• Saltar al contenido principal
  • Saltar a la barra lateral principal
Tania Carrasco logo transparente mediano
  • INICIO
  • SOBRE MÍ
  • ESCUELA ONLINE
  • MIS SERVICIOS
  • REGALO
  • CONTACTO

taniacarrasco

SI AÚN TE NIEGAS A CAMBIAR TU VIDA MEDIOCRE ¡NO LEAS ESTO! 7 SOLUCIONES PARA SALIR DE UNA VIDA MEDIOCRE

10 julio, 2017 por taniacarrasco 27 comentarios

¿Conoces a alguien que esté conforme con su vida con todo lo que eso conlleva?…

Nadie está conforme con su vida al 100%, ni tú, ni yo, ni nadie, pero tener una vida mediocre es otra cosa.

Te pasas la vida fingiendo que todo está bien, disimulando que en tu interior hay algo que grita para que hagas cambios, para que hagas algo por lo que poder ser recordada. ¿Me equivoco?

Desde niña tú ya sabías que habías venido a este mundo a SER especial.

¿Qué es lo que ha pasado? ¿Dónde te has perdido?

En tu mente, la gente que hace lo que quiere y que consigue todo lo que se propone es fuente de envidias. Y no porque tú no puedas hacer lo mismo, sino porque tú has preferido lo cómodo y de alguna manera lo tienes que justificar.

Lo que te voy a decir te va a doler porque soy como tú y entiendo lo que vas a sentir pero…¡Tienes todas las papeletas para seguir viviendo una vida mediocre, del montón, que ni fu ni fa!

Si sigues eligiendo la comodidad claro.

Todas las personas, en algún momento de nuestra vida, sentimos que podríamos hacer mucho más por nuestro día a día, por tener una vida que merezca la pena, por salir de la mediocridad. Pero al final, pocas personas pasan a la acción…

¡Y no has venido aquí para tener una vida mediocre! ¡Que te quede claro! Tú viniste a brillar, aunque se te haya olvidado por el camino. 

Contenido

¿QUÉ SIGNIFICA TENER UNA VIDA MEDIOCRE?

Para que entiendas lo que quiero decir cuando hablo de vida mediocre te he seleccionado algunos sinónimos de la palabra «mediocre» que me he encontrado: mediano, regular, insustancial, insípido, ordinario, común, insignificante…

Tener una vida mediocre es tener una vida insípida, sin chispa, lineal.

Quizá no sea esta la definición exacta para tu vida, has tenido momentos de todos, pero en este momento te sientes estancada.

La pena es que hoy en día lo normal es tener una vida mediocre, porque para ello te han educado. Pero a ti de nunca te gustó seguir la corriente, ¿qué haces en esta situación entonces?

En realidad, dentro de tu círculo cercano no eres precisamente una persona que pase desapercibida, tú tienes algo, tienes luz.

Sin embargo, la mayoría de las cosas que haces responden a la necesidad de seguir siendo aceptada por las personas que te rodean. Y aunque esas personas no lo sepan, te traicionas a ti misma en muchas ocasiones para satisfacer sus necesidades.

  • Tienes un trabajo que ya no te llena,
  • una pareja con la que no te entiendes,
  • vives en una ciudad que no te gusta
  • y todavía no te has atrevido a cogerte un billete de avión a aquella isla que llevas años con ganas de visitar.

¡Eso es una vida mediocre!

Cuando vives sin atenderte, sin mirarte, sin cuidarte.

DIFERENCIA MÁS IMPORTANTE ENTRE TENER UNA VIDA MEDIOCRE Y TENER UNA VIDA NORMAL

Resulta que para mí tener una vida mediocre y tener una vida «normal» no son la misma cosa. Conozco mucha gente viviendo una vida normal que es muy feliz. Entendiendo por «normal» la vida que tiene la mayoría:

  • Un sueldo fijo,
  • una hipoteca,
  • una relación de pareja cómoda,
  • un par de hij@s si ha llegado el momento
  • y un mes de vacaciones al año.

Aunque esa no es la vida que yo quiero tener, reconozco que hay personas que han nacido para eso y viven realmente felices así.

Las personas que viven en la mediocridad son las personas que no saben vivir su vida, que tienen un tipo de vida cuando querrían tener otra, pero no se atreven a tomar las riendas o se sienten perdidas. 

Viven una vida insípida aquellas personas que, aún sabiendo que no están donde querrían estar, no hacen nada por alcanzar sus sueños.

Y ahora te estás convenciendo a ti misma de que lo que tú tienes es una «vida normal» en lugar de una «vida mediocre». ¡Tú misma!

Quizá deberías escuchar primero en lo más profundo de ti, en los sentimientos y emociones que te están provocando mis palabras, antes de seguir buscando excusas y justificaciones.

Y te lo digo con todo mi cariño porque yo ya he pasado por esto mismo y me costó muuuucho darme cuenta.

LA VIDA NO ESTÁ HECHA PARA SER MEDIOCRE

Quizá estoy siendo un poco dura con mis palabras pero el suicidio de mi abuelito y el hecho de tener que estar viendo las noticias en casa de mis padres cada dos por tres, me han hecho elevar un poco el tono para llamar a la acción.

No hemos venido para matarnos, ni para aburrirnos, ni para dejar pasar la vida como si estuviésemos en una estación de tren cualquiera viendo los trenes salir de un lado para otro, sin subirnos a ninguno.

Has venido aquí para algo más, lo tengo muy claro.

Quizá has venido…

  • para tener hij@s,
  • quizá para ser la primera mujer presidenta del Gobierno español (uno de mis sueños de la infancia),
  • quizá has venido para montar una panadería con el mejor género de la ciudad
  • o para alegrar a a los demás con tu sonrisa…

¡Pero has venido para algo!

En el supuesto de que no sepas para qué has venido, cosa que es todo lo relevante que tú quieras que sea, no significa que no puedas tener una vida especial.

QUÉ HACER SI QUIERES SEGUIR TENIENDO UNA VIDA INSUSTANCIAL

Si lo que quieres es tener una vida insulsa, si no quieres mover el culo de la silla para alcanzar todo lo que deseas, te voy a decir unas cuantas cosas que deberías hacer para tener una vida realmente mediocre.

Si de verdad tu mayor ilusión es tener una vida mediocre de las buenas, sigue estas pautas:

  • Ve mucho la tele: es imprescindible para tener una vida de mierda que veas la tele a todas horas, te empapes de todos los programas de corazón que puedas y mal gastes todo tu tiempo libre delante de la pantalla. Yo lo he probado ¡y funciona!
  • Come mucho azúcar: el azúcar te deja gilipollas, así que si te ocupas de comer muchos alimentos con azúcar seguirás construyendo tu vida mediocre.
  • No hagas nada que te divierta: para tener una vida del montón es fundamental que no te diviertas. Olvida lo que te gusta, lo que te hace reír y sentir bien y no vuelvas a hacerlo nunca.
  • No hagas ejercicio físico: el ejercicio físico te hará sentir bien y al sentirte mejor tendrás más fuerza para construir la vida de tus sueños, así que nada de ejercicio.
  • Rodéate de gente más mediocre que tú: el hecho de rodearte de gente más mediocre que tú te hará sentir superior y así no te darán ganas de evolucionar.
  • Llena tu cabeza de pensamientos negativos: «yo no puedo», «nunca conseguiré lo que quiero», «soy tonta», «esta es la vida que me ha tocado», «qué mala suerte tengo», y todos los pensamientos de este tipo son los que deben reinar en tu cabeza si quieres seguir sin hacer nada para mejorar tu vida.

QUÉ HACER PARA DEJAR DE TENER UNA VIDA MEDIOCRE

Ya nos vamos entendiendo tú y yo…¡en realidad no quieres tener una vida mediocre! ¡Nadie quiere!

Puedes hacer muchas cosas para dejar de tener una vida mediocre. Incluso quizá puede que tengas una vida genial y lo que pasa es que no sabes verlo. Quizá no haya que cambiar nada.

Si quieres dejar de tener (o de sentir que tienes) una vida del montón, apunta:

1. DA LAS GRACIAS CADA DÍA POR TODO LO QUE LA VIDA TE ESTÁ REGALANDO

El poder de la gratitud es fundamental para sentirte mejor, para que el universo entienda que puede seguir regalándote cosas puesto que las valoras y para que te vayas acercando a la vida que deseas.

Da las gracias por todo lo que ya eres y tienes, y da las gracias también por todo lo que quieres aunque aún no haya llegado.

2. PASA TIEMPO CONTIGO MISMA

El objetivo es conocerte y saber lo que necesitas en cada momento. Es fundamental tener momentos de soledad disfrutada y elegida. El alma descansa, la mente se vuelve clara y tu energía se dispara.

3. PLANTÉATE OBJETIVOS Y VE A POR ELLOS

A veces no se trata sólo del resultado que obtengas sino de todo lo que aprenderás por el camino. No te obsesiones con los resultados.

Los objetivos de uno en uno, despacito, y alabando cada cosa que consigas.

4. PIDE PERDÓN

Estar en paz con las personas que te rodean te dará una serenidad que te ayudará a salir de la mediocridad.

Perdonar te hace libre porque a la primera persona que perdonas es a ti misma. 

5. ANALIZA QUÉ HAY EN TU VIDA QUE NO TE GUSTARÍA QUE ESTUVIESE y cámbialo por todo aquello que te encantaría «tener»

Poco a poco, sin prisa, sin presiones, pero con el foco puesto siempre en lo positivo.

Para este objetivo es importante tener en cuenta la filosofía del minimalismo existencial. 

Piensa, como mujer, qué quieres y qué necesitas y simplifica tu vida al máximo. Una vida puede ser sencilla y exitosa al mismo tiempo, te lo garantizo.

6. AMA POR ENCIMA DE TODAS LAS COSAS

Ama la vida, ámate a ti misma, ama a los demás, ama lo que eres, ama lo que tienes, ama cada momento y ama cada «fracaso». Cuando más amor seas capaz de crear en tu vida, más lejos estarás de la mediocridad.

7. NO PERMITAS QUE NADIE TE DIGA CÓMO TIENES QUE VIVIR TU VIDA

La mayoría de las personas que se encuentran enclaustradas en una vida mediocre es porque no se han escuchado a sí mismas y se han preocupado mucho más de las directrices que les marcaban otras personas.

No dejes que nadie te diga cómo vivir, en qué trabajar, por qué etapas tienes que pasar ni qué tienes que pensar. No dejes que nadie te diga cómo vivir, ni siquiera yo. Vive como te de la gana, aportando la mejor versión de ti a este mundo, al mismo tiempo que te conviertes en la mejor versión para ti misma.

Y deja de mentirte y de decirte que tú no sigues las directrices de nadie.

Después de todo lo que llevamos hablado ya no tiene sentido hacer la vista gorda. Ahora es el momento de pasar a la acción y empezar a cuidarte para salir del bucle. 

Mis programas de Terapia Nutricional te ayudarán a sentirte mucho mejor y a poder tomar mejores decisiones.

CONCLUSIONES

Lo bonito de vivir es poder hacer del mundo un lugar mejor y, a veces, para eso sólo necesitamos conectar con nuestra verdadera esencia, aprender a conocernos y a amarnos, sin más.

Si tienes una vida mediocre tu contribución a mejorar el mundo será mediocre también, y para eso no es para lo que has venido.

¡Has venido para hacer cosas grandes! Y con «grandes» no me refiero a que tengas que montar una multinacional ni a que tengas que pisar la luna, me refiero a que has venido a hacer aquellas cosas que te hacen sentir bien contigo y con tu entorno.

¡Vive una vida que merezca la pena y nunca te olvides de sonreír!

¡Me encantaría que te pasases por los comentarios y que compartieses si crees que este artículo puede ayudar a alguien!

Juntas podemos cambiar el mundo.

Un gran abrazo

P.D: Para conocer más detalles sobre mis programas de Terapia Nutricional que te harán recuperar la fuerza, la energía y la motivación para salir del estancamiento, pincha aquí. 

P.D1: Si prefieres tener una pequeña conversación conmigo antes de tomar tu decisión, puedes escribirme un whatsapp al 659066095 y agendamos una videollamada.

