fue todo lo malo que te atribuía tu madre. Así eras tú, una persona horrible y, sin querer, te lo creíste.

4.      TE EXIGÍA COSAS QUE NO IBAN CON TU EDAD

Entre la timidez de tu madre y el hecho de que ella no se valoraba lo suficiente, seguro que te tocó en más de una ocasión hacer cosas que te quedaban grandes como niña que eras.

Pero tú parecías tan echada para delante y tu madre tan echada para atrás, que parecía la mejor elección.

Tanto si lo hacías mal, como si lo hacías bien, tú sentirías que la presión que se ponía sobre ti era demasiado grande y que no podías llegar a alcanzar las expectativas que tu madre tenía puestas en ti.

Volverías a fracasar y tu mamá te añadiría otra etiqueta, la de inútil por ejemplo, para ir haciendo la lista cada vez más grande.

5.      NO TOLERABA TUS ERRORES

En tu casa los errores se pagaban, el castigo era seguro. Independientemente de que asumieras el error o no, tenías que pagar por ello. Eso te llevó a pensar que tu madre sólo toleraba la perfección. Había que ser perfecta o encerrarse en una misma, como hacía ella.

6.      NO TENÍA NINGUNA CREDIBILIDAD

Lo que no se puede cuestionar es que tu madre quería lo mejor para ti, aunque le venía muy bien la frase “haz lo que yo digo pero no lo que yo hago”.

–          Quería que estuvieses bien alimentada.
–          Quería que sacases buenas notas para que tuvieses un futuro mejor que el suyo.
–          Quería que hicieses ejercicio para estar más sana.
–          Quería que encontrases un buen hombre que no te reprimiese.
–          Quería que fueses una mujer libre.

Sin embargo, lo que quería para ti no era lo que hacía para ella. Tu madre:

–          Se alimentaba fatal.
–          Fumaba muchísimo.
–          Le costaba la misma vida hacer ejercicio.
–          Se sometía a tu padre.
–          Se enfadaba si pasabas demasiado tiempo con chicos…

Todas esas actitudes te confundían bastante y no sabías qué era lo mejor ni por qué tu madre actuaba así.

7.      SE APOYABA DEMASIADO EN TI

En lugar de tener en cuenta sus propias capacidades o apoyarse en tu padre, o en cualquier amiga o familiar, tu madre te tenía a ti como:

–          Amiga
–          Confidente
–          Cuidadora
–          Hombro para llorar
–          Lugar donde volcar sus frustraciones…

Y eso es demasiado trabajo para cualquier niña.

No podías llegar a todo, era imposible, así que tu autoestima caía en picado junto con la de tu madre. Aunque a ella se le notase muchísimo y tú lo supieras disimular mejor.

MI MADRE DESTRUYÓ MI AUTOESTIMA PERO LO VOY A SUPERAR

Y no te queda otra más que superarlo si quieres ser feliz y vivir tranquila.

La figura de una madre es la figura más importante de la vida de cualquier persona. La relación que tengas con ella, tanto si está físicamente contigo como si no, será crucial para que seas una mujer emocionalmente sana.

Tu madre hizo muchas cosas «mal», con toda seguridad. Eso mismo te pasa a ti, o te pasará, con tus hij@s porque nadie es perfecta. Sin embargo, hay muchas cosas que puedes hacer por ti para que esa falta de autoestima que te persigue desde la infancia se convierta en un amor profundo hacia ti misma y hacia todo lo que te rodea.

Voy a contarte lo que yo he tenido que hacer en mi camino para dejar de guardarle rencor a mi madre por todo lo que creía que había hecho mal:

1.      SUELTA EL VICTIMISMO

Sé que durante mucho tiempo te ha venido genial pensar que la culpa de muchos de tus problemas la tenía tu madre. Has intentado cambiarla a ella para que así te afectasen menos sus cosas, pero no ha funcionado.

Ya eres una niña grande, así que responsabilizar a los demás por los problemas que tú tienes no te va a permitir avanzar.

¡Deja de hacerte la víctima y toma las riendas!

Sé que dicho así suena muy duro. A mí también me ponían de muy mal humor las personas que me decían esto…Hasta que me di cuenta de que tenían toda la razón.

2.      PONTE EN SU LUGAR

Si eres madre, ahora entenderás mucho mejor todas esas cosas que pensabas que tu mamá hacía mal puesto que ya lo estás viviendo en tus propias carnes.

Si no eres madre, lo único que tienes que hacer es empatizar un poco con ella. Si no conoces demasiado de su historia pregúntale:

¿Cómo era la relación con sus padres, tus abuelos?

¿Cómo fue su infancia?

Intenta comprender de dónde viene su comportamiento, porque todo el mundo tiene una historia que le lleva a actuar de una u otra manera.

La gente no es mala o bueno porque sí, y conocer su historia te ayudará a entender muchas cosas, aunque eso no significa que tengas que compartirlas.

3.      PERDONA

¡Menuda herramienta esta del perdón! Maravillosa en cualquier etapa de tu vida para sanar tus heridas y seguir adelante.

Al fin y al cabo tu madre tampoco es mala, todo lo contrario, es una buena mujer que ha querido hacerlo siempre lo mejor que ha podido (sabido).

