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taniacarrasco

MI MADRE DESTRUYÓ MI AUTOESTIMA Y NO CONSIGO SUPERARLO

30 octubre, 2017 por taniacarrasco 340 comentarios

Aunque jamás he pensado que mi madre destruyó mi autoestima, cada día soy más consciente del importante papel que tuvo ella en la formación de mi falsa autoestima.

En este artículo vas a entender mucho mejor de dónde viene lo poco que te respetas, aunque a los demás les hayas hecho creer lo contrario.

Ten en cuenta que el conocimiento es poder y cuanto más sepas de ti misma más capacitada estarás de afrontar las consecuencias de todo lo que ha pasado en tu vida, para poder seguir hacia delante.

Normalmente le doy mucha caña a la figura del padre, porque parece ser que es de donde vienen la mayoría de tus traumas, pero no es así. No puedes dejar pasar el papel de tu madre porque es tanto o más importante que el de tu padre.

Como mujer adulta que eres, mantienes con tu madre una buena relación. Para ti es una relación especial, es la única madre que tienes y tendrás nunca, pero en el fondo le guardas ciertos rencores que se manifiestan más a menudo de lo que te gustaría.

Con tu madre tienes un conflicto, un amor-odio que afecta a tu vida más de lo que te imaginas.
Si la relación con tu madre no es sana, es muy complicado que puedas tener paz mental en el resto de áreas de tu vida.

Sí sí:
–          Tienes mucho estrés
–          A tu día le faltan horas
–          Y no duermes lo suficiente, de acuerdo.

Pero los conflictos internos, los conflictos emocionales, eso que no se ve a simple vista, afecta mucho más a tu vida que el hecho de que el día solo tenga 24 horas.

Por eso, como este es un proyecto que tiene como base la salud física, sé que sin salud física no hay salud emocional y hay que mirar esto de cerca.

Porque si cuidases tu cuerpo físico podrías ver las cosas de otra manera.

Esto no significa que con salud física ya no vayas a tener problemas que resolver. Siempre los habrá. Pero te resultarán más sencillos.

El rencor, el odio, los traumas…ocupan un espacio precioso que hay que llenar con amor y salud.

¡Va!, arremángate que empezamos 😉

Contenido

POR QUÉ MI MADRE DESTRUYÓ MI AUTOESTIMA

No se me ocurre tarea más difícil en el mundo que el hecho de ser madre, y para eso no hay carreras universitarias, ni formaciones de ningún tipo.

Cualquier mujer, capacitada biológicamente, puede ser madre sin pasar ningún test psicotécnico («muy mal yaya», como dice mi sobrino cuando regaña a su abuela). Partiendo de esa base ya vamos mal, así que corramos un estúpido velo.

Que tu madre se quedase embarazada de ti y decidiese dar a luz y criar una hija, no significa que tuviese en sus manos las herramientas, ni los conocimientos necesarios, para sacar matrícula de honor en esa licenciatura de la vida.

Ser madre es una carrera de fondo donde se empieza con lo que tienes y se van adquiriendo aprendizajes por el camino, o eso me han contando. Si tienes esto en cuenta, está claro que la autoestima que tuviese tu madre mientras te gestaba y te criaba, influirá directamente en ti.

¿Conoces alguna mujer que se haya puesto a trabajar su autoestima para que esta influyera positivamente en su bebé? Si conoces alguna házmelo saber por favor, quiero entrevistarla.

Si quieres ser una de las entrevistadas necesitarás empezar por aquí. 

Con esto no trato de criticar a ninguna madre, ni muchíiiiisimo menos. Solo reitero la idea de que a tu madre nadie la preparó para serlo y como no la enseñaron a darle importancia a estas cuestiones ni siquiera se las planteó.

Así que si tu madre destruyó tu autoestima es porque la suya ya estaba destruida de antemano y quizá ni siquiera lo supiese.

MADRE TÍMIDA Y VERGONZOSA

Existe una relación directa entre la timidez y la vergüenza con la baja autoestima.
Si tienes una madre tímida, como es mi caso, habrás comprobado que eso te afecta en muchas ocasiones. Más que afectar, incluso te molesta.