Publicado en: DESARROLLO PERSONAL Etiquetado como: hacer algo que merezca la pena, salir de la zona de confort, salir del estancamiento, vida mediocre, vida monótona, vida normal

CÓMO SUPERAR LA PÉRDIDA DE UN PADRE, APRENDER DE ELLO Y VOLVER A SER FELIZ HOY MISMO

26 junio, 2017 por taniacarrasco 108 comentarios

Superar la pérdida de un ser querido nunca será fácil. Si además se trata del padre y se marcha antes de tiempo, la pérdida se convierte en un camino tortuoso pero del que se puede aprender mucho.

Curiosamente, aunque yo tengo la gran suerte de tener a mi padre conmigo, tengo bastantes amigas que han perdido a su padre mucho antes de lo que cabría esperar.

Una de estas amigas, que después de muchos años aún no ha conseguido superarlo, me pidió que escribiese un artículo sobre «cómo superar la pérdida», en este caso de su padre.

Me hizo mucha ilusión que me confesase algo tan íntimo que la estaba machacando todavía, pero lo que más ilusión me hizo fue la idea de poder ayudarla con uno de mis artículos. Pero enseguida se me quitó la ilusión…

  • ¿Cómo iba yo a ayudar a una persona a superar algo por lo que yo no había pasado?
  • ¿Qué consejos iba a darle a alguien sobre una cosa tan seria de la que yo no tenía ni idea?
  • ¿Con qué autoridad podía ponerme a hablar de pérdidas tan importantes si yo no podía ni imaginar el dolor tan grande que se debía sentir?

¡Imposible! Tendría que decirle a mi amiga que no podía escribir lo que me pedía.

Pero entonces recordé que tengo otras muchas amigas que sí que han pasado por lo mismo, que han podido sanar esa herida, en la medida de lo posible, y que han salido reforzadas de una experiencia tan traumática.

¡Le pediría a mis amigas que me contasen su experiencia para escribir el artículo! ¡Genial!

Enseguida me puse a mandar algunos emails y las respuestas no tardaron en llegar, todas ellas estuvieron encantadas de contarme su experiencia y de abrirme su corazón.

 

 

UNA DE LAS SITUACIONES MÁS DURAS DE TU VIDA

Si tú también has perdido a tu padre o a algún ser querido muy importante para ti, conocerás la sensación de profundo vacío que se siente.

Para esta amiga de la que te hablo, vamos a llamarla Estrella, la pérdida de su padre ha marcado toda su vida. Ha sido tan fuerte que después de más de 10 años sigue sin poder superarlo. Se agarra al recuerdo de lo que fue y fantasea con lo que podía haber sido, sin hacer el luto ni dejar marchar a ese padre que, físicamente, ya no está.

En mi caso, he perdido a mis dos abuelas, a mi abuelo, a un amigo, a varias mascotas…pero no me atrevo ni a comparar estas situaciones con lo que puede suponer la pérdida de un padre…

 

 

TESTIMONIOS

 

Estos testimonios que te muestro a continuación son la historia de 4 buenas amigas que han tenido que sufrir que su padre se marchase, antes de tiempo. Sus relatos salen del corazón y espero que puedan ayudarte si has tenido que pasar por la misma situación que ellas.

Te dejo con sus historias:

 

 

LA HISTORIA DE NOELIA:

 

«Me desperté un día y en mi casa sólo se escuchaba jaleo y a mi madre sollozar. Mi hermano esa noche se había quedado a dormir en casa de mi abuela y yo dormía con mi hermana y mi madre en casa. Cuando me desperté ese día mi sexto sentido ya sabía que nuestra vida había cambiado para siempre…

Mi tía vino a despertarnos y nos dijo que mi padre había tenido un accidente y que nos teníamos que ir a casa de mi abuela. Nos vestimos y mi madre entre lloros nos dio un beso. ¿Tanto drama sólo por un accidente? Yo ya sabía que no…

Cuando llegamos a casa de mi abuela y comentamos lo ocurrido con mi hermano (que sólo tenía 9 años) me dijo con esa templanza que aún hoy le caracteriza: «bueno…sólo es un accidente, aún no sabemos nada»

La «Noe anticipatoria», ósea yo, que también a día de hoy sigo siendo igual, no entendía por qué nadie compartía lo que ella opinaba, ¡cuando estaba claro que aquello no era normal!

Fue después, en casa de nuestra tía Mari, cuando ella y la tía Lola nos sentaron en el sofá y nos dijeron: «cariño: papá se ha ido al cielo»…

En ese momento la tierra se abrió ante nuestros pies…

A las pobres les tocó el peor de los papeles y allí estaban acunando a tres pequeños, cuando ellas mismas estaban viviendo también su duelo.

Yo recuerdo que todo lo que hacía era llorar y repetir: «¿Por qué? ¿Por qué se ha tenido que ir? ¿Por qué nos hace esto?»…

Aunque supongo que lo hicieron de buena fé, no nos dejaron ir al entierro, «ese no es lugar para niños tan pequeños», pero la sensación con la que yo me quedé es que no pude despedirme de mi padre.

Mi padre era camionero y hacía viajes largos. Muchas veces cuando llegaba ya estábamos durmiendo, así que el día del accidente hacía 3 días que no le veíamos.

Recuerdo cuando volvimos a casa, a la realidad. Me iba a poner el pijama y sentada en la cama vino mi madre se sentó conmigo y me dijo: «Noelia, papá no va a venir más, tú me tienes que ayudar con esto porque yo sola no puedo».

«¿Yo?…¡¡¡pero si sólo tengo 12 años!!!»

¡¡¡Bye bye infancia!!!

Mis profesores del colegio ya habían avisado a mis padres de que yo era una persona muy exigente y que sino empezaba a aceptar que podía equivocarme, como todo hijo de vecino, iba a tener que lidiar con muchas frustraciones a lo largo de mi vida, lo que se agudizó bastante después de esta sentencia de mi madre.

Esto me ha pasado grandes facturas.

Desde ese momento yo, la mayor de 3 hermanos que se habían quedado huérfanos de padre, era la que tenía que hacer todo bien y estar a todo y para todos. O al menos así lo viví yo.

Ese verano me pusieron a trabajar. Mientras todas mis amigas se iban a la piscina, o a la plaza, yo me pasaba el día en un taller de confección, y luego tenía que sacar buenas notas. Y todo perfecto, por supuesto.

Mi hermana era harina de otro costal, siempre iba regular en los estudios, su carácter era difícil y yo veía que llegaba a mi edad y no la trataban igual que a mi. Cuando yo reclamaba, la excusa de mi madre era que tenía que ir a clases de refuerzo en verano….

En ese momento creo que no era consciente de los efectos que iban a tener todas estas situaciones para mi…Siento que me he perdido mi adolescencia y que hay muchas cosas que no he vivido. Siento que mis relaciones personales, tanto con las amigas como con los chicos, eran muy pobres. Me sentía «la pava» del grupo, no sé cómo explicarlo.

He hecho muchas cosas de las que me arrepiento (arrepentida porque las consecuencias me han afectado pero agradecida por haber aprendido de ellas) y que han sido fruto de mi inmadurez emocional.

Si tengo que elegir un momento en el que me doy cuenta de que algo pasa conmigo es cuando me saco el carnet de conducir y no soy capaz de coger el coche sin pensar que va a ser mi último viaje.

Algo no funcionaba, estaba claro, y entonces me planteo: «has estudiado lo que te gusta, eres joven, guapa, independiente económicamente y en todos los aspectos, tienes todo lo bueno que está establecido socialmente que hay que tener y ¿no eres feliz?, ¿qué pasa?».

Como todo pasa por algo acepté un contrato de un día en un pueblo al que jamás habría ido y al que de hecho no volví nunca. Soy enfermera. Ese día, hablando con mi compañera, me recomendó ir a conocer a Carlos, un terapeuta que resultó convertirse en mi bote salvavidas. Estuve haciendo terapia con Carlos unos años hasta tuve que cambiar de residencia.

Si algo me liberó fue entender cómo funciona el ser humano, que todos nos podemos equivocar y que no pasa nada, que aprendes o tendrás que seguir lidiando con las mismas situaciones una y otra vez. La terapia me permitió entender por qué la imagen que tenía de mi padre era tan destructiva.

Hay que tener en cuenta que esta imagen la forjé siendo una niña y que le culpé mucho tiempo por habernos abandonado y por el papel que se me había asignado por culpa de su pérdida. 

Soy otra desde ese día, desde el día en que entendí todo esto.

Mi padre, como todos, venimos con un propósito y él ya había cumplido con el suyo. Se fue cuando se tuvo que ir y, aunque pueda sonar feo, de no haber salido las cosas como salieron probablemente no habría llegado donde estoy en muchos aspectos. A pesar de la pena, me siento muy agradecida.

Las cosas no se aprenden de un día para otro y saber que estoy en el camino que quiero estar me hace estar mas tranquila, aunque me quede mucho por limar aún».

 

 

LA HISTORIA DE SONIA:

 

«Tengo 34 años y también soy Enfermera.

Mi amiga Tania me ha pedido que escriba de algo que me afectó hace ya 9 años, cuando mi padre falleció a los 54 años de forma inesperada.

No se si es fácil expresar lo que se siente cuando pierdes a uno de tus pilares más importantes, pero te pondré en contexto para que entiendas el impacto que yo viví desde mi rol de hija.

Allá por el año 2008 yo llevaba 6 meses con el título de enfermera, y eso supone que tenía mucha información pero no la suficiente experiencia seguramente.

Mi padre acababa de ser despedido porque la crisis estaba en plena incandescencia, y comenzó con unas molestias en el estómago que le estuvieron estudiando.

Yo soy la pequeña de 2 hermanas pero por mi personalidad siempre he sido la más sensata y la que he cogido “el toro por los cuernos” cuando ha sido preciso.

Mi padre fue hospitalizado durante una semana para estudiarlo y le dieron el alta con un aspecto físico mejorable pero con un diagnóstico nada preocupante.

Yo me ocupé de la carga de la casa en esa semana, y cuando fue dado de alta me fui a ver a una amiga que acababan de operar, Tania, la misma que me ha pedido que os cuente mi historia.

Justo esa noche, cuando estuve en su casa, pude ver a sus padres que se encontraban allí tomando algo con sus tíos. El padre de Tania, bastante gordito, como estaba mi padre, parecía que iba a explotar. Su aspecto me asustó y le intenté  prevenir a cerca de su sobrepeso, por si le pasaba lo que le estaba pasando a mi padre.

Después, nos fuimos todos los amigos a tomar algo a nuestro lugar de referencia y, una vez allí, mi hermana me llamó muy angustiada gritando “¡papá, papá, corre!”. Volé, aunque para mí fue eterno.

Al llegar a casa lo vi allí tirado y monitorizado, y miré su ritmo cardíaco. Pregunté al médico si estaba muerto y su respuesta fue: “Si, claro”.

Desde ese momento mi reacción fue saber cómo estaba mi madre porque sabía que no podría hacer nada más por él.

Me parece muy importante saber que para una persona que se dedica a cuidar e intentar que la vida de la gente no corra peligro, perder a “el invencible” de su casa, “el cabeza de familia”, “el juez” en las discusiones, era algo impensable y muy duro de asimilar.

Cuando quien tiene el rol de cabeza de familia se marcha y yo soy la que “menos” pierde la compostura, se me es asignado el rol de cabeza de familia prácticamente al instante.

Gracias a dios, a mí alrededor siempre he contado con amigos que se olvidaron de estar de fiesta, o disfrazarse en carnaval de mi cantante favorito, por estar conmigo y mi familia apoyándonos. Aún se me saltan las lágrimas pensando en lo que ellos han hecho por mí.

Mi duelo ha sido largo y, aunque de forma muy sensata identifico que él no está ni va a volver, durante mucho tiempo me pregunté: “y si yo hubiese estado presente ¿lo habría salvado?», «¿y si no hubiese permitido que le diesen el alta hospitalaria?», ¿habría que haber denunciado al hospital?»…

Preguntas y más preguntas de «¿y si…?», de esas que no llevan a ninguna parte.

Después de mil formaciones en duelo te das cuenta de que es una parte más del proceso. No a mi no, y si…y si…Pero la verdad es que poco a poco empiezas a aprender a vivir sin él y consigues ser más útil en casa.

Siempre se le echa de menos, teniendo en cuenta además que el entorno no es muy favorecedor para hacer que no duela. Cada vez que quieres hacer que pase el dolor de la pérdida, viene algún “conocido” que sin mala intención (quiero pensar) te hace revivir ese dolor que tú ya habías calmado con tiempo e introspección, ayudándote a identificar eso que tanto duele y mitigando la culpa que sin querer te asignas.