Soy consciente de que esto sueña ñoño, pero tengo plena conciencia de que todo el mundo lo hace lo mejor que sabe y puede. No se pueden hacer las cosas de otra manera.

Con tu madre pasa lo mismo. Puede ser un auténtico monstruo, pero se debe a que no sabe hacerlo mejor. Qué podemos hacer ante esto???

Liberar de culpa a tu madre, te libera de culpa a ti. Es un proceso que hay que asumir para afrontar estos traumas infantiles, por mucho que en los momentos de dolor lo único que quieras es hacerla desaparecer.

4.      ESTRECHA LOS LAZOS CON ELLA

Quizá pienses que con perdonar, a tu manera, está el tema resuelto. Sin embargo, no consigues olvidar todas esas cosas que te han hecho tener la autoestima tan baja.

Si perdonas de verdad, lo siguiente será estrechar lazos con tu madre y dejar de criticarla para reforzar sus virtudes.

Así la estarás ayudando a ella a sanar su autoestima y te vendrá genial a ti para que su forma de actuar deje de perjudicarte.

Pero si has decidido que es mejor alejarse, este apartado te lo saltas del tirón. 

Cuidado aquí porque estamos hablando de relaciones madre-hija «normales», no estoy hablando de madres narcisistas ni psicópatas. Si tu madre es de este tipo lo único que se puede hacer en la mayoría de los casos (además de aceptar el pasado y perdonar) es marcharte lejos.

5.      APRENDE DE SUS ERRORES PARA QUE TÚ NO LOS COMETAS

Mi madre siempre me ha dicho que ella hacía conmigo y con mis hermanas justo lo contrario de lo que habían hecho con ella. O al menos eso intentaba.

En la realidad, no es frecuente conseguir hacer justo lo contrario que han hecho contigo, porque muchas de esas cosas van grabadas en tu ADN y te salen de forma inconsciente.

Por eso, en cuanto a la libertad que tenía o los consejos que recibía, probablemente eran totalmente contrarios a lo que mi abuela hacía con ella. Sin embargo, en otras muchas cosas como no valorar los logros por ejemplo, mi madre no pudo evitar comportarse como mi abuela porque no era consciente de que lo hacía.

Así que observa bien todas esos comportamientos de tu madre que consideras que han acabado con tu autoestima y refuerza el aprendizaje para que tú no hagas lo mismo.

Está claro que si consigues sanar tu autoestima dañada podrás ser una madre que sepa reforzar la autoestima de tus churumbeles.

Puede que gracias a tu madre tengas baja autoestima, pero también tienes otras cosas: gracias a tu madre, entre otras cosas, has conseguido convertirte en la mujer admirable que eres hoy. Eso que tampoco se te olvide.

Me gustaría volver a hacer una aclaración en este punto porque no se ha entendido nada bien…

Obviamente, cada cual entiende lo que quiere en función de su percepción de la realidad. Así que te cuento cuál es mi percepción.

Lo que quiero decir aquí no es que gracias a lo mal que se ha portado tu madre tú has conseguido ser lo que eres.

No es así exactamente…

Lo que quiero decir es que, todo lo malo que ocurre en la vida te sirve para hacerte más fuerte, más consciente y estar más preparada. Así que de absolutamente todo se puede aprender y agradecer.

CASO REAL

Tengo una amiga, una tía genial, cuya madre es el vivo ejemplo de todo lo que te estoy contando. Desde luego no es mi caso, pero sí que es un caso que me pareció muy claro cuando lo conocí.

La primera vez que mi amiga me presentó a su madre, lo primero que esta señora le dijo a su hija fue:

“Mira qué delgadita está tu amiga, no como tú que cada vez estás más gorda”.

¡Me quedé helada!

Mi amiga se lo tomó tan bien que no me preocupé demasiado, es una chica que tiene muy claras cuáles son sus cualidades y que necesita mucho más que eso para que le afecte a su autoestima.
Pero no me quiero ni imaginar qué tipo de infancia tuvo que pasar siendo criticada y comparada constantemente y de una forma nada suave, y de qué manera tuvo que protegerse de aquello para convertirse en la mujer y madre maravillosa que es hoy.

CONCLUSIONES

Como se explica perfectamente en este artículo:

“La autoestima es uno de los componentes de la vida afectiva que tienen mayor incidencia en la calidad de vida de las personas y en su salud”.

Afirmación que me parece indiscutible porque he podido comprobarlo a lo largo de toda mi trayectoria, y por eso me dedico a lo que me dedico hoy en día.

No sólo tus padres han tenido influencia en tu autoestima, aunque la infancia sea el período más crucial para ello. Hay muchos factores que afectan día a día a que te sientas bien contigo misma.

No pretendo en ningún caso decirle a ninguna madre cómo tiene que actuar, qué podría haber hecho mejor, ni me atrevería jamás a hacerlo puesto que no me puedo poner en su piel.

Mi intención es que tú entiendas que aunque la figura de tu madre tuvo mucho que ver con la autoestima que has desarrollado, a día de hoy solo lo puedes mejorar tú.

Si crees que tienes una vida mediocre y que tu madre, o cualquier otro factor externo, tienen la culpa de algo, te va a resultar muy complicado avanzar.

Cuando más te quieras más querrás a los demás y, por tanto, la relación con tu madre mejorará muchísimo.