Aunque hasta ahora no lo sabías seguro, intuías que el hecho de que tu madre fuese tan tímida tenía mucho que ver con su falta de autoestima.

Es una mujer que quiere pasar desapercibida a toda costa, que se mete en su mundo y no hay narices a que nadie más entre allí.

Como tu madre no se considera valiosa, ni digna de amor, crece para dentro, escondiendo sus temores, deseos o necesidades para que nadie le haga daño. Y eso te afecta. 

A pesar de que tú hayas desarrollado más el rol de tu padre, sobre todo porque estaba ausente y alguien lo tenía que desarrollar, la personalidad de tu madre también te marcó.

Si tu madre se encerraba en sí misma porque no se creía valiosa, tú interiorizaste eso tanto para adquirirlo como para cuestionarlo. Si ella no creía en sí misma ni en sus capacidades, ¿qué confianza en ti misma ibas a tener tú?

La diferencia principal es que como la actitud de tu madre te daba tantísima rabia, tú decidiste hacer lo contrario: tapar tus inseguridades para que nadie se diese cuenta, hacerte la dura, no como ella.

Entre madre e hija existe un importante vínculo de identificación que no puede pasarse por alto.

ACTITUDES DE TU MADRE QUE INFLUYERON NEGATIVAMENTE EN TU AUTOESTIMA

1.      NO VALORABA TUS LOGROS

Cuando eras pequeña te esforzabas mucho para que tu madre valorase todo lo que hacías, pero eso no ocurría. Pocas veces tu madre te dio palmaditas por lo bien que lo habías hecho. Pocas veces te dio un abrazo por el esfuerzo realizado o por hacer lo que te había pedido que hicieses.

2.      TE COMPARABA CONSTANTEMENTE

Sin intención de herirte ni de mermar tu autoestima, tu madre te comparaba continuamente con tus hermanas, tus amigas o incluso con ella misma. Lo de los demás siempre estaba mejor que lo tuyo, o al menos esa fue la lectura que tú hiciste.

3.      TE PONÍA ETIQUETAS

Llevas grabadas a fuego muchas de las palabras que te decía tu madre en tu infancia:

–          “Eres mala”
–          “Eres torpe”
–          “Eres gordita”
–          “Eres egoísta”
–          “Eres mal educada”
–          “Eres incorregible”
–          Etc, etc, etc.

Y como las cosas buenas no se te decían para que no te las creyeses, lo único que pudiste interiorizar fue todo lo malo que te atribuía tu madre. Así eras tú, una persona horrible y, sin querer, te lo creíste.

4.      TE EXIGÍA COSAS QUE NO IBAN CON TU EDAD

Entre la timidez de tu madre y el hecho de que ella no se valoraba lo suficiente, seguro que te tocó en más de una ocasión hacer cosas que te quedaban grandes como niña que eras.

Pero tú parecías tan echada para delante y tu madre tan echada para atrás, que parecía la mejor elección.

Tanto si lo hacías mal, como si lo hacías bien, tú sentirías que la presión que se ponía sobre ti era demasiado grande y que no podías llegar a alcanzar las expectativas que tu madre tenía puestas en ti.

Volverías a fracasar y tu mamá te añadiría otra etiqueta, la de inútil por ejemplo, para ir haciendo la lista cada vez más grande.

5.      NO TOLERABA TUS ERRORES

En tu casa los errores se pagaban, el castigo era seguro. Independientemente de que asumieras el error o no, tenías que pagar por ello. Eso te llevó a pensar que tu madre sólo toleraba la perfección. Había que ser perfecta o encerrarse en una misma, como hacía ella.

6.      NO TENÍA NINGUNA CREDIBILIDAD

Lo que no se puede cuestionar es que tu madre quería lo mejor para ti, aunque le venía muy bien la frase “haz lo que yo digo pero no lo que yo hago”.

–          Quería que estuvieses bien alimentada.
–          Quería que sacases buenas notas para que tuvieses un futuro mejor que el suyo.
–          Quería que hicieses ejercicio para estar más sana.
–          Quería que encontrases un buen hombre que no te reprimiese.
–          Quería que fueses una mujer libre.