Si algo he aprendido de toda esta situación es que estamos aquí para ser felices y no para preocuparnos de gilipolleces. Que la vida es corta y nunca se sabe dónde nos lleva, pero que corta o larga es para disfrutarla de verdad. 

Te puede sonar tópico, porque lo es, pero cuando te lo cuenta alguien que ha perdido a su padre joven y ha tenido que aprender a vivir con ello, esas frases tópicas se trasforman en un único camino, en tu ideal de vida».

 

 

LA HISTORIA DE SILVIA:

 

«Durante dos años puedo decir que mi cumpleaños era la fecha maldita.

Cuando cumplía los 23, un septiembre, empezó todo. Ingresaron a mi padre por un color amarillento en los ojos y desde ese día, hasta navidad, el hospital se convirtió en mi hogar.

Tenía un tumor en el colédoco y la operación era muy muy complicada. ¿Cole qué? En ese momento no sabía lo que era, ni quería saber mucho más para no asustarme. Recuerdo que lo único que pensaba es que íbamos a tener suerte y que todo iba a salir bien.

Después de una recuperación eterna, empezó la quimio que duró 6 meses. Finamente llegaba el verano y parecía que todo estaba bien, que mi padre había logrado lo que parecía tan improbable. Durante ese verano todavía estaba muy delgado y mi madre no paraba de cocinar mil cosas para que comiera.

Y entonces, cuando cumplía los 24, llegó la gran ostia…, habían vuelto a aparecer células peligrosas. Segundo septiembre de mierda.

El plan que le ofrecían a partir de ahora era vivir controlando estas células, es decir, haciendo quimio cada cierto tiempo. Él, obviamente, nos lo pintaba como que no pasaba nada, que mucha gente vivía así durante más de 10 años y que podía hacerlo.

Este segundo año fue el más duro con diferencia porque mi sensación era que estaba luchando por luchar y no tenía sentido. ¿Para qué? ¿Para estar cada vez más débil y más delgado?

El primer año de la enfermedad tenía esperanza y podía agarrarme a eso. Este segundo año me costaba mucho más tener pensamientos positivos, básicamente necesitaba un milagro.

Durante el segundo ciclo, después de 6 meses de quimio de nuevo, podía estar tranquilo en casa. Pero sólo parecía él en ciertos instantes, el resto del tiempo no lo parecía. Mi madre, la pobre, estaba desesperada. Al final, era ella la que estaba 24h con él y, como siempre, cuando no estás bien con quien lo pagas es con las personas que más quieres.

Al tener fiebre muy fuerte, lo ingresaron y a partir de allí vino la decaída: Ictus y clínica para esperar que llegara el momento.

Ese último mes mi padre no podía hablar ni reconocernos. Recuerdo que me sentaba en su habitación a leerle historias de libros y me miraba con una cara…Nunca olvidaré esos ojos azules

Finalmente el día llegó, fue un 26 de mayo y pudimos empezar a respirar, sobretodo mi madre. Puede parecer feo pero es la verdad. Llega un momento que lo único que haces es alargar la agonía. Y…¿vale la pena? Ya te digo yo que no.

Si pudiera borrar muchas de las imágenes de esos últimos dos años lo haría sin pensarlo.

El día del entierro fue un día inolvidable. Recuerdo que vino tanta gente que la iglesia estaba petada. Mi padre era una persona muy conocida y querida en mi barrio, así que había gente de pie por todos lados. Recuerdo personas que vinieron a apoyarme que me hicieron emocionarme tanto…

  • Mi entrenadora de gimnasia de toda la vida de gimnasia a la cual hacía años que no veía,
  • el ex novio de mi hermana,
  • alguna amiga de la infancia que también llevaba mucho tiempo sin ver,
  • mis jefes, mis compañeros…esos que tantísimo me habían ayudado en el trabajo durante estos dos años.

Y por supuesto, mi novio de toda la vida…Ah no, que no vino, ¡zasca!, ostia de nuevo.

Pues eso, el que era mi novio en ese momento, con el que llevaba desde los 18, estaba en león en los campeonatos de España de baloncesto. Mi padre murió un martes y el entierro fue un jueves por la mañana, pero no, no pudo venir hasta el jueves por la noche.

Realmente creo que fue la primera lección que quiso darme mi padre, su primer regalo.

2 meses más tarde esa relación se terminó. Al principio no tenía ganas de afrontarlo, como que no era el momento, así que decidí auto engañarme, que se me da muy bien, y hacer como si no hubiese pasado, sin darle importancia.

Era una relación de estas que todo va bien y que nos llevamos bien, no discutimos, una relación de las que parece perfecta desde fuera. Pero no, las relaciones perfectas no existen. Realmente me di cuenta que no estaba enamorada y que no podía seguir por seguir, que lo importante es el ahora y por fin tomé la decisión.

A partir de ese día me di cuenta que yo era mucho más importante y que tenía que estar con alguien que me hiciera sentirme valorada 100%. Y si no es así, pues puedo estar sola perfectamente.

La muerte de mi padre me hizo mirar la vida de otra manera.

Al venir de familia humilde, mi obsesión era estudiar una buena carrera (por eso hice ingeniería) y ganar mucho dinero para poder vivir bien. Lo que yo pensaba que era vivir bien vamos: una bonita casa, un marido perfecto y unos hijos maravillosos. Además de poderles comprar a mis padres un apartamento en la playa 🙂

Y cuando empezó la enfermedad fue como: ¿y para qué todo esto? ¿Realmente vale la pena?

Decidí que el futuro me importaba una mierda y por eso eliminé de mi vida la vía fácil que había escogido con mi novio perfecto. Me mudé de nuevo con mi madre y a empezar de nuevo.

Durante el año siguiente sólo me importó mi madre, mi hermana y yo. Punto. Siempre habíamos estados muy unidas pero nunca de esta manera, juntas éramos y somos invencibles.

Recuerdo el verano de la muerte de mi padre, toda la familia de mi madre se juntó durante una semana en el pueblo para estar todos juntos. Esto hacía más de 10 años que no lo hacíamos, desde que éramos pequeños. Gracias a mi padre, volvíamos a estar pasando tiempo todos juntos de nuevo.

Desde ese verano se ha convertido en una tradición y cada año somos más. Puedo decir que la muerte de mi padre nos unió mucho más y a todos nos hizo recordar que aunque cada uno tenga sus problemas, y su vida, la familia siempre va a estar ahí.

Durante ese año empecé a hacerme muchas preguntas y decidí que iba a hacer aquello que llevaba años y años diciendo que haría: un viaje. Mi viaje, para mi.

Además, conocí a una persona muy especial que me ayudó mucho a hacerme todavía más preguntas para así encontrar mis respuestas y finalmente decidirme. ¡Dejo el trabajo y nos vamos de viaje 6 meses! Abandono mi zona de confort, la buena posición de trabajo que tanto me había costado conseguir, mi estabilidad económica (mi obsesión) y me voy.

¿Y por qué? ¡Porque me lo merezco! Porque mañana no sé lo que va a pasar, pero hoy sí: lo que yo quiera.

Y aquí, el segundo regalo de mi padre. Este viaje no lo hubiese hecho nunca si no hubiese sido por lo que pasó.

Creo que la muerte de mi padre me ha hecho ser mucho más «egoísta», me he hecho más protagonista de mi vida y a la vez me ha hecho ser mucho más familiar, cosa que no era antes…Mientras mi hermana era la familiar, yo era la ambiciosa, la que iba a lo suyo.

Además, he aprendido a priorizar en mi vida. Todo aquello que me suma le presto atención, del resto paso. Puedo decir que soy mucho más exigente con mi tiempo y por lo tanto, con mis amistades. Antes intentaba quedar bien con todo el mundo, ahora ¿para qué?

Es mi tiempo, y es muy valioso, así que invierto mi tiempo en lo que realmente me apetece y no tanto en lo que se supone que toca. De hecho, puedo decir que lo que pasó cambió mi vida por completo.

Si la vida no me hubiese dado esta gran ostia, seguiría con mi anterior pareja en mi piso y en mi buen trabajo, lo que hubiese derivado en una «felicidad indiferente», un estado de todo va bien pero que en realidad no significa nada. En 5-10 años sería una infeliz de la vida, con una vida estable de mierda.

En cambio, ahora estoy en Bali, en mi tercer mes de mi viaje, dejándome llevar, haciendo lo que me apetece y después de irme desconectando de todo, conectarme de nuevo conmigo misma.

Para personas que estén pasando por esto, no sé qué decir porque cada historia es un mundo. Pero bueno, sea lo que sea, a mi me ayudó siempre pensar que todo iba a salir bien. Aunque sea auto engañándome, me hacía más fuerte pensar así.

Obviamente en el fondo sabes que no a veces, pero tienes que pensar fuerte que sí para hacer desaparecer las otras voces. Pase lo que pase al final se trata de vivir y te puedo asegurar que es la única manera de vivir. Además, es muy importante no olvidarse del todo de una misma.

Entre todo lo que comporta una enfermedad, es muy importante seguir dándote tiempo para ti o te vuelves completamente loca. En mi caso, yo hacía Yoga dos días por semana. Era mi momento para coger impulso y seguir con fuerza, volver al hospital con una sonrisa. Piensa que el enfermo, y en mi caso mi madre, necesitan verte bien.

Mi padre me ha hecho muchos regalos con su marcha, así que no puedo estar más agradecida«.

 

 

LA HISTORIA DE VIRGINIA:

 

«Todos los seres humanos pasamos por cosas similares, todos nos parecemos mucho más de lo que pensamos. La muerte de un ser querido, es algo que antes o después todos transitamos.

Desde pequeños nos ocultan la muerte, es algo que se esconde, es un tema tabú. Por eso nos cuesta tanto entenderla y aceptarla, porque durante nuestros primeros años de vida la “evitamos”.

La perdida de mi padre es el dolor más grande que he sentido nunca. No solo su muerte, cada día que pasaba enfermo, era un dolor inmenso. No saber cómo ayudarle, no encontrar una cura, contemplar su deterioro. Tras su muerte me sentía culpable, culpable por no haber pasado más tiempo con él, culpable por no haberle cuidado más y mejor.

Me sentía tan triste. Tan desconsolada. Ya nada volvería a ser igual. Se había marchado muy pronto.

Nos había dejado el “gran papa”, nuestra flecha, nuestro chico. Nunca más podría volver a escuchar su voz, ni tocar sus manos, ni darle un beso. Ya no podría pedirle ayuda ni salir a pasear por el campo con él. ¡Le gustaba tanto!

Pero poco a poco comencé a sentir que él sigue aquí conmigo, que nunca se ha ido. Si necesito hablar con él le llamo por las noches, cuándo hay silencio para poder escucharle. Siempre encuentro amor, su amor, porque le escucho con el corazón. Y me siento enormemente agradecida con él por darme la vida, por regalarme esta preciosa y maravillosa vida, por enseñarme tantas cosas increíbles, por su presencia.

He aprendido muchas cosas de esta experiencia:

  • He aprendido que la muerte hay que abrazarla porque forma parte de la vida y que, para integrarla, hay que hablar de ella con naturalidad desde nuestros primeros años de vida.
  • He aprendido también que como energía que somos, al morir, sólo nos transformamos. Al igual que nos pasa en vida, con cada cambio que experimentamos, nos estamos transformando.

Cuándo siento tristeza lloro, simplemente lloro. Otras veces me acuerdo de él, y río. Y le le siento, le veo y le escucho. Le siento en la brisa del viento que corre por el bosque, le oigo en el canto de los pájaros, le veo en los lagos y en los árboles. Y si quiero pasear con él, le invito a que venga conmigo.

Sigue haciendo todas esas cosas que te hubiera gustado hacer con tu padre en vida, y que no pudisteis llegar a hacer, o aquellas que te gustaría repetir. Invita a tu padre a pasear por la playa, a tomar un café, al teatro… Nunca será igual porque todo ha cambiado, pero estoy segura de que lo vas a sentir muy cerca.

Como yo siento a mi papa, con un amor infinito».

 

 

CONCLUSIONES

 

Me ha parecido un relato que sale de lo más profundo de almas que han sufrido un gran aprendizaje, un relato que seguro que te ha podido ayudar mucho.

Yo sólo he vivido algo parecido cuando se fue mi abuelo Juan, el padre de mi madre. Aunque la tristeza era inmensa, justo en ese momento estaba leyendo «El Libro Tibetano de la vida y la muerte» De esa manera pude acompañar a mi madre y a mi abuelo a hacer el camino que no nos quedaba más remedio que transitar.