La relación con mi madre es muy buena, tengo una madre especial aunque sea un poquito “padentro”. Pero desde el momento en que yo empecé a valorarme, empecé a valorarla más a ella también.

Juntas, hemos hecho un camino de desarrollo personal y de evolución constante que me hace seguir aprendiendo de ella cada día y dar gracias por la madre que tengo. 

Tanto tu madre como la mía se dejaron la piel para darnos lo mejor, las heridas sólo sanan cuando perdonamos lo “malo” y recordamos lo bueno.

“Gracias mamá por inspirarme a convertirme en una gran mujer como tú”.

Y para finalizar ¡me encantaría verte en los comentarios!

Tienes que tener en cuenta que:

  • NO SOY PSICÓLOGA
  • NI PSIQUIATRA

Soy Terapeuta Nutricional, Instructora Física y Coach, pero sé muy bien de lo que hablo porque lo he trabajado en mí y con mis propias clientas.

Es más, he podido comprobar que incluso sin tocar el tema directamente, cuando mejoras tu salud física consigues claridad mental y puedes afrontar todo esto de una forma más sencilla, menos dolorosa, más funcional.

POR FAVOR, LEE ESTO ANTES DE ESCRIBIR UN COMENTARIO, si el artículo te ha provocado algún tipo de resistencia:

Este artículo está suscitando mucha polémica, sobre todo entre las personas que no se sienten capaces de perdonar y que aún arrastran demasiada ira y rencor. Y esto no es una crítica, sino una observación sin juicio que lo único que pretende es ofrecer comprensión.

Para este tipo de personas que están viviendo su proceso de esta manera, como es normal cuando se viven situaciones dramáticas, les expreso todo mi respeto y mi cariño.

Yo también pensaba que las personas que me hacían daño no merecían ser perdonadas. Hasta que empecé mi propio proceso y me di cuenta de que estaba tirando piedras contra mi propio tejado.

A día de hoy, he comprobado por mi propio proceso y el de mis clientas, que el perdón no es hacia fuera, el perdón solo sirve hacia dentro. No hay nada, ni nadie, ahí fuera a quien tengas que perdonar. Pero esto solo se comprende cuando ya has puesto todo de tu parte para superarlo.

Hay que intentar hacer algún tipo de terapia, la que sea, que te ayude con el tema. Porque de verdad que cuando se le pone conciencia a este asunto toda la película de tu vida cambia muchísimo.

Mi recomendación, siempre, es indagar en la terapia transgeneracional. Pero cada cual que encuentre su manera a través de la psicología, la psicoterapia, o la multitud de técnicas que tenemos a nuestro alcance hoy en día.

Yo te cuento lo que a mí me ha funcionado, tú tienes que encontrar tu manera. Que en ningún caso es sentarte a criticar lo que otras personas piensan porque no piensan lo mismo que tú, como está ocurriendo con muchos de los comentarios que encontrarás debajo.

Se puede perdonar, te lo aseguro. Y es el único camino hacia la paz interior. Solo hay que dejar de enjuiciarlo, abrir un poco la mente e intentarlo.

Será un proceso lento pero realmente hermoso que muchas mujeres ya estamos transitando. Tú también puedes recorrer este camino cuando te sientes preparada. Pero si aún no es el momento, te deseo todo lo mejor y te mando todo mi amor.

GRACIAS.

Ahora sí, cuéntame:

¿Aún culpas a tu madre de muchas cosas?

¿No tienes claro que tu madre sea una madre genial y no consigues perdonarla?

¡Entre todas nos ayudamos muchísimo, no dudes en comentar!

Un súper abrazo 

P.D: No se publicará ningún comentario donde se me falte el respeto a mí o a cualquier otra persona. Esto es un lugar para el diálogo respetuoso, no para la intransigencia.

P.D2: Una de las mejores cosas que mi madre hizo por mí fue enseñarme la importancia de comer bien y hacer deporte. Gracias a eso hoy soy lo que soy y puedo ayudar a otras mujeres a tener un peso sano y una energía para comerse el mundo. Pero además, gracias a ella he tenido que hacer mucha terapia y he aprendido infinito. Solo te cuento mi proceso. Si te sirve, genial! Sino, no pasa absolutamente nada y tienes que seguir tu camino.

Publicado en: DESARROLLO PERSONAL Etiquetado como: como superar problemas con mi madre, el papel de la madre, madre tímida como influye, mi madre destruye mi autoestima, minimalismo existencial, minimalismo para los traumas infantiles, minimalismo para sanar la autoestima, minimalismo y relaciones personales, traumas infantiles

CÓMO SANAR LOS TRAUMAS INFANTILES NO SUPERADOS PARA ESTAR EN PAZ CON TUS PADRES

13 marzo, 2017 por taniacarrasco 169 comentarios

Todo el mundo tiene traumas infantiles no superados que han marcado sus vidas, así como todo el mundo tiene encontronazos y disputas con sus padres.

El problema viene cuando esos traumas y encontronazos te frenan en la vida adulta.

Aquí es donde entran en juego mis filosofías de vida y de trabajo, el Coaching y el Minimalismo.

El Coaching te ayudará a llegar del punto A (traumas infantiles) al punto B (la superación de esos traumas).