Sin embargo, lo que quería para ti no era lo que hacía para ella. Tu madre:

–          Se alimentaba fatal.
–          Fumaba muchísimo.
–          Le costaba la misma vida hacer ejercicio.
–          Se sometía a tu padre.
–          Se enfadaba si pasabas demasiado tiempo con chicos…

Todas esas actitudes te confundían bastante y no sabías qué era lo mejor ni por qué tu madre actuaba así.

7.      SE APOYABA DEMASIADO EN TI

En lugar de tener en cuenta sus propias capacidades o apoyarse en tu padre, o en cualquier amiga o familiar, tu madre te tenía a ti como:

–          Amiga
–          Confidente
–          Cuidadora
–          Hombro para llorar
–          Lugar donde volcar sus frustraciones…

Y eso es demasiado trabajo para cualquier niña.

No podías llegar a todo, era imposible, así que tu autoestima caía en picado junto con la de tu madre. Aunque a ella se le notase muchísimo y tú lo supieras disimular mejor.

MI MADRE DESTRUYÓ MI AUTOESTIMA PERO LO VOY A SUPERAR

Y no te queda otra más que superarlo si quieres ser feliz y vivir tranquila.

La figura de una madre es la figura más importante de la vida de cualquier persona. La relación que tengas con ella, tanto si está físicamente contigo como si no, será crucial para que seas una mujer emocionalmente sana.

Tu madre hizo muchas cosas «mal», con toda seguridad. Eso mismo te pasa a ti, o te pasará, con tus hij@s porque nadie es perfecta. Sin embargo, hay muchas cosas que puedes hacer por ti para que esa falta de autoestima que te persigue desde la infancia se convierta en un amor profundo hacia ti misma y hacia todo lo que te rodea.

Voy a contarte lo que yo he tenido que hacer en mi camino para dejar de guardarle rencor a mi madre por todo lo que creía que había hecho mal:

1.      SUELTA EL VICTIMISMO

Sé que durante mucho tiempo te ha venido genial pensar que la culpa de muchos de tus problemas la tenía tu madre. Has intentado cambiarla a ella para que así te afectasen menos sus cosas, pero no ha funcionado.

Ya eres una niña grande, así que responsabilizar a los demás por los problemas que tú tienes no te va a permitir avanzar.

¡Deja de hacerte la víctima y toma las riendas!

Sé que dicho así suena muy duro. A mí también me ponían de muy mal humor las personas que me decían esto…Hasta que me di cuenta de que tenían toda la razón.

2.      PONTE EN SU LUGAR

Si eres madre, ahora entenderás mucho mejor todas esas cosas que pensabas que tu mamá hacía mal puesto que ya lo estás viviendo en tus propias carnes.

Si no eres madre, lo único que tienes que hacer es empatizar un poco con ella. Si no conoces demasiado de su historia pregúntale:

¿Cómo era la relación con sus padres, tus abuelos?

¿Cómo fue su infancia?

Intenta comprender de dónde viene su comportamiento, porque todo el mundo tiene una historia que le lleva a actuar de una u otra manera.

La gente no es mala o bueno porque sí, y conocer su historia te ayudará a entender muchas cosas, aunque eso no significa que tengas que compartirlas.

3.      PERDONA

¡Menuda herramienta esta del perdón! Maravillosa en cualquier etapa de tu vida para sanar tus heridas y seguir adelante.

Al fin y al cabo tu madre tampoco es mala, todo lo contrario, es una buena mujer que ha querido hacerlo siempre lo mejor que ha podido (sabido).

Soy consciente de que esto sueña ñoño, pero tengo plena conciencia de que todo el mundo lo hace lo mejor que sabe y puede. No se pueden hacer las cosas de otra manera.

Con tu madre pasa lo mismo. Puede ser un auténtico monstruo, pero se debe a que no sabe hacerlo mejor. Qué podemos hacer ante esto???

Liberar de culpa a tu madre, te libera de culpa a ti. Es un proceso que hay que asumir para afrontar estos traumas infantiles, por mucho que en los momentos de dolor lo único que quieras es hacerla desaparecer.