Parecía que él se resistía a irse, tuvimos que decirle muchas veces que se marchase tranquilo, que todo estaba bien, que le queríamos mucho y que siempre estaríamos juntos. Creo que sentía que dejaba sola a mi madre antes de tiempo y por eso no se quería marchar.

Te recomiendo encarecidamente ese libro, tanto si tienes alguna pérdida importante que superar como sino. Es una obra maestra.

Y como conclusiones, me quedo con el agradecimiento que sienten mis amigas por la cantidad de cosas que han podido aprender de la muerte de sus padre.

En tu caso, si te encuentras en una situación parecida y aún no puedes salir de ella:

  • Superar el duelo tiene sus fases, mira a ver si has podido afrontarlas todas.
  • Si sientes que no te has podido despedir busca la manera de hacerlo.
  • Si te resulta muy complicado recorrer este camino en soledad, busca ayuda. La terapia ayudó mucho a Noelia y podría ayudarte a ti también.
  • Entiende que venimos con un propósito y nos vamos cuando ese propósito ya se ha cumplido.
  • La vida está para vivirla, disfrutarla y construirla a nuestra manera, porque nunca sabemos qué día tendremos que despedirnos de ella.

Tu padre vino a enseñarte muchas cosas buenas, y te ha dejado muchas cosas buenas. Aprende de lo malo que tuvo la pérdida, céntrate en lo bueno que te dejó e intenta hablar con él cuando lo necesitas, como bien te aconseja Virginia en su relato.

Tu padre sigue contigo pero no va a volver de la manera en que a ti te gustaría. Pero piensa:

  • ¿Tu padre querría la vida que has elegido para ti?
  • ¿Has aprovechado todo lo bueno que él te ha querido enseñar?
  • ¿Te ha servido para algo su marcha?
  • ¿Cómo puedes hacer, a partir de ahora, para que tu vida sea mucho mejor y tu padre tenga una sonrisa de oreja a oreja?

 

MILLONES DE GRACIAS A LAS AMIGAS QUE HAN PARTICIPADO EN ESTE ARTÍCULO Y A LA AMIGA QUE ME LO PIDIÓ. 

Sois grandes mujeres con una gran sabiduría y yo soy muy afortunada de teneos cerca.

 

Y ahora, por favor, ME ENCANTARÍA CONOCER TU EXPERIENCIA o tu opinión a cerca del tema.

Si también has perdido a tu padre o a algún ser querido importante, sería genial que pudieses contarnos tu experiencia. Yo solo puedo ayudarte con este artículo, pero conozco a alguien que tiene más herramientas para estos casos. 

¡Te espero en los comentarios!

¡QUE TENGAS UNA FELIZ SEMANA!

 

Publicado en: DESARROLLO PERSONAL Etiquetado como: afrontar los problemas, aprender de la muerte, duelo, la vida es corta, muerte de tu padre, superar la pérdida de un padre, superar la pérdida de un ser querido

CUANDO DESCUBRES QUE NO ERES NADIE Y QUE NO SABES NADA

21 junio, 2017 por taniacarrasco 12 comentarios

Hay descubrimientos necesarios, golpes que se dan a tiempo y pozos en los que hay que caer. ¿Qué hacer cuando descubres que no eres nadie y que no sabes nada y por qué te estoy contando esto?

 

Hoy me levanté tarde, pasadas las 6 de la mañana, en contra de lo que llevo semanas intentando que es levantarme a las 5… Mantener los ritmos balineses no es posible cuando no estás en Bali.

Me levanté tarde y me levanté triste…pero no quise darme cuenta e hice lo mismo que hago siempre cuando estoy triste: me pongo una sonrisa e intento mantenerme activa para que no se me note. Porque yo no quiero notarlo.

Me levanté triste y tuve una sensación rara toda la mañana. Podría explicar mi tristeza y la sensación rara de muchas maneras, podría buscar muchos culpables y podría inventar muchas excusas. Y, en ese momento en que andaba buscando respuestas…¡aparecieron!

Normalmente, a la hora de comer, Manué y yo solemos ver una peli porque estamos intentando desintoxicarnos de tele. Después de tantos meses sin esa distracción ahora nos molesta casi cualquier programa.

Pero hoy precisamente, Manué insiste en ver una conferencia de desarrollo personal cualquiera porque no le apetece estar dos horas pegado a la pantalla viendo cualquier película al azar, que luego resulte que no le ha aportado nada.

Refunfuño mientras busco alguna conferencia, porque a mi lo que me apetece hacer mientras como es desconectar por completo. Estar todo el día escribiendo, leyendo, escuchando o viendo cosas de desarrollo personal me deja un poco exhausta a veces.

Buscando conferencias me acuerdo deSergi Torres, al que todo el mundo adora y al que no suelo escuchar mucho. No podría explicarte por qué me vino ese nombre a la cabeza. Busqué otros, te lo prometo, pero sólo me salía ese nombre.

¡Ahí debían estar mis respuestas!

Pero volvamos con «mi» tristeza…

La tristeza no es mía, la tristeza viene con mi personaje. Exactamente lo mismo que pasa con mi sonrisa.

Mi personaje es alegre, fuerte, risueño, también terco, temerario, impaciente, sarcástico…a veces se cabrea, otras veces pelea y alguna que otra se deja fluir (esto no ocurre con la frecuencia que me gustaría).

Esta mañana no encontraba a Tania, por más que la buscaba. Se me había perdido, se me había esfumado, se difuminaba en mi mente como un vago recuerdo de lo que un día fue.

Tania, monitora de baile, instructora de Pilates, empresaria y autónoma, independiente y sociable, y así un sinfín de etiquetas…

Tania no estaba.

La persona que yo pensaba que era se había marchado de repente y ni siquiera me había avisado.

Ahora no sé quién soy…

Ni tengo trabajo ni me apetece rodearme de gente todo el tiempo, como estaba acostumbrada, así que…YA NO SÉ QUIÉN SOY.

Creo que eso llenaba mucho la vida de Tania y ahora no está.

El caso es que Tania también se sentía muy bien en la soledad elegida, haciendo cosas consigo misma cuando el trabajo se lo permitía. Más bien cuando ella misma se lo permitía.

Pero por elección, su trabajo implicaba estar rodeada de personas y, por elección, el resto de los momentos prefería pasarlos en soledad. Ahora no hay trabajo, ahora no hay soledad, ¿qué hay ahora?

Incertidumbre.

Sin embargo, a mi personaje no le preocupa no tener trabajo, ni le preocupa no tener ingresos, ni le preocupa tener que rodearse de gente de vez en cuando…no le preocupa todo eso porque está segura de que lo puede tener cuando quiera. Lo que le preocupa a mi personaje es que está muy bien como está y no se imaginaba que eso pasaría.

El trabajo era lo que le daba su identidad pero ahora, sin trabajo, no necesita su identidad y se siente bien así. 

La incertidumbre hace que Tania se sienta libre, pero Tania no soy YO.

Me he dado cuenta de que NO SÉ QUIÉN SOY y de que todo lo que pensaba hasta ahora no tiene sentido.

NO SÉ QUIÉN SOY Y NO SÉ NADA MÁS…y está bien no saberlo.

Me da igual lo que quiera o no mi personaje, ni si está triste o contenta.

Sólo quiero SER y a partir de ahí aprender a no saber.

 

Si te interesa que tu personaje entienda un poco más a qué me estoy refiriendo, puedes ver la conferencia que le ha dado alguna respuesta a mi personaje: «Cuando se suelta el conocimiento», de Sergi Torres.

Sergi Torres no es fácil en sus explicaciones pero justo antes de el minuto 42, aparece David del Rosario y en 20 minutos te aclara muchas cosas.

Y aquí otro vídeo de la gran Mónica Fusté, de sólo 5 minutos, que llegó a mi unas horas después y que puede servirte también.

 

Este relato te parecerá raro, ha sido raro, porque además he querido plasmarlo sin corregirlo, tal cual ha salido, tan de dentro que me da algo de vergüenza…

 

A veces echo de menos a Tania y, entonces, siempre vuelve…

 

Si tú tampoco te encuentras o no entiendes bien lo que quiero decir, TE ESPERO EN LOS COMENTARIOS, aunque creo que en estos momentos no te podría dar muchas más explicaciones.

GRACIAS POR PERDERTE Y ENCONTRARTE CONMIGO

Publicado en: DESARROLLO PERSONAL

LAS COSAS QUE NADIE DICE SOBRE LA SINCERIDAD Y 5 CLAVES PARA NO TENER QUE TRAGARTE TUS VERDADES

17 abril, 2017 por taniacarrasco 18 comentarios

Te lo digo ya, en frío: la sinceridad está sobrevalorada. No, no hablo de mentir o de ser falso, hablo de tener un poquito de sentido común. 

Te han enseñado que la sinceridad es una virtud que va unida a la honestidad. Que siendo una persona sincera irás al cielo y San Pedro te pondrá coche de caballos para que vayas a tomar el té con Dios en su resort de la playa celestial.

¡Y un mojón!

La gente «sincera» es mala.

Vale, no toda, pero mucha ?

De hecho, mi mejor amiga de la infancia es una de las personas más sinceras que conozco y no puede ser más buena al mismo tiempo. Sin embargo, su sinceridad le ha dado más de un disgusto.

Por lo general, detrás de la supuesta sinceridad se esconden unas ganas de dar por culo que no veo lógicas. Y es a este tipo de sinceridad al que me estoy refiriendo.

Me gustaría que recapacitases sobre esto que te digo porque me parece un tema digno de evaluación.

Hace años que se lo vengo repitiendo a muchas de las personas que tengo alrededor y oye, que no hay manera.

La mayoría se sigue empeñando en utilizar una verdad que llega tarde y hace daño, porque lo confunden con sinceridad.

Y son cosas diferentes. Déjame que te siga explicando que te lo voy a demostrar.

 

“SINCERIDAD” NO ES LO MISMO QUE “VERDAD”

Esta es la definición de sinceridad de la RAE, pero no me resuelve el dilema moral del que estoy hablando, ni mucho menos está en consonancia con lo que te estoy intentando explicar.

Si la sinceridad es la forma de comportarse libremente sin fingimiento, vamos a ver qué es lo que la RAE conoce como “verdad”:

1. Conformidad de las cosas con el concepto que de ellas forma la mente.

2. Conformidad de lo que se dice con lo que se siente o se piensa.

3. Propiedad que tiene una cosa de mantenerse siempre la misma sin mutación alguna.

4. Juicio o proposición que no se puede negar racionalmente.

5. Cualidad de veraz.

6. Expresión clara, sin rebozo ni lisonja, con que a alguien se le corrige o reprende.

7. Realidad (existencia real de algo).

Vamos a quedarnos con la 1, 2 y 7, que son las que te van a ayudar a entender lo que estoy queriendo decirte.

La número 1 nos dice que la verdad tiene que ver con el concepto que forma la mente. Lo que me hace pensar en la verdad como algo subjetivo y en la sinceridad como un juicio de valor.

Ejemplo sobre la número 1: si estando en Tailandia las circunstancias me hacen pensar que todas las personas tailandesas son unas clasistas, ¿es verdad entonces que todas las personas tailandesas son clasistas?

La número 2 se acerca un poco más a lo que consideramos como “nuestra verdad”: que lo que pensamos y decimos tenga total coherencia.

Ejemplo sobre la número 2: soy una persona feminista pero defiendo que el lugar de la mujer es la cocina cuando hablo con personas machistas. ¿Soy una mentirosa entonces?

La número 7 habla de verdad como realidad.

Ejemplo sobre la número 7: Para mí es verdad que tengo dos brazos porque los veo, existen, cualquiera puede comprobar que los tengo, ¿no?

Ser sincera y tener en tu poder la verdad, no es lo mismo. Porque, ¿cuántas verdades existen?

sinceridad y verdad

 

LA SINCERIDAD Y LA VERDAD SON CONCEPTOS SUBJETIVOS

El mundo es un pañuelo lleno de mocos de todos los tipos. Igual que personas hay muchas y muy diferentes, interpretaciones, opiniones y gustos, existen en igual proporción: a montones.

  • ¿Quién te ha dicho a ti que eso que llamas “verdad” no es simplemente tu opinión?
  • ¿Una opinión es una verdad?
  • ¿Existe la verdad absoluta para algo?
  • ¿Las verdades absolutas que existen son las mismas para todo el mundo en todo momento?