El Minimalismo existencial te ayudará, durante el proceso, a saber qué ideas, personas, cosas o sentimientos, tienes que dejar a un lado para avanzar. Y qué es lo que realmente quieres que haya en tu vida. Seguro que en esta última lista no aparecen los traumas infantiles.

Cuando estos problemas te separan de la felicidad, cuando este tipo de situaciones no te permiten tener una vida satisfactoria, es cuando realmente podrías plantearte solucionarlos.

Siempre vas a encontrar mil defectos en el comportamiento de tus padres, son un blanco muy fácil. Pero cuando te vas haciendo mayor, va perdiendo sentido.

Ya te has convertido en una persona con una vida propia. Te puede gustar más o menos, pero tienes una vida propia, tuya, relativamente independiente con todo lo que eso conlleva. Es más, incluso puedes tener una vida que a los ojos de otras personas sea una vida magnífica.

Pero…ummm…falta algo…hay algo que no acaba de encajar: la relación con tus padres te sigue martirizando e intuyes que, en realidad, eso puede ser mucho más importante de lo que estás imaginando.

No acabas de entender los comportamientos de tu madre y tu padre no está, de la forma que te gustaría que estuviese.

Todo esto te produce una ira y una sensación de soledad que provoca bloqueos en otra áreas de tu vida.

Te estás dando cuenta de que los problemas que piensas que te han causado tus padres, te arrastran a un pozo de insatisfacción personal del que no sabes salir.

En ocasiones lo sabes tapar muy bien, haces como que no pasa nada. Pero en otras ocasiones te gustaría liarte a guantazos y gritarles tan fuerte que se quedasen sordos del todo.

El caso es que, en la base de lo que eres en este momento están ellos: mamá y papá. Los dos. Estén presentes físicamente o no.

Y hasta que no dejes de echarles la culpa de todos tus traumas, la relación con ellos será profundamente tóxica y tú estarás atada a esos traumas infantiles no superados. Justo hasta que decidas tomar las riendas.

Sanar la relación con tus padres no es una tarea fácil. Es un camino muy duro y muy doloroso. Pero es un camino posible y necesario.

Y es un camino que, en la base del minimalismo existencial, es verdaderamente liberador porque sueltas uno de los grandes lastres que anclan tu vida al pasado.

Toda tu vida cambia cuando consigues superar los traumas infantiles.

Quiero explicarte cómo lo conseguí yo misma.

Contenido

DE DÓNDE VIENE TUS TRAUMAS INFANTILES NO SUPERADOS

Hasta donde tú recuerdas, tus padres nunca se han llevado bien. Creciste entre gritos y riñas, discusiones constantes, malas palabras.

Los problemas que tenían entre ellos, te hacían sentir muy sola. Empleaban más tiempo en tirarse los trastos a la cabeza que en ocuparse de ti.

Debido a esto, no podías contar con ellos. Tenías que hacerlo todo por ti misma, nadie te echaba una mano. Tampoco nadie te decía si lo habías hecho bien, aunque tú buscases continuamente la aprobación de tus papis.

Todo lo que hacías respondía a la necesidad de complacerles a ellos. Pero por más que te esforzabas, no lo conseguías:

  • Normalmente, más que alabanzas, recibías críticas.
  • Sentías que todo lo hacías mal, y aún así te seguías esforzando.
  • Buscabas el cariño y el amor de tus padres en cada logro que alcanzabas.
  • No sentías apoyo.
  • No sentías suficiente cariño.
  • No sentías protección.
  • Nadie se fijaba en ti, prácticamente no existías.
  • Te sentías abandonada a tu suerte.

Y todo esto te marcó para siempre.

NIÑA OLVIDADA-NIÑA EMPODERADA

Al contrario de lo que le puede pasar a otras personas, tus traumas infantiles no superados te hicieron una niña fuerte, una mujer que tiraba para delante con lo que hiciese falta ella solita. 

Sentías que nadie se ocupaba de ti, por lo tanto dependías exclusivamente de ti misma.

Si querías salir hacia delante, tener una actitud positiva y conseguir tus propósitos, tenías que convertirte en una niña aparentemente segura, independiente, auto suficiente…no te quedaba otra.

Mientras otras personas se hunden y se vuelven víctimas de sus circunstancias, tú hiciste creer a todo el mundo que no necesitabas a nadie.

Así que las emociones, las debilidades y todo lo que suponías que te quitaba valor, lo escondías. Si alguien se daba cuenta todavía te querrían menos.

¿QUIÉN ES EL MALO, PAPÁ O MAMÁ?

La relación con tu madre, aunque no del todo mala, te dejaba un sabor agridulce. No tenías una madre igual que la de tus amigas. Tu madre iba a su bola, hacía su vida a su manera y no se preocupaba por ti de la forma que tú necesitabas.

O eso te parecía a ti…

Sin embargo, ella era la que estaba más cerca de ti, al menos físicamente.

Aunque muchas veces pareciese que la que ejercía de madre de tu madre eras tú.

Ella también arrastraba sus traumas infantiles no superados, a lo que se sumaba los problemas de pareja con tu padre…¡bastante tenía ella con lo suyo!

Tú padre, el que era tu soporte de pequeñita, el que sale siempre contigo en brazos en las fotos, cambió.

Sentías que te rechazaba en todo momento:

  • Malas palabras.
  • Malos gestos.
  • Quejas continuas hacia tu persona.
  • Peleas con tu madre…

Desde luego, tampoco acababas de encontrar en él el apoyo que querías.