4.      ESTRECHA LOS LAZOS CON ELLA

Quizá pienses que con perdonar, a tu manera, está el tema resuelto. Sin embargo, no consigues olvidar todas esas cosas que te han hecho tener la autoestima tan baja.

Si perdonas de verdad, lo siguiente será estrechar lazos con tu madre y dejar de criticarla para reforzar sus virtudes.

Así la estarás ayudando a ella a sanar su autoestima y te vendrá genial a ti para que su forma de actuar deje de perjudicarte.

Pero si has decidido que es mejor alejarse, este apartado te lo saltas del tirón. 

Cuidado aquí porque estamos hablando de relaciones madre-hija «normales», no estoy hablando de madres narcisistas ni psicópatas. Si tu madre es de este tipo lo único que se puede hacer en la mayoría de los casos (además de aceptar el pasado y perdonar) es marcharte lejos.

5.      APRENDE DE SUS ERRORES PARA QUE TÚ NO LOS COMETAS

Mi madre siempre me ha dicho que ella hacía conmigo y con mis hermanas justo lo contrario de lo que habían hecho con ella. O al menos eso intentaba.

En la realidad, no es frecuente conseguir hacer justo lo contrario que han hecho contigo, porque muchas de esas cosas van grabadas en tu ADN y te salen de forma inconsciente.

Por eso, en cuanto a la libertad que tenía o los consejos que recibía, probablemente eran totalmente contrarios a lo que mi abuela hacía con ella. Sin embargo, en otras muchas cosas como no valorar los logros por ejemplo, mi madre no pudo evitar comportarse como mi abuela porque no era consciente de que lo hacía.

Así que observa bien todas esos comportamientos de tu madre que consideras que han acabado con tu autoestima y refuerza el aprendizaje para que tú no hagas lo mismo.

Está claro que si consigues sanar tu autoestima dañada podrás ser una madre que sepa reforzar la autoestima de tus churumbeles.

Puede que gracias a tu madre tengas baja autoestima, pero también tienes otras cosas: gracias a tu madre, entre otras cosas, has conseguido convertirte en la mujer admirable que eres hoy. Eso que tampoco se te olvide.

Me gustaría volver a hacer una aclaración en este punto porque no se ha entendido nada bien…

Obviamente, cada cual entiende lo que quiere en función de su percepción de la realidad. Así que te cuento cuál es mi percepción.

Lo que quiero decir aquí no es que gracias a lo mal que se ha portado tu madre tú has conseguido ser lo que eres.

No es así exactamente…

Lo que quiero decir es que, todo lo malo que ocurre en la vida te sirve para hacerte más fuerte, más consciente y estar más preparada. Así que de absolutamente todo se puede aprender y agradecer.

CASO REAL

Tengo una amiga, una tía genial, cuya madre es el vivo ejemplo de todo lo que te estoy contando. Desde luego no es mi caso, pero sí que es un caso que me pareció muy claro cuando lo conocí.

La primera vez que mi amiga me presentó a su madre, lo primero que esta señora le dijo a su hija fue:

“Mira qué delgadita está tu amiga, no como tú que cada vez estás más gorda”.

¡Me quedé helada!

Mi amiga se lo tomó tan bien que no me preocupé demasiado, es una chica que tiene muy claras cuáles son sus cualidades y que necesita mucho más que eso para que le afecte a su autoestima.
Pero no me quiero ni imaginar qué tipo de infancia tuvo que pasar siendo criticada y comparada constantemente y de una forma nada suave, y de qué manera tuvo que protegerse de aquello para convertirse en la mujer y madre maravillosa que es hoy.

CONCLUSIONES

Como se explica perfectamente en este artículo:

“La autoestima es uno de los componentes de la vida afectiva que tienen mayor incidencia en la calidad de vida de las personas y en su salud”.

Afirmación que me parece indiscutible porque he podido comprobarlo a lo largo de toda mi trayectoria, y por eso me dedico a lo que me dedico hoy en día.

No sólo tus padres han tenido influencia en tu autoestima, aunque la infancia sea el período más crucial para ello. Hay muchos factores que afectan día a día a que te sientas bien contigo misma.