Ni aún cuando tienes plena seguridad de que has visto algo con tus propios ojos, puedes poner la mano en el fuego de que eso sea “verdad”.

Y te voy a poner un ejemplo que me viene perfecto:

Cuando era adolescente, acababa de empezar con un chico pero todas mis amigas sabían que también me gustaba otro.

Un día, en la discoteca del pueblo, yo estaba hablando en la barra con este segundo chico que me gustaba y que no era mi novio.

De repente, se fue la luz durante unos segundos. Fueron muy pocos, 2 ó 3 segundos, pero los suficientes para dar pie a la especulación.

Dos de mis propias amigas, aseguraban haber visto cómo me besaba con ese chico mientras duraba el apagón. Una cosa muy lógica de ver, teniendo en cuenta que todo estaba prácticamente a oscuras.

Pero lo más curioso es que dos personas, dos, aseguraban haber visto lo mismo, cuando eso jamás llegó a pasar.

Desde aquel momento cuestiono mucho todo lo que la gente dice que ve. No me vale ni lo que yo mismo veo con mis ojos para poder considerarlo una verdad absoluta.

Ellas estaban siendo sinceras, realmente pensaban que me habían visto besándome con ese chico. Pero resulta que yo también estaba diciendo la verdad…

Menos mal que mi novio me creyó a mi.

 

CUÁNDO LA SINCERIDAD ES POSITIVA. Ejemplos

La sinceridad es positiva en muchas ocasiones.

– Si te acuestas con el novio de tu amiga, sería una cualidad muy positiva que tuvieses la decencia de contárselo a la cara.

– Si algún empleado te tiene frita, quieres hablar con él de su conducta pero no te atreves y en lugar de eso te comportas de mala manera, la sinceridad podría ayudarte a solucionar el problema, hablando con este empleado.

– Si tu madre hace cosas que te alejan de ella pero no las sabe porque no se las cuentas, si optases por usar la sinceridad seguro que os ayudaría.

– Si vas con un amigo de compras y te pide que opines sobre qué pantalón le sienta mejor, da tu opinión con sinceridad para ayudarle con su elección.

En definitiva, la sinceridad es positiva cuando de decir la verdad se deduzcan más consecuencias positivas que negativas.

 

CUÁNDO LA SINCERIDAD ES NEGATIVA. Ejemplos

Pues cuando sirve para hacer el mal, está claro.

– Tu amigo va a comprarse esos pantalones solo, sin tu ayuda. Se los compra, se los pone para salir el sábado. Cuando llega con ellos, tan contento como todo el que estrena ropa, te pide tu opinión. Tú, ni corta ni perezosa, le miras y le dices: “uy, pues quizá ese color no era el adecuado, ¿por qué no te los has comprado en verde pistacho?”

Y tú, ¿por qué no te callas?

¿De qué sirve ahora que le digas eso a tu amigo si ya se ha comprado los pantalones, los lleva puestos y encima va tan contento?

Podrías haberle dicho: «¡qué guapo estás con tus pantalones nuevos! A mi me gustan más en verde pistacho pero esos también te quedan muy bien».

¿No te parece una respuesta mejor?

– Ves al novio de tu amiga sonreírle a otra chica. ¿Crees que ir con el cuento de la sinceridad a tu amiga y contarle esa tontería es luchar por la verdad y hacerle un favor?

Eso es para dar por saco, a mí no me j….

– Te encuentras con un conocido después de mucho tiempo. Lo normal es que haya envejecido y además le sobran unos kilillos. “Paco, cuánto tiempo, ¿cómo estás?. Parece que estás más rechoncho desde que no nos vemos”.

Pero ¿quién te ha preguntado chiquilla?

A ti te encantaría que Paco te hiciese ese mismo comentario, ¿a que sí? ¡Venga ya! ¿A quién le gusta que le digan que ha engordado?

Será la verdad y todo lo que tú quieras pero ¿para qué sirve?

Pa dar por culo na más.

sinceridad mal entendida

 

DEDICADO A LAS  LAS PERSONAS “SIFISUSI”

Que ¿qué es una persona «sifisusi»?…

Llamaremos personas sifisusi a las típicas personas SIn FIltro SÚper SInceras.

A ver, que sí…

– que tus papás te han ensañado que no hay que mentir,

– que las mentiras piadosas son mentiras al fin y al cabo,

– que no quieres ir al infierno,

– que una de tus principales cualidades es la sinceridad…

Te preguntan: “y tú, ¿cómo eres?”

“Ah pues yo soy simpática, alegre, amiga de mis amigos y…¡súper sincera!”.

Habría que preguntarle a tus amigos entonces.

Tú eres una “sifisusi” de libro. Y ¿quién quiere ser una sifisusi?

Si no tienes filtro, te compras uno, pero vale ya de justificar opiniones que se emiten para fastidiar (a veces inconscientemente) justificándolas con esto de la sinceridad.

Hay comentarios que no son necesarios, sobre todo si son críticas que no llevan a ningún sitio a la persona que las recibe. Hay verdades que están mejor guardaditas y hay personas que se podían dar un punto en la boca antes de malmeter con sus supuestas “verdades”.

 

Pero esto tampoco es una verdad absoluta claro, es sólo mi opinión.

Puedes echarle un vistazo a este artículo que he encontrado, donde se habla ampliamente de algunas de las cosas que he intentado trasmitirte.

 

5 CLAVES PARA NO SER UNA “SIFISUSI”

Conozco gente que trae lo de la sinceridad de serie y que incluso les causa problemas.

Personas como Jim Carrey en «Mentiroso Compulsivo», que se meten en más de un lío por contar verdades innecesarias.

Es cierto que hay personas así para las que la sinceridad resulta un auténtico engorro.

Recuerdo a esta amiga de la infancia que te comentaba al principio, cada vez que hacía algún comentario sin filtrar y tenía que recoger malas caras o malas contestaciones de las personas que no sabían que, en su caso, no había ninguna mala intención.

Si por el contrario eres de las que utilizan la sinceridad y tus verdades subjetivas para hacer sentir mal a los demás, a conciencia, puedes volver a leer esto cuando tengas intención de dejar de hacer el mal.

Claves para aprender a filtrar lo que se dice y usar la sinceridad sólo para hacer el bien:

1. Toma conciencia de lo que dice tu mente para que no vaya por libre.

No dejes escapar todo lo que te pasa por la cabeza. Siempre y cuando te des cuenta, actúa como la guardiana de tus propias palabras y cuestiona su utilidad antes de soltarlas.

2. Observa si se ha pedido tu opinión y si es buen momento para decirla, antes de emitir ningún sonido.

3. Pregúntate antes de hablar, ¿lo que voy a decir va a servir para algo bueno?

4. Después analiza: ¿lo que voy a decir traerá consecuencias buenas para mí o para la otra persona?

5. Y grábate a fuego esta frase: “Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que el silencio”, proverbio hindú.

 

CONCLUSIONES

Por supuesto que no defiendo la mentira ni creo que tengamos que estar siempre callándonos lo que pensamos.

Pero lo agradable sería encontrar el término medio, como en todo.

Yo que utilizo mucho la palabra autenticidad como norma de vida, no creo que se pierda personalidad ni autenticidad por aprender a usar la empatía y filtrar un poco las cosas que solemos decirle a los demás.

Cuando he hablado en otros artículos de no hacer demasiado caso a lo que dice la gente, me refería precisamente a esta gente que no te va a aportar nada positivo con sus comentarios.

Estás en el mundo para ser feliz y, por el camino, hacer felices a los demás, siempre que eso no implique traicionarte a ti misma como hablamos en el post de la semana pasada.

Decir la verdad es genial, sobre todo cuando tiene consecuencias geniales. Decir una “mentira piadosa” puede ser buena opción a veces.

Tanto las verdades, la sinceridad, como todo lo que te estoy contando, es muy subjetivo. Cada cual es responsable de lo que hace y de lo que dice. Pero si eres una “sifisusi” tendrás que estar preparada también para que lo sean contigo.

Todavía me río cuando me acuerdo de esto:

Llego al cumple del niño de una amiga y veo a otra de mis amigas que lleva puesta una chaqueta imposible. Pero ya la lleva puesta, ¿qué gano diciéndole que me parece una chaqueta horrorosa?

Me callo y punto, no es un comentario que vaya a aportar nada positivo.

No estoy siendo una falsa, estoy siendo una persona coherente.

Al cabo de un rato, nos colocamos para que la amiga de la chaqueta imposible nos haga una foto. Coge la cámara, mira al grupo y dice:

“Tania, ese pintalabios nunca más”.

¿Perdona?

“Pues no te lo pensaba decir pero tu chaqueta es horrorosa”, contesté yo.

Ea…

Se quedó planchada, con la boca abierta y cuando supo reaccionar me dice: “¡Qué cabrona!”.

Encima la cabrona era yo…¡tiene narices!

El caso es que esta amiga no ha vuelto a hacerme ningún comentario estilístico. Que no es que yo tenga mucho estilo pero si llevo ese pintalabios se entiende que me gusta, ¿no? Y no he preguntado la opinión de nadie para ponérmelo, ¿a que no?. Pues eso.

Esta amiga suele leerme así que espero que le haya hecho gracia.

Te quiero sifisusi ?

amigas- sinceridad

En fin, que podríamos centrarnos en decirle a la gente las cosas positivas y alegrarles el día, en lugar de poner el foco siempre en lo que podría estar mejor, si en ese momento no tiene solución.

No se trata de mentir a diestro y siniestro, ni de dejar de dar nuestra opinión, pero mejor si es para bien, ¿no te parece?. Que las cosas se pueden decir de muchas maneras.

 

Y tú, cuéntame, ¿eres una sifisusi que quiere cambiar?

¿Eres una sifisusi que se está dando de baja del blog en este momento?

¿O eres una persona rodeada de sifisusis que le dan marcha a tu vida?

CUÉNTAMELO TODO

UN ABRAZO GRANDÍSIMO

 

 

 

Publicado en: DESARROLLO PERSONAL Etiquetado como: criticar por criticar, Empatía, hacer feliz a los demás, la sinceridad no siempre es buena, mentiras, mentiras piadosas, personas sin filtro, sinceridad, verdad, verdades que duelen

QUERER AGRADAR A LOS DEMÁS TE ESTÁ GENERANDO CONFLICTOS INTERNOS. ¿QUIERES CONOCER 9 CLAVES PARA SOLUCIONARLO?

10 abril, 2017 por taniacarrasco 44 comentarios

Has creído durante mucho tiempo que para ser aceptada y feliz tenías que agradar a los demás a toda costa. A mí también me pasaba…

Pero también has aprendido a fingir que tú vas a tu aire y que no necesitas la aprobación de nadie. A mí también me pasaba.

  • Eras una hija complaciente pero rebelde cuando algo te irritaba mucho
  • Una hermana complaciente pero tus hermanas no se daban cuenta
  • Una amiga complaciente aunque te mostrases independiente
  • Una trabajadora complaciente aunque te encantaba tu trabajo

Eras la persona que creías que le gustaría a todo el mundo.

Al principio te funcionaba y conseguías tus objetivos: ser aprobada, alabada y querida. Hasta que te diste cuenta de que habías pasado por alto tus verdaderas necesidades y como no las manifestabas y nadie las conocía, esas personas a las que tú complacías, se volvían egoístas.

Se acostumbraron a que siempre dijeses a todo que sí y ya no había forma de que pudieses ponerte en tu sitio.

Además, ¿cómo iban a saber esas personas lo que tú querías si de lo único que te preocupabas era de lo que querían ellas?

Estabas más pendiente de sus problemas que de los tuyos, que también están ahí.

No conozco a nadie a quien no le guste agradar a los demás.

– ¿Quién no quiere que los demás estén contentos con sus decisiones?

– ¿Quién no quiere que le den su aprobación a todo lo que hace?

– ¿A qué persona no le gustaría complacer a todo el mundo en todo momento?

Como ser social que eres, tienes la necesidad de estar en contaco y llevarte bien con aquellas personas con quienes te relacionas.

El problema viene cuando esto se convierte en una obsesión que hace que te olvides de ti misma y pongas por delante las preferencias de l@s demás frente a las tuyas propias, sin sentido y por inercia.

Con el tiempo, te vas dando cuenta de que te estás traicionando a ti misma y de que es imposible complacer siempre a todo el mundo.