Por los problemas que tenían entre ellos, tu madre se hacía la víctima y tu padre se quitaba del medio. Con lo que tu sensación de soledad aumentaba. No había nadie ocupando su puesto para ti.

El dinero que entraba en casa, salía. Tu padre lo gastaba en sus evasiones mientras tu madre no hacía nada para evitarlo.

Y tú cada vez más sola.

Cuando había alguna discusión, te pedían que te posicionases, o estabas a un lado o estabas a otro. Cuando una hija no debería tener que posicionarse nunca.

¿Y SI NO HUBIESE CULPABLES?

Hacer frente a los traumas infantiles no superados resulta muy complicado sin ayuda. Cuando algo te resulta muy doloroso o no le encuentras explicación, tiendes a buscar culpables.

Para todo lo que te pasa en la vida, encuentras algún culpable. Lo curioso es que casi nunca eres tú.

Y ahora me dirás: “¡Es que yo no tengo la culpa de los traumas infantiles que me han provocado mis padres!”.

No te enfades, sigue leyendo por favor.

Efectivamente, tú no tienes la culpa de cómo sean tus padres, ni de cómo se comportasen durante tu infancia, eso está más que claro. Pero ni tú, ni nadie.

Ya sabes que no me gusta la palabra culpabilidad, así que vamos a cambiarla por responsabilidad, ¿de acuerdo?

¿Quién tiene la responsabilidad de que tú todavía arrastres esos traumas infantiles no superados?

  • Tu madre tiene la responsabilidad de su comportamiento.
  • Tu padre tiene la responsabilidad del suyo.
  • Así como ahora, ya de adulta, tú tienes la responsabilidad del tuyo propio.

Sé que esto es muy difícil de aceptar, a mí me ha costado muchos años y mucha terapia. Asume con calma todo lo que te estoy diciendo, no te lo tomes mal. Mis palabras van cargadas de amor y empatía. Imagina que te abrazo mientras te cuento todo esto.

LA DIFÍCIL TAREA DE SER MADRE/PADRE

Aunque no soy madre, creo que es el rol más difícil al que puede aspirar cualquier persona. Madre o padre, ya me entiendes.

Dejando de un lado los casos extremos, que los hay, los padres siempre quieren lo mejor para los hijos.

Estoy convencida de que ninguna madre quiere que sus hijas tengan traumas infantiles que superar. Si supiesen cómo, se habrían quedado ellas con todos esos traumas para ahorrarle sufrimiento a esas personitas que trajeron al mundo en un acto de amor.

Pero cuando alguien decide ser madre, no le cae del cielo ningún libro titulado “Cómo ser la madre perfecta para siempre”.

Tus padre fueron hijos antes de ser padres y, probablemente, arrastran sus traumas infantiles, igual que te está pasando a ti.

LA DIFÍCIL TAREA DE SER HIJA/HIJO

Cuando eres pequeña, no eres consciente de muchas cosas. No tienes herramientas para enfrentarte a determinadas situaciones. Son tus padres los que deberían proporcionarte esas herramientas, a través de su amor y su apoyo.

Desgraciadamente, no siempre es así. Nadie puede darte algo que no tiene. Si tus padres no pueden proporcionarte esas herramientas, las buscas por otro lado o aprendes a vivir sin ellas.

Por eso ser hija tampoco es tarea fácil.

Es muy duro crecer con resentimiento, sintiéndote abandonada, sola. Es muy duro para una hija pensar que sus padres prefieren discutir entre ellos que centrarse en protegerla.

Sin embargo, así como las madres y padres harían lo posible por evitar todo sufrimiento a sus hij@s, si supiesen cómo, las hijas no funcionamos igual con nuestros padres.

L@s hij@s somos bastante más egoístas. Hasta de mayores seguimos responsabilizando a nuestros padres de nuestras mierdas, para no tener que asumirlas.

Es mucho más fácil tirar balones fuera y acusarles a ellos.

Cuando eres pequeña, te deberían haber protegido, cuidado y dado todo el amor que les fuese posible, de acuerdo. Pero cuando eres mayor y te das cuenta de que tus traumas infantiles te están perjudicando, tienes que aprender a superarlos para seguir con tu vida.

En el peor de los casos, habiendo tenido los peores padres del mundo, la receta sigue siendo la misma.

Y te lo digo desde mi propia experiencia y desde las experiencias que conozco de personas cuyos padres han sido monstruos, y aún así ellas han aprendido a responsabilizarse de su parte y seguir adelante con dignidad.

TÚ ELIGES CÓMO TE SIENTES RESPECTO AL COMPORTAMIENTO DE LOS DEMÁS

Cada persona se toma las cosas de una manera.

Debido a tus traumas infantiles, tú elaboraste un personaje de mujer dura que te protegía de cualquier cosa. Otras personas se encierran en sí mismas y se vuelven retraídas.

Mientras aquellos traumas te convirtieron en alguien aparentemente fuerte, a otra persona la pueden haber convertido en alguien extremadamente introvertida e incapaz de relacionarse de forma sana con alguien.

No todas respondemos igual antes las mismas situaciones.

Igualmente, por un lado está la realidad y por otro lado está la interpretación que tú haces de la realidad.