Ahora, cada vez que antepones las necesidades de otras personas a las tuyas propias, te sientes mal, se te hace un nudo en el estómago e incluso te cuesta respirar. Estás comprobando que ese no es el camino que te conducirá a la paz mental.

Tienes tal necesidad de agradar a otr@s que no sólo estás hasta la coronilla sino que es posible que explotes en algún momento y se líe parda.

¿Y cómo vas a permitirte eso? Si tienes una salida de tono no podrás agradar con la misma facilidad, por lo que aguantas un poquito más…

Al fin y al cabo tampoco es tan malo complacer a la gente…

Así tendrás amor incondicional de todo el que te rodea. Si continúas comportándote de esa manera, agradando y complaciendo, nunca te faltará el cariño de nadie.

¿Eso crees?

No, ya no lo crees. ¡Eso creías antes!

Ahora más bien te parece que te estás defraudando a ti misma continuamente y que por mucho que intentes agradar siempre habrá alguien, siempre, para quien no sea suficiente.

Conozco esa sensación perfectamente. Conozco el sentimiento de frustración que se siente cuando, aunque es algo que no resuena contigo, haces cosas para agradar y encima no lo consigues. 

Y aún peor, haces algo para agradar a los demás y lo consigues, pero te sientes tan mal que preferirías haberte arrancado los pelillos de la nariz con las pinzas porque lo que has hecho no va para nada con lo que tú sientes realmente.

¿Dónde te lleva esto?

¿Quieres seguir así?

¿Cuánto crees que aguantarás a costa de tu propia felicidad?

Contenido

CUÁL ES EL ORIGEN DE LA NECESIDAD DE AGRADAR A L@S DEMÁS

Esa necesidad de agradar a los demás que tienes nace en la infancia.

  • Si buscas aprobación y no te la dan, malo. Pasarás la vida buscando y buscando y no podrás construirte una autoestima sana que te aleje de esa necesidad.
  • Si, por el contrario, cuando eres niña te dan la aprobación que buscas, te engancharás a esa sensación que puede llegar a ser muy adictiva.

Y así, no llegas a saber qué quieres en la vida, ni qué te hace feliz a ti, porque estás demasiado ocupada en hacer “felices” a los demás.

Por suerte, vas creciendo y haciéndote consciente de con qué cosas te sientes mejor e intentas conseguirlas. Si le gustan a l@s demás es perfecto, pero si esas personas no están de acuerdo con lo que tú quieres, vuelta a empezar:

¿L@s demás o yo? ¿Quién va primero?

MOTIVOS POR LOS QUE NECESITAS AGRADAR A LOS DEMÁS

Es normal que quieras agradar a todo el mundo. Los seres humanos necesitamos la aprobación para sentirnos parte del grupo social. Está demostrado que la gente más social presenta mayores índices de felicidad.

Estudios como este lo corroboran: a las personas que se apoyan en las relaciones con l@s demás, les va mucho mejor y son más felices.

Por lo tanto, si relacionarse bien con la gente da felicidad, crees que complaciendo en todo a esa gente con la que te quieres relacionar dichas relaciones serán más fructíferas.

Todo lo contrario.

No sé a ti, pero a mí las personas que se traicionan así mismas para agradar a otras me producen más sentimiento de compasión que otra cosa.

Sin embargo, las personas auténticas que no tienen miedo a ir en contra de opiniones diferentes y manifiestan sus deseos con asertividad, me merecen mucho más respeto y confianza. Por mal que suene decirlo.

ORIGEN DE LA NECESIDAD DE AGRADAR A LOS DEMÁS

En este artículo se explica muy bien de dónde viene esa necesidad de aprobación. Las causas son diversas y no tienen por qué darse de la misma manera en todas las personas.

Algunos de los motivos son los siguientes:

– No recibiste halagos en su momento.

La niña que eras creció sin sentir la aprobación que le hubiese gustado y por ello aún la sigue buscando.

Cuando los padres son demasiado críticos o no te dan la atención “suficiente”, puedes sentir que hay algo malo en ti. La sensación de abandono y el miedo al ridículo se desarrollan y hacen que escondas lo que eres.

A unas mujeres les da por manifestar esa sensación de sentirse insuficientes y a otras, como tú y como yo, les da por esconderse detrás de una máscara aparentemente preciosa y resistente. 

– Quieres ser aceptada a toda costa.

Has desarrollado unos mecanismos de supervivencia para prevenir la sensación de abandono.

Te preocupa mucho ser rechazada y piensas, muy erróneamente, que si vas en contra de lo que quieren los demás estas personas no te aceptarán. Piensas que mostrarte como eres puede alejarte de mucha gente.

Tienes tal obsesión por ser aceptada que se ha convertido en algo que haces en piloto automático, sin darte cuenta.

– Falta de autoestima.

El hecho de no haber conseguido reforzar tu autoestima correctamente hace que te apoyes en lo que se llama heteroestima (percepción que tienes de lo que te aprecian los demás).

Así que cuantas más valoraciones positivas te lleguen, más crees que vales y en eso fundamentas un aparente amor propio.

Te apoyas en un sentimiento de falsa autoestima, de forma inconsciente, que repercute en todas las áreas de tu vida.

EN QUÉ MOMENTO AGRADAR A L@S DEMÁS SE CONVIERTE EN ALGO PERJUDICIAL PARA TI

Agradar es muy bonito, y muy positivo, cuando no se convierte en una obsesión que conduce tu comportamiento. Si te identificas con varias de estas conductas puede que tengas que hacer algunos cambios.

– No sabes decir «no».

Estás por y para todo el mundo, antes que para ti misma. Quieres decir “no” pero eres incapaz, si eso implica hacer algo que la otra persona no espera de ti.

Pones por delante hacer favores a l@s demás antes que satisfacer tus propias necesidades.

– Tus emociones dependen de lo que opinan otras personas.

Si te alaban te sientes alegre y feliz, pero si te desaprueban, te sientes triste y frustrada.

– Intentas pasar desapercibida o llamar demasiado la atención, te vas a los extremos. 

Quizá esto de pasar desapercibida no te preocupe siempre pero sabes que, a veces, lo haces con tal de evitar las críticas que podrían derivarse de comportarte con naturalidad, tal y como tú eres.

En otras ocasiones, haces ver tu originalidad si así piensas que vas a gustar más.

– Te preocupas demasiado por la imagen.

No te permites estar mal arreglada en público. Para mostrarte ante los demás necesitas tener una imagen “adecuada” por si alguien pudiese ver realmente cómo eres.

Está genial arreglarse y querer tener buena imagen, pero si es una necesidad que te obsesiona, tienes un problema. Y sé muy bien de lo que hablo.

Las mujeres que no tienen la necesidad de aprobación constante no tienen inconveniente en mostrarse con la cara lavada y sin arreglar, con toda naturalidad.

– Tienes opiniones diferentes pero no te atreves a expresarlas por si molestas a alguien.

Prefieres adecuarte a lo que piense esa persona antes que dejar clara tu posición y que dicha persona se pueda ofender.

– Vives en un estado de angustia intentando ajustarte en todo momento a lo que otras personas esperan de ti.

Ya sabes que es imposible agradar a todo el mundo, así que la ansiedad hace aparición a menudo para recordártelo.

Porque, aunque lo sabes, no soportas caerle mal a alguien, aunque a ti ese alguien te importe un pimiento.

CONSECUENCIAS DE QUERER AGRADAR A LOS DEMÁS SIEMPRE

Todo lo que haces en la vida tiene sus consecuencias. Si tu rol principal pasa por querer complacer siempre  obtendrás resultados, como estos, que a veces no serán los deseados:

– La gente se acostumbra a que les quieras agradar y lo aceptarán como si fuese tu obligación. De esta manera, cuando te salgas de lo que esas personas piensan que deberías hacer, no lo aceptarán y exigirán ser complacidos, puesto que es a lo que les has acostumbrado.

Si cada lunes le llevas flores a una amiga, el lunes que no lo hagas serás juzgada.

– Generarás malestar. Hay mucha gente a la que les gustará que intentes agradarles constantemente y otra mucha gente a las que eso les parezca un suplicio.

El halago permanente, el sí a todo, el no tener una opinión objetiva y el decir lo que crees que esa persona quiere escuchar, te resta credibilidad.

Ya, ya sé que no lo haces a menudo, solo cuando tienes muchas ganas de agradar a esa persona. Pero lo haces.

Acabarán dándose cuenta que todo lo que haces y dices no tiene validez porque lo haces y dices simplemente para complacer. Te perderán el respeto y no les interesará tu opinión.

– Serás manipulada y abusarán de ti. Puesto que sólo buscas complacer y no sabes manifestar tus deseos, abusarán de tu buena voluntad y te manipularán para que acabes haciendo lo que otras personas quieren.

Sé que pareces fuerte y segura, con las cosas claras, con una buena autoestima.

Sé que en realidad esas personas a las que intentas agradar no tienen ni idea de que lo haces.

Sé también que no te manipulan ni abusan de ti con la intención de fastidiarte, simplemente usan las herramientas que tienen para sobrevivir a su propia vida.

Pero cuando se dan cuenta de que contigo es fácil usar el chantaje emocional, lo seguirán utilizando.

Y aunque te muestres fuerte y segura, también saben que eres de buen corazón y que intentarás hacer lo que sea para que ell@s estén bien.

No se trata de mandarles a la mierda, que a veces no está de más, sino de que tú misma te respetes para que nadie abuse de ti, consciente o inconscientemente.

– Con esta necesidad patológica, te olvidas inevitablemente de ti y esto será lo que te traerá las peores consecuencias. Actúas siempre para agradar a l@s demás, y en muchos casos no tendrá nada que ver con lo que tú quieres.

De esa manera, te sentirás tan mal contigo misma que tu autoestima, lejos de aumentar, decrece por momentos porque empiezas a sentirte insatisfecha con tus actuaciones, ya que haces cosas que realmente no quieres hacer.

Se te agotará la energía. 

– La angustia, la ansiedad y la frustración, irán haciendo mella en ti hasta que empieces a escucharte.

Estas tácticas para agradar te han estado funcionando mucho tiempo, hasta que el vacío que sientes se ha hecho palpable.

Ahora ya no te vale con agradar, ahora quieres sentirte en paz contigo misma y establecer prioridades. Solo así llegarás donde quieres.

– Perderás de vista lo que quieres, cómo lo quieres y no serás capaz de ver con claridad quién eres. Te desconectas de tu propia alma y te olvidas de ti. Todo esto no hace más que obstaculizar tu propio crecimiento personal en todas las áreas de tu vida.

Así que como ya te has dado cuenta, es el momento de hacer algo, ¿no?

9 CLAVES PARA SUPERAR LA NECESIDAD DE AGRADAR A L@S DEMÁS

Cuando la necesidad de agradar te genera malestar, no te queda otro camino que frenar esa conducta para no sentirte mal contigo misma.

Ya, qué fácil suena y qué complicado es hacerlo…lo sé, he pasado por muchas de estas conductas. Pero estoy segura de que poniendo un poco de atención conseguiremos mejorar juntas.

Estas son las 9 claves que te recomiendo para ponerle fin a esto:

1. OBSÉRVATE.

Imagina que estuvieras viendo la película de tu vida. Observa estos comportamientos, cuando los tengas, y analízalos. ¿Qué sientes? ¿Por qué lo haces? ¿Qué necesidad está intentando cubrir tu comportamiento?

2. PÁRATE A PENSAR antes de tomar cualquier decisión.

Cuando alguien te plantee alguna cuestión que requiera de tu participación, no actúes por inercia y tómate un tiempo para pensarlo.

Así podrás reafirmarte en lo que tú quieres con mayor seguridad.

3. ESCUCHA A TU CORAZÓN

Cuando observes los comportamientos de los que hablamos y te pares a tomar una decisión, piensa primero qué es lo que opinas y lo que quieres tú.

Ya hemos hablado de escuchar al corazón en otras ocasiones. Olvídate por un momento de lo que necesiten l@s demás. Cuando hayas conseguido averiguar qué es lo que quieres tú, puedes pensar si está en sintonía o no con lo que quieren esas personas y, en función de eso, tomar una decisión.

4. APRENDE A MANIFESTAR TUS OPINIONES Y DESEOS CON ASERTIVIDAD

Que quieras algo diferente a lo que se espera de ti no significa que tenga que haber un conflicto.

Si lo que quieren l@s demás y lo que quieres tú va en la misma línea, genial, todo el mundo contento. Pero si lo que tú quieres no es lo que quiere esa otra persona, manifiesta tu opinión con todo tu amor, sin confrontación, sin imposiciones.

5. ACEPTA QUE NO VAS A PODER GUSTARLE A TODO EL MUNDO

Que sepas manifestar tus deseos con amor y asertividad no significa que l@s demás tengan que estar de acuerdo contigo.

Asume que no siempre gustarás, que no siempre te aprobarán y no te lo tomes como algo personal. No es algo contra ti, es algo contra la opinión o la actuación que estás teniendo.

Eso no te hace menos valiosa, sino exactamente lo contrario.

6. MANTENTE FIRME

Cuando tienes claro lo que quieres y cómo lo quieres y, además, no haces ningún mal a nadie con ello, no te dejes manipular. Sé fuerte, sé coherente y sostén la frustración que te va a generar esa desaprobación al principio.

Después pasará a convertirse en respeto por ti misma y hará crecer tu autoestima.

7. BUSCA EL EQUILIBRIO

No se trata de que pases de ser la “niña buena” a la bruja del cuento. Se trata de que cambies las cosas que haces sólo por agradar y que te hacen daño a ti.

A veces se podrán llegar a acercar posturas y que quede un “ni pa ti ni pa mi” y otras veces habrá que posicionarse con más agudeza para luchar por lo que tú quieres.

8. COMENTA TU NECESIDAD DE CAMBIAR con las personas con las que tienes estos comportamientos.

Puedes explicarles, si así lo consideras, cómo te sientes y por qué a partir de ahora vas a empezar a mirar más por ti. Y hazte cargo también de que la reacción de estas personas no sea la que te gustaría.

No se acaba el mundo, no pasa nada. Tú puedes responsabilizarte de lo que tú sientes pero no de lo que sientan ellas.

9. QUIÉRETE, ACÉPTATE Y RESPÉTATE COMO ERES porque es la única manera de que los demás puedan hacer lo mismo.

Si tú valoras tus deseos y tus opiniones, habrá a quien le guste y a quien no, pero establecerás relaciones más verdaderas y te sentirás más en coherencia contigo misma. Y eso, querida amiga, no tiene precio.

Y para eso, quizá podrías empezar a transformar algunos hábitos relacionados con la alimentación y el ejercicio para sentirte tan bien por dentro que no te importe nada lo que digan fuera.

CONCLUSIONES

A estas alturas de la película ya sabrás que tu felicidad depende única y exclusivamente de ti. Si las personas con las que te relacionas te dan o no su aprobación, puedes ser igual de feliz.

También tendrás claro que para tener la vida que deseas, tienes que ser capaz de defender tus derechos. Pensar sólo en los derechos de l@s demás, olvidándote de los tuyos propios, no es la mejor manera de tener la vida auténtica que estás buscando.

Agradar a l@s demás está muy bien y es muy bonito. Querer que el resto del mundo esté contento y poder cubrir necesidades de personas a las que tenemos aprecio llena el alma. Pero cuando es a costa de tu propia alma el precio es demasiado alto.

Encontrar el equilibrio entre las necesidades de los demás y las tuyas propias sería lo ideal. Pero está claro que encontrar, y mantener, el equilibrio en todo es una tarea muy difícil.

Sólo pensando un poco más en ti y haciendo sólo las cosas que te hacen sentir bien, estarás más cerca de la vida que quieres. Si, por el camino, además eres capaz de complacer a otr@s, seguro que eso te da aún mayor felicidad.

Es precioso ayudar a la gente y hacerla un poco más feliz. Pero lo primero, siempre y cuando no hagas daño a nadie, eres tú.

En RevolucionaT trabajamos para potenciar tu salud física para que te sientas bien y puedas gestionar mejor tus emociones y tus retos.

Si estás dispuesta a dar el paso, te espero dentro.

Un abrazo enorme

Y GRACIAS A LA AMIGA QUE ME PIDIÓ QUE ESCRIBIERA SOBRE ESTO

Espero que con tu idea y mi artículo hayamos podido ayudar a muchas personas.

Y tú, ¿cuántas cosas has hecho por agradar a l@s demás, sin tener nada que ver con lo que tú querías?

¡Me encanta «escucharte»!

Publicado en: DESARROLLO PERSONAL Etiquetado como: agradar a los demás, autoconocimiento, autoestima, conflictos internos, desarrollo personal, felicidad, necesidad de aprobación

DE PERSONAS TÓXICAS, RELACIONES TÓXICAS. CÓMO CONSTRUIR RELACIONES SANAS DESDE EL AUTOCONOCIMIENTO

27 marzo, 2017 por taniacarrasco 10 comentarios

Las relaciones tóxicas son más frecuentes de lo que pudiese parecer. Queda atenta a todo lo que quiero contarte porque yo misma me he sorprendido con lo que iba saliendo de mí mientras escribía este artículo.

Este artículo viene además en forma de confesión. Me estoy empezando a quitar máscaras y esto ya no tiene marcha atrás.

Voy a quitarme otros cuantos pesos de encima ahora mismo…

 

 

 

 

No creo que sea justo hablar de relaciones tóxicas, sino más bien de personas tóxicas.

Una relación no es tóxica porque sí, una relación es tóxica porque los comportamientos de las personas implicadas son tóxicos.

Esto no significa que haya personas tóxicas o personas no tóxicas, significa que, a veces, tod@s tenemos comportamientos tóxicos.

Como no me gustan las etiquetas, prefiero hablar de personas que tiene comportamientos tóxicos, que de personas tóxicas en sí.

Todo el mundo, en mayor o menor medida, tiene comportamientos tóxicos en algún momento.

Pero claro, es mucho más sencillo reconocer estos comportamientos en los demás, que reconocer que tú también tenemos esos comportamientos.

Porque, ¿qué persona es más tóxica, la que tiene comportamientos tóxicos o la que permite que alguien tenga comportamientos tóxicos con ella?

Creo que aquí ambas partes juegan un papel muy parecido.

Así que no voy a echar balones fuera y voy a contarte cómo convertirte tú en una persona no tóxica para que puedas dar lugar a relaciones sanas y armoniosas.

Y te lo quiero contar desde el punto de vista de alguien a quien le ha costado mucho tiempo darse cuenta de sus comportamientos tóxicos: yo.

Si te soy sincera, el tema de las relaciones tóxicas no lo he tenido muy presente hasta que me propusieron que escribiese algo al respecto.

Es curioso cómo a raíz de esta propuesta empecé a hacerme consciente de muchas cosas que no había sabido ver antes.

Empecé a ahondar en el tema y decidí tomar la responsabilidad de entender mis propios comportamientos tóxicos antes de poner el foco en los comportamientos tóxicos de las personas que han formado parte de mi vida.

Estoy deseando contarte todo lo que he descubierto.

 

 

Contenido

DÓNDE EMPIEZA A FORMARSE UNA PERSONA TÓXICA

Como todo, empezamos a adquirir determinados comportamientos en nuestro entorno familiar.

Es rara la familia donde por un lado o por otro no existan relaciones tóxicas. Puesto que ya hemos reconocido que todas las personas tenemos estos comportamientos en algún momento, nuestros padres no van a ser diferentes.

Para empezar, la forma que tengan de comportarse entre ellos, será crucial para que tú admitas como normales unos u otros comportamientos.

Si la relación de tus padres era muy tóxica, tienes muchas papeletas para continuar con la costumbre.  Cuando las discusiones, los insultos, los chantajes, son tónica general en casa, va a ser complicado que tú salgas de allí comportándote de otra manera.

A quien no le haya pasado esto, por favor que me lo cuente porque habrá que diseccionar su cabeza para estudiarla en profundidad.

Pero haciendo referencia al artículo de la semana pasada sobre cómo sanar la relación con tus padres, vamos a dejar de culparles de todo y a empezar a poner orden en nuestra vida.

 

CÓMO RECONOCER A UNA PERSONA TÓXICA CON UNA HISTORIA MUY PERSONAL

O mejor dicho, cómo reconocerse como persona tóxica.

Te voy a contar cómo era yo en mis relaciones de pareja…

Coge palomitas que la cosa promete. 

 

Mi novio de toda la vida, que era un santo, puede que sea la persona menos tóxica con la que me haya encontrado en el terreno sentimental.

Era un chico que no discutía conmigo, nada más que cuando yo le provocaba. No había celos, es más, se enorgullecía cuando me ponía faldas muy cortas o salía a bailar semidesnuda a algún escenario (en mis tiempos mozos).

Tampoco le preocupaba que tuviera amigos, ni que pasase demasiado tiempo con ellos. La confianza era tal que me sentía libre para hacer lo que quisiera, cuando quisiera.

No tenía ningún tipo de condicionamiento ni represión. En ningún momento me decía qué tenía que hacer, cómo me tenía que comportar, con quién tenía que hablar o qué tenía que pensar. Era libre para ser yo.

Mi comportamiento con él era bastante diferente. Mi comportamiento distaba mucho de parecerse a lo que él hacía conmigo.

Las relaciones tóxicas son de dos, pero aquí está claro quién tenía más papeletas para llevar la toxicidad a la relación: «moi».

A pesar de no darme motivos, mis celos provocaban más de un problema. Si le veía hablando con alguna chica con la que me parecía que no tenía que hablar, yo misma iba a cortar la conversación en plan gata en celo.

De este modo, yo tenía muchos amigos masculinos y él…también. No le daba la posibilidad de tener amigas, ni que se le pasase por la cabeza.

Sin embargo, yo iba de super liberal y de super comprensiva. Más tóxica no podía ser. ¡Menuda fachada!

Si en algún momento él hacía algo que no cuadraba con mis planes, la teníamos muy gorda. Mi cólera podía llegar a límites insospechados.

No es que mi pareja de aquel entonces fuese una persona sumisa, para nada, me dejaba jugar con su libertad lo justo y lo necesario, por eso teníamos otros tantos problemas.

Los enfados podían durarme días, en los que buscaba mil manera de castigarle por su comportamiento.

No hablemos ya del tema “invasión de la intimidad”…

Registraba, no sólo su móvil, sino todo lo que fuese susceptible de ser registrado, sin tener absolutamente ningún motivo.

Te cuento una anécdota muy seria, que antes me hacía gracia:

Mi chico se va de viaje de fin de carrera. En estas ocasiones mis sentimientos siempre eran encontrados, por un lado quería que se fuese y se lo pasase bien y por otro lado habría matado porque se hubiese quedado conmigo.

Siempre debatiéndome entre la persona tóxica y la persona sana. Dos caras de la misma moneda, donde si ganaba una, necesariamente perdía la otra.

A su vuelta, yo presentía que me estaba ocultando algo. Le hacía siempre miles de preguntas: con quién estuviste a esta hora, cuántas copas te bebiste, a qué hora te levantaste, cómo era la habitación, cuántas chicas había en el viaje…

Todo para encontrar una mínima razón para «liarle un pollo» y confirmar que yo estaba en lo cierto.

Conocía a mi novio y sabía cómo se comportaba con unas copas de más. Y se comportaba como todo el mundo: se deshinibía, se ponía en la cabeza lo que pillase y bailaba con ese ritmo suyo que nunca pudimos mejorar.

Seguro que también tonteaba con chicas, pero sin ninguna maldad, ahora estoy convencida.

Pero a mí no me entraba en la cabeza que un chico como él no fuese rompiendo corazones allí por donde pasaba, y que no aprovechase esas situaciones cuando yo no estaba delante.

«Piensa el ladrón que todos son de su condición…»

Así que ni corta ni perezosa, registré su correo electrónico y encontré un email que hizo que se me revolviesen las tripas.

Por fin y después de tantos años, ¡había encontrado una mentira!. Y mira que había puesto empeño para encontrarlas antes…

Una parte de mí se alegraba de haber encontrado pruebas de mis sospechas. ¡Era un cabronazo! ¡Lo sabía!

En ese email, una chica del viaje le pedía disculpas por su comportamiento de “aquella noche” y hacía otra serie de referencias extrañas que nada tenían que ver con el viaje inocente que me había descrito mi pareja.

Así que yo que era muy lista, por no decir manipuladora absoluta, contesté a ese email haciéndome pasar por él.

Ya te he dicho antes que sabía perfectamente cómo era mi chico cuando se bebía unas copas, así que daba por hecho que esa noche iría «fino filipino». Lo normal en un chaval joven que está de viaje con sus amigos, supongo.

Para sonsacarle información a la muchacha, le dije que fruto del alcohol no recordaba mucho y que necesitaría que me refrescase la memoria sobre lo que pasó “aquella noche”.