Por un lado está lo que hacen los demás y por otro lado está cómo tú respondes ante eso que hacen los demás.

Del mismo modo que, cómo tú te sientes ante algo no tiene porqué significar que la persona que te provocó ese sentimiento quisiera que te sintieses así.

¿Me estoy explicando?

Que sientas que tu madre te tiene abandonada no significa que, cuando se toma una pastilla para calmar la ansiedad y se queda dormida para todo el día, ella lo haga para que tú te sientas abandonada.

Si sentiste que tu padre te gritaba porque no te quería, fíjate qué pasa cuanto tú gritas a alguien (a tu pareja por ejemplo)…¿no le quieres por eso?

No quiero decir que gritar sea un acto de amor, ni mucho menos, quiero decir que podemos elegir cómo interpretar las cosas para que no nos perjudiquen demasiado.

Ahora me he explicado mejor, ¿verdad?

MIS TRAUMAS INFANTILES

Yo también he arrastrado traumas infantiles no superados durante muchísimos años.

Yo sentía que mi padre estaba ausente, que mi madre no se responsabilizaba de sus cosas y que yo tenía que hacerlo todo por mi misma porque no podía contar con nadie.

Primero odié a mi padre porque no estaba y luego odié a mi madre por no haberse comportado como yo lo haría.

Odié a uno, odié a la otra, y crecí con ese resentimiento quemándome por dentro.

Les culpaba de todo y aprovechaba la más mínima cosa para atacarles.

Al mismo tiempo, sentía que tenía que cuidar de ellos porque ellos no sabían cuidarse a sí mismos, y también les culpaba por ello.

Me hice fuerte, resistente y autosuficiente. Me puse una coraza bien gorda que me acabó llevando a terapia.

A pesar de la terapia, seguía culpando a mis padres de muchas cosas:

  • Me molestaba lo que comían,
  • lo que decían,
  • lo que no decían,
  • me molestaba absolutamente todo lo que hacían.

Y así lo manifestaba, así que se liaban unas en casa que no te imaginas.

A nadie le gusta que le estén criticando todo el tiempo, que es justo lo que pensaba que hacían ellos conmigo. 

De ese modo, lo que a mi me salí de dentro era hacer lo mismo con ellos…Como si eso ayudase a mejorar las cosas.

Porque aunque seas como eres porque te pareces a tus padres, no ganas nada comportándote como ellos. Si es precisamente su comportamiento el que tanto te irrita, no puedes luchar contra eso usando los mismos comportamientos que te están irritando.

LA TERAPIA NO DABA FRUTOS

Por mucha terapia que hacía, seguía culpándoles de todo e intentando cambiarles. Al mismo tiempo, sentía una profunda necesidad de cuidarles, de protegerles. Creía que ellos no eran capaces de hacer nada por sí mismos, que sin mi ayuda se destruirían, que no sabían lo que era lo mejor para ellos.

Estaba segura de que yo sabía mucho más que ellos.

En la terapia luchaba contra esos sentimientos. Quería convencer al terapeuta de que yo tenía la razón. Seguía empeñada en responsabilizarles de todo y en salvarles de sí mismos.

Pasé del resentimiento porque yo había sentido que no cuidaban de mí, al resentimiento porque me había impuesto a mí misma la responsabilidad de tener que cuidar de ellos.

Creo que después de esto el terapeuta cambió de trabajo y se hizo panadero.

LO QUE ME HIZO DARLE LA VUELTA A LA TORTILLA

A lo largo de mi vida he hecho terapia con varias personas. De todas he extraído herramientas para ir conformando la persona que soy hoy. Aunque en este punto la terapia no parecía avanzar mucho, me propusieron que hiciese constelaciones familiares.

No te voy a explicar qué son las constelaciones familiares porque a mi me aconsejaron que fuese a hacerlas sin tener ningún tipo de información al respecto.

Me gustaría que te guardases la curiosidad, porque cualquier explicación que leas no se va a parecer en nada a lo que en esas terapias puede pasar.

Por favor, si estás pensando en hacer constelaciones o te está empezando a picar el gusanillo, no busques información al respecto. De verdad, créeme, es lo mejor.

Yo fui sin saber absolutamente nada de lo que iba a pasar allí, sólo porque mi terapeuta me lo había recomendado, y fue un gran consejo. Al no llevar ningún prejuicio al respecto, lo hice desde el corazón y no me quedó ninguna duda de su autenticidad.

La terapia duró un fin de semana y me costó 100€. Fueron los 100 euros mejor invertidos de toda mi vida.

Aunque no te voy a explicar de qué tratan las constelaciones familiares, por si aún no lo sabes, sí que voy a explicarte lo que entendí yo con ellas por si te puede servir.

Con las constelaciones familiares no se tratan sólo traumas infantiles, puedes tratar cualquier problema que te esté afectando en tu vida. En mi caso, propuse un problema que nada tenía que ver con la familia, pero puesto que la familia está en la base de todo, surgió para enseñarme muchas cosas.

Con las constelaciones familiares entendí perfectamente lo que estaba pasando:

  • Fuese debido a mis traumas infantiles o a mi cabezonería, me creía superior a mis padres.
  • Era incapaz de aceptar que la hija, la que tiene que ser protegida, la que tenía más que aprender, era yo.
  • Me creía en el derecho de criticar a mis padres porque en algún momento de mi vida me había sentido perjudicada por ellos.
  • Me creía en el derecho de responsabilizarles de todo.
  • Sentía también que podía salvarles la vida desde la crítica y el rencor.