Esta muchacha, que no debía ser tan lista como yo, entró al trapo sin mucho esfuerzo por mi parte.

Su respuesta me dejó helada: contaba que ella le había confesado a mi novio su interés por él, pero que él había dejado claro que tenía novia y que estaba muy enamorado.

«Loca de contenta» no es la expresión adecuada porque no puedo ponerle ni palabras a la sensación tan grandiosa que sentí en ese momento.

De todas maneras, no debí quedarme a gusto del todo y volví a responder para que supiese que con quien había estado hablando era conmigo, con la novia del chico que se quería ligar. Así marcaba mi territorio, bien marcado, y la dejaba quedar como una gilipollas.

La muchacha se ofendió mucho con mi comportamiento, pero ya ves tú lo que a mí me importaba eso. Y no contenta con haberla humillado y ridiculizado, la amenacé para que mantuviese la boca cerradita.

No te rías que no tiene gracia.

¡Telita conmigo!

Debí ser muy convincente porque así lo hizo. Mi chico no supo nada hasta mucho tiempo después, cuando decidí confesar y tuve que aguantar la bronca que me cayó, con mucha razón.

Pues ni siquiera después de eso dejé de desconfiar, de controlar todos sus movimientos y de chantajearle a la primera de cambio.

Siempre que podía, le recordaba las meteduras de pata que había cometido para que mi rol de víctima me proporcionase atención y privilegios.

Cuando precisamente yo era la que más tenía que callar.

 

¿ERES UNA PERSONA TÓXICA?

Aunque parezca muy evidente, no he sido capaz de considerarme una persona tóxica hasta que he puesto por escrito este relato.

Yo me creía una pareja maravillosa, comprometida, abnegada, sacrificada, comprensiva…¡y una mierda!

Si te estás reconociendo en estos comportamientos, tú también eres una persona tóxica. ¡So sorry!

Pero ya has visto que no pasa nada, que se sobrevive y se puede mejorar 😉

Si por el contrario, la persona que tienes al lado tiene estos comportamiento, corre porque la cosa no va a acabar bien.

Las personas tóxicas no sólo las encontramos en las relaciones de pareja, no te engañes; estos comportamientos son extrapolables a cualquier tipo de relación.

Vamos a verlo.

 

 

TIPOS DE RELACIONES TÓXICAS

Como tipos de relaciones tóxicas podríamos hacer varias listas, yo te dejo la mía, escueta y directa pero puedes profundizar más aquí.

– Con los padres:

Como ya he comentado más arriba, las primeras relaciones tóxicas que estableces son con tus padres. Bien porque entre ellos mismos han tenido una relación tóxica o bien porque han tenido comportamientos tóxicos para contigo.

– Con la pareja:

Las relaciones tóxicas de pareja son las más fáciles de reconocer, sobre todo desde fuera. Desde dentro es tremendamente difícil reconocer este tipo de comportamientos. Las personas que se comportan de forma tóxica en su pareja han tenido padres con relaciones tóxicas, casi seguro.

– Con l@s amig@s:

¿Quién no tiene una amiga/o que se comporta de forma tóxica? Esas personas que demandan todo el tiempo tu atención y no son capaces luego de darte más que migajas cuando eres tú la que las necesita a ellas.

– En el trabajo:

Ninguna faceta de tu vida se escapa de la posibilidad de tener relaciones tóxicas. En el trabajo, que es donde más tiempo pasas, también se producen estos comportamientos. Compañer@s que te hacen la vida imposible, jef@s que no saben tratarte con educación y respeto, client@s que se aprovechan de ti…

– Contigo misma:

Y esto es lo peor que te puede pasar. Si te maltratas a ti misma, si te cuestionas, te castigas, te insultas…¿cómo quieres que se comporten los demás contigo? Si la relación que mantienes contigo misma es tóxica, no puedes esperar otra cosa de los demás.

 

TIPOS DE COMPORTAMIENTOS TÓXICOS

Todo lo que no tenga que ver con el respeto, es un comportamiento tóxico:

– Falta de amor propio: si no te quieres, no te respetas. Por tanto, si tú no te quieres ni te respetas, difícilmente vas a atraer amor y respeto a tu vida.

– Malas palabras: normalmente, las palabras que usas contigo, las usas también con los demás. Es difícil que si eres una persona que se dice cosas bonitas, insultes a alguien. Del mismo modo que si no estás acostumbrada a insultarte a ti misma, no vas a permitir que nadie lo haga. Mira a ver cómo es tu diálogo interno. 

– Chantaje emocional: el chantaje emocional es una herramienta muy poderosa, que en las manos equivocadas puede hacer mucho daño. A veces es tan sutil que es imposible de reconocer. Tienes muchos libros interesantes que hablan de este tema. Cuando yo era una chantajista profesional, me quejaba de la gente que intentaba chantajearme, pero siempre entraba al trapo. A pesar del chantaje emocional al que me sometían, accedía a él y acababa comportándome como esas personas querían que me comportase, siempre a costa de mí misma.

Y luego presumía de autoestima, ¡toma ya!

Cuando me empeñé en sanar esta parte de mí, ahora no sólo no entro al trapo sino que si me haces chantaje emocional para conseguir algo de mí ten seguro que vas a conseguir lo contrario.

Al mismo tiempo, cuando me sorprendo siendo una chantajista, advierto a la otra persona: “Cuidado conmigo que te la estoy intentando colar”.

– Celos: los celos son condición indispensable en las relaciones tóxicas. Puede ser que tengas celos de tu madre porque tienes que compartir a tu padre, celos de un compañero de trabajo que está obteniendo más privilegios que tú, celos hacia tu pareja, celos porque tu amiga hoy ha quedado con otra amiga y tú la quieres solo para ti. O directamente puedes ser tú el blanco de una persona celosa. Sea como fuere, normalmente son reacciones infundadas y desproporcionadas que poco tienen que ver con la realidad, pero sí con una falta de autoestima terrible.

– Humillaciones o salidas de tono: si tienes estos comportamientos o los sufres, ya sea en público o en privado, la toxicidad está aumentando en tu relación.

 

 

CLAVES PARA DEJAR DE TENER RELACIONES TÓXICAS

Si aceptas que tienes relaciones tóxicas porque tú eres una persona tóxica, el camino va a ser mucho más fácil y enrriquecedor.

Así deja que te muestre algunas de las claves que a mí me han ayudado para superar este tipo de situaciones:

 

1º. Reconoce esos comportamientos en ti misma: si sientes que tienes una relación tóxica, párate a observar cómo te comportas tú en esa relación. A lo mejor consideras que la otra persona es más tóxica que tú, pero desde el momento en que permites su comportamiento, estás jugando al mismo juego.

 

2º. Antes de nada tienes que cambiar tú: si te estás dando cuenta de tus propios comportamientos tóxicos, olvídate de lo que la otra persona implicada esté haciendo y pon el foco en cambiar tú. Cuando intentamos sanar algo desde el reconocimiento de que nosotras influimos enormemente en ese “algo”, la perspectiva del asunto cambia.

Vas a sentir que entonces tú tienes el poder de sanar esa relación. No tienes que esperar a que la otra persona cambie. La responsabilidad está en ti. Tanto si es porque tienes que cambiar tu forma de hacer las cosas como si es por el hecho de tener que atreverte a romper con los comportamientos de esa otra persona.

 

3º. Pon límites: siéntate a clarificar qué comportamientos estás dispuesta a permitirte a ti y, por tanto, a permitir a los demás, y cuáles no. Piensa qué tipo de persona quieres ser con los demás, qué relaciones quieres tener, y actúa en consecuencia. Pon los límites necesarios para que las relaciones tóxicas vayan desapareciendo: aprende a decir no y a manifestar lo que deseas con asertividad y amor.

 

 

 

CONCLUSIONES

Es muy importante que sepas que todas las personas tienen comportamientos tóxicos en algún momento de su vida. Como no podemos alcanzar la perfección, esto seguirá siendo así para siempre.

El camino pasa por reconocerlo y trabajar para conseguir que estas situaciones se den cada vez menos.

No sería lógico tampoco romper una relación porque ha habido un momento puntual de celos, una salida de tono aislada o un chantaje emocional puntual.

Hay cosas que pueden hablarse y mejorarse sin dramatizar.

Pero lo más importante de todo es que entiendas que una persona tóxica, una persona que se comporta de forma tóxica como tónica general, no puede tener relaciones sanas.

Todo pasa por trabajar para convertirte en el cambio que quieres ver en los demás.

Me ha costado darme cuenta, pero he entendido por qué después de esa relación que te contaba, seguía teniendo problemas con mis parejas.

Normalmente la castrante era yo. La que más iba de liberal y super comprensiva. Hasta que la vida, harta de que no aprendiese, me puso delante a un castrador profesional. Una persona que actuaba de forma tremendamente parecida a como yo actuaba años atrás.

Si la vida te está dando lo mismo, si entras y sales de relaciones tóxicas que no te aportan más que dolor, vas a seguir haciéndolo hasta que aprendas lo que la vida te está intentando enseñar.

Cuando perpetuamos las mismas situaciones una y otra vez es porque nos empeñamos en no aprender de ellas.

La mayor parte de las veces porque miramos fuera lo que tenemos que buscar dentro. El culpable siempre es el otro. Eso nunca te enseña nada y hace que entres en un bucle muy difícil de frenar.

Cuando una relación te esté haciendo daño, mira a ver cómo está siendo tu comportamiento y cámbialo.

Si a pesar de tus cambios la cosa no mejora, retírate porque puede ser que esa persona tenga más cosas que sanar que tú.

Pero, en principio, empieza poniendo el foco en lo que tú puedes hacer para cambiar esa relación, desde dentro de ti.

Yo he conseguido mejorar mucho a este respecto, hice mucha terapia y mucho ejercicio de introspección para entender todas mis sombras. Poco a poco voy viendo cambios en cosas, como esta, de las que ni siquiera era totalmente consciente.

Nunca serás perfecta, siempre habrá cosas que te hagan daño, forma parte de la vida. Pero el paso del tiempo y aprender de los errores irá haciendo mella en ti y permitiendo que construyas una vida a tu manera.

La relación que tienes contigo misma cada vez será más sana, lo que verás reflejado en tu relación con los demás.

Y si tu relación contigo misma es sana, tienes en tus manos una gran victoria.

 

Me encantaría saber tu opinión,

¿Te consideras una persona tóxica?

¿Has tenido relaciones tóxicas?

¿Qué hiciste para superar la situación?

Estoy deseando escucharte.

MUCHAS GRACIAS POR COMPARTIR TUS «COSAS» CONMIGO 

 

 

Publicado en: DESARROLLO PERSONAL Etiquetado como: autoconocimiento, cambiar, diálogo interno, personas tóxicas, relaciones tóxicas, sanar las relaciones de pareja

  • « Ir a la página anterior
  • Ir a la página 1
  • Páginas intermedias omitidas …
  • Ir a la página 5
  • Ir a la página 6
  • Ir a la página 7
  • Ir a la página 8
  • Ir a la página siguiente »

Barra lateral principal

  • Aviso Legal
  • Política de Privacidad
  • Política de Cookies
  • Declaración de Accesibilidad
  • Contacto
ES Financiado por la Union Europea WHITE Outline
Logo PRTR BLANCO
Kit Digital blanco

© 2018-2025 Instituto Tania Carrasco. Todos los derechos reservados

Este sitio web utiliza cookies, tanto propias como de terceros para recopilar información estadística sobre su navegación y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias, generada a partir de sus pautas de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Acepto Leer Más
Política de cookies

Privacy Overview

This website uses cookies to improve your experience while you navigate through the website. Out of these, the cookies that are categorized as necessary are stored on your browser as they are essential for the working of basic functionalities of the website. We also use third-party cookies that help us analyze and understand how you use this website. These cookies will be stored in your browser only with your consent. You also have the option to opt-out of these cookies. But opting out of some of these cookies may affect your browsing experience.
Necessary
Siempre activado
Necessary cookies are absolutely essential for the website to function properly. This category only includes cookies that ensures basic functionalities and security features of the website. These cookies do not store any personal information.
Non-necessary
Any cookies that may not be particularly necessary for the website to function and is used specifically to collect user personal data via analytics, ads, other embedded contents are termed as non-necessary cookies. It is mandatory to procure user consent prior to running these cookies on your website.
GUARDAR Y ACEPTAR