Parecen obviedades pero son obviedades de las que no somos conscientes la mayoría de las veces.

A ti también te pasa: criticas a tus padres, luchas contra ellos, les recriminas, intentas cambiarles y, a su vez, sientes la necesidad de cuidarles, aunque sólo sea por tener otra cosa más que tener que echarles en cara.

¿Te das cuenta?

QUÉ PUEDES APRENDER DE TUS TRAUMAS INFANTILES NO SUPERADOS

No te voy a pedir que te vayas corriendo a buscar un lugar para hacer constelaciones familiares, que no estaría de más. Sino que voy a contarte todo lo que he aprendido con el paso de los años, antes y después de las constelaciones y que me ha permitido liberarme de esa carga tan grande que llevaba a mis espaldas.

Y esa carga, y todas las que haya en tu vida, se pueden aliviar desde el Minimalismo existencial. Te cambia la vida!

Entender todo esto es lo que me ha dado la libertad:

1. TUS PADRES LO HAN HECHO LO MEJOR QUE SABÍAN

Lo habrán hecho como el culo, vale, pero lo mejor que sabían. Y se han roto de dolor cuando se han dado cuenta de que quizá podían haberlo hecho mejor. ¿Pero cómo se mide eso?

Cuando haces las cosas lo mejor que sabes, no deberías sentirte mal por no haberlo hecho mejor. Era imposible.

Nadie puede dar lo que no tiene. Tus padres te han «construido» con las herramientas que tenían. Cuando alguien sólo tiene una pala para construir un rascacielos, está claro que le va a costar mucho esfuerzo y no va a alcanzar el mejor resultado.

Pero si quieres construir un rascacielos con una pala y aún así te sale una cosa decente, puedes estar muy orgullosa porque lo has hecho lo mejor que sabías y has obtenido buenos resultados, a pesar de no contar con las herramientas más adecuadas.

2. NO SABES MÁS QUE TUS PADRES

Bájate del burro, ellos te dan mil vueltas, lo mires por donde lo mires. Aunque no te parezcan los padres perfectos, aunque creas que lo hacen fatal, aunque tengas miles de recetas para que su comportamiento se adecúe a lo que a ti te parece el mejor comportamiento, te siguen dando mil vueltas.

Sólo por estadística: han vivido más, han superado más traumas, han afrontado más problemas, han tenido que ocuparse de más situaciones difíciles que tú.

3. LA REALIDAD ES UNA Y LO QUE TÚ SIENTES ES OTRA

Te has podido sentir muy sola en tu infancia, te has podido sentir muy desprotegida, te has podido sentir incomprendida, utilizada…pero eso no significa que esa haya sido la realidad.

Así es como tú te has sentido respecto a una situación, pero no significa que esa situación se haya provocado para que tú te sintieses así.

En ningún caso tus padres han querido perjudicarte a propósito, tenlo muy claro.

CÓMO PUEDES MEJORAR LA RELACIÓN CON TUS PADRES

– Acéptales como son: sea por lo que sea te ha tocado lidiar con estos padres. La vida los ha puesto en tu camino, como todo lo que te pone delante, para que aprendas cosas de ellos. Acepta que tienen su forma de ser, que tienen su vida propia, que tienen sus gustos y sus deseos, y no intentes cambiarles.

– Cambia tú: en lugar de intentar cambiar las cosas que te molestan de ellos, ¿por qué no les dejas tranquilos y cambias tú?. Si en algún punto te estás atascando, llevas años buscando que tu madre se comporte de otra manera, se los dices mil veces y mil veces que discutís.

Ya es suficiente, ¿no? Prueba algo distinto: cambia tú. En lugar de buscar que sean tus padres los que cambien, cambia tú para que esas situaciones que tanto te molestan dejen de afectarte.

– Dales todo tu amor: si resulta que de lo que te quejas precisamente es de que tus traumas infantiles vienen por falta de amor, entre otras cosas, no puedes hacer lo mismo. Trata a tus padres con todo tu cariño.

La situación no es tan grave como para que no puedas hacerlo así. Incluso cuando tengas que manifestar algo que no te gusta, hazlo desde el amor. Cuando te hablan con cariño es difícil que de ahí salga una discusión.

Si hacer las cosas desde el amor hacia ellos es imposible porque te han hecho demasiado daño, haz las cosas desde el amor por ti misma en pro de tu paz mental.

– Trata tus traumas con un profesional: son temas muy delicados que yo no habría podido superar sin la ayuda necesaria. Hay casos realmente graves de personas que arruinan sus vidas por traumas infatiles no superados. Hay familias que se alejan porque no saben resolver los conflictos de otra manera.

¿No te da pena cuando te cuentan que «Fulanita» no se habla con sus padres y cosas por el estilo? Porque a mí me da una pena terrible. No dejes que eso te pase a ti.

– Perdona: perdona a tus padres por todo aquello de lo que les haces responsables. Tuviesen o no esa responsabilidad, perdónales. Al perdonarles a ellos te estás perdonando a ti misma.

Cuando perdonas, aceptas que tú también te equivocas y que no vale la pena castigarse por ello. Trabaja tu actitud de perdón porque esa actitud te va a salvar la vida.

Cuando perdonas, la persona que más se beneficia del perdón eres tú. Si intentas castigarles negándote a perdonarles solo te perjudicas a ti misma.

LOS CASOS EXTREMOS

Tú también conoces casos de familias totalmente desestructuradas y de padres horribles, pero no es tu caso.

Sin embargo, no quería desaprovechar la oportunidad para hablar también de estos casos extremos.

Hay personas cuyos traumas infantiles son tan gordos que escapan a mi entendimiento. Gente que ha sufrido tanto por culpa de sus padres que son incapaces de consolidar una vida satisfactoria.

Estas personas han tenido problemas tan graves que han marcado todos los aspectos de su vida, en negativo.

Aunque no sea del todo correcto decirlo porque sé que duele y provoca mucha resistencia, el camino para estas personas es el mismo: el camino de la aceptación y del amor. Más que nada porque no hay otro camino.

Las cosas pasaron así porque no podían pasar de otra manera, pero no puedes dejar que el rencor y el resentimiento sigan marcando tu vida. Hay que intentar por todos los medios salir del hoyo y aprender de aquello para que los patrones no se vuelvan a repetir.

Cuando aceptas las cosas que te han pasado, dejas de buscar culpables e intentas aprender de ellas para que tu vida sea un poquito mejor, todo empieza a cambiar.

CONCLUSIONES

Después de tantos años de terapia y de hacer las constelaciones familiares, empecé a observar pequeños cambios. No sólo cambios en mí a nivel interno, sino también cambios en mi familia.

No sé si fue que yo cambié y empecé a verlo todo de otra manera, o si fue que todos cambiamos un poquito. El caso es que hubo cambios y todos buenos.

Estoy totalmente convencida que cuando tú evolucionas, todo lo que te rodea evoluciona también. Me gusta pensar que todo el esfuerzo siempre sirve para algo y que tomar las decisiones adecuadas me ha llevado hasta aquí.

Mis padres, con sus cosas como todo el mundo, no sólo me han apoyado siempre aunque haya sido a su manera, sino que han sido la base fundamental de mi evolución.

No es que ellos hayan sido buenos o malos padres, es que yo viví las cosas de tal manera que me hicieron comportarme de esa otra.

Tengo que hacer un esfuerzo para recordar malos momentos, sin embargo, con los buenos no tengo ningún problema. Considero que he sido una niña feliz que se ha convertido en una adulta feliz, aunque tuviese momentos en que no lo veía tan claro.

A día de hoy, y desde hace ya muchos años, sólo puedo agradecer a la vida que me haya dado la familia que tengo. Unos padres fabulosos y unas hermanas maravillosas que hacen que me sienta muy orgullosa de mis raíces.

Y claro que no, no lo he tenido que hacer yo todo sola, como pensaba en mi infancia, ellos siempre estaban detrás, aunque no les viese.

Ama a tus padres hasta el último momento de tu vida.

Este artículo está escrito con mucho amor hacia todas las personas que sufren por estos temas. Por favor, si tienes algo que aportar me encantará leerte y saber que te ha servido para algo.

Pido disculpas de antemano a las personas con situaciones familiares realmente graves, tan graves que parecen imperdonables, que se hayan podido sentir molestas con mis palabras. Todo mi cariño si es tu caso.

Tú también podrás ayudar a alguien si compartes el artículo o si tienes algún comentario que aportar.

¡Ánimo! Es muy fácil y tiene más valor de lo que piensas.

MILLONES DE GRACIAS

Publicado en: DESARROLLO PERSONAL Etiquetado como: como usar el minimalismo en tu vida, conflictos con los padres, constelaciones familiares, familia, minimalismo existencial, minimalismo para sanar traumas, minimalismo y relaciones familiares, minimalismo y relaciones personales, perdonar, revolución, terapia, traumas infantiles

Barra lateral principal

  • Aviso Legal
  • Política de Privacidad
  • Política de Cookies
  • Declaración de Accesibilidad
  • Contacto
ES Financiado por la Union Europea WHITE Outline
Logo PRTR BLANCO
Kit Digital blanco

© 2018-2025 Instituto Tania Carrasco. Todos los derechos reservados

Este sitio web utiliza cookies, tanto propias como de terceros para recopilar información estadística sobre su navegación y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias, generada a partir de sus pautas de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Acepto Leer Más
Política de cookies

Privacy Overview

This website uses cookies to improve your experience while you navigate through the website. Out of these, the cookies that are categorized as necessary are stored on your browser as they are essential for the working of basic functionalities of the website. We also use third-party cookies that help us analyze and understand how you use this website. These cookies will be stored in your browser only with your consent. You also have the option to opt-out of these cookies. But opting out of some of these cookies may affect your browsing experience.
Necessary
Siempre activado
Necessary cookies are absolutely essential for the website to function properly. This category only includes cookies that ensures basic functionalities and security features of the website. These cookies do not store any personal information.
Non-necessary
Any cookies that may not be particularly necessary for the website to function and is used specifically to collect user personal data via analytics, ads, other embedded contents are termed as non-necessary cookies. It is mandatory to procure user consent prior to running these cookies on your website.
GUARDAR Y ACEPTAR