No pretendo en ningún caso decirle a ninguna madre cómo tiene que actuar, qué podría haber hecho mejor, ni me atrevería jamás a hacerlo puesto que no me puedo poner en su piel.

Mi intención es que tú entiendas que aunque la figura de tu madre tuvo mucho que ver con la autoestima que has desarrollado, a día de hoy solo lo puedes mejorar tú.

Si crees que tienes una vida mediocre y que tu madre, o cualquier otro factor externo, tienen la culpa de algo, te va a resultar muy complicado avanzar.

Cuando más te quieras más querrás a los demás y, por tanto, la relación con tu madre mejorará muchísimo.

La relación con mi madre es muy buena, tengo una madre especial aunque sea un poquito “padentro”. Pero desde el momento en que yo empecé a valorarme, empecé a valorarla más a ella también.

Juntas, hemos hecho un camino de desarrollo personal y de evolución constante que me hace seguir aprendiendo de ella cada día y dar gracias por la madre que tengo. 

Tanto tu madre como la mía se dejaron la piel para darnos lo mejor, las heridas sólo sanan cuando perdonamos lo “malo” y recordamos lo bueno.

“Gracias mamá por inspirarme a convertirme en una gran mujer como tú”.

Y para finalizar ¡me encantaría verte en los comentarios!

Tienes que tener en cuenta que:

  • NO SOY PSICÓLOGA
  • NI PSIQUIATRA

Soy Terapeuta Nutricional, Instructora Física y Coach, pero sé muy bien de lo que hablo porque lo he trabajado en mí y con mis propias clientas.

Es más, he podido comprobar que incluso sin tocar el tema directamente, cuando mejoras tu salud física consigues claridad mental y puedes afrontar todo esto de una forma más sencilla, menos dolorosa, más funcional.

POR FAVOR, LEE ESTO ANTES DE ESCRIBIR UN COMENTARIO, si el artículo te ha provocado algún tipo de resistencia:

Este artículo está suscitando mucha polémica, sobre todo entre las personas que no se sienten capaces de perdonar y que aún arrastran demasiada ira y rencor. Y esto no es una crítica, sino una observación sin juicio que lo único que pretende es ofrecer comprensión.

Para este tipo de personas que están viviendo su proceso de esta manera, como es normal cuando se viven situaciones dramáticas, les expreso todo mi respeto y mi cariño.

Yo también pensaba que las personas que me hacían daño no merecían ser perdonadas. Hasta que empecé mi propio proceso y me di cuenta de que estaba tirando piedras contra mi propio tejado.

A día de hoy, he comprobado por mi propio proceso y el de mis clientas, que el perdón no es hacia fuera, el perdón solo sirve hacia dentro. No hay nada, ni nadie, ahí fuera a quien tengas que perdonar. Pero esto solo se comprende cuando ya has puesto todo de tu parte para superarlo.

Hay que intentar hacer algún tipo de terapia, la que sea, que te ayude con el tema. Porque de verdad que cuando se le pone conciencia a este asunto toda la película de tu vida cambia muchísimo.

Mi recomendación, siempre, es indagar en la terapia transgeneracional. Pero cada cual que encuentre su manera a través de la psicología, la psicoterapia, o la multitud de técnicas que tenemos a nuestro alcance hoy en día.

Yo te cuento lo que a mí me ha funcionado, tú tienes que encontrar tu manera. Que en ningún caso es sentarte a criticar lo que otras personas piensan porque no piensan lo mismo que tú, como está ocurriendo con muchos de los comentarios que encontrarás debajo.

Se puede perdonar, te lo aseguro. Y es el único camino hacia la paz interior. Solo hay que dejar de enjuiciarlo, abrir un poco la mente e intentarlo.

Será un proceso lento pero realmente hermoso que muchas mujeres ya estamos transitando. Tú también puedes recorrer este camino cuando te sientes preparada. Pero si aún no es el momento, te deseo todo lo mejor y te mando todo mi amor.

GRACIAS.

Ahora sí, cuéntame:

¿Aún culpas a tu madre de muchas cosas?

¿No tienes claro que tu madre sea una madre genial y no consigues perdonarla?

¡Entre todas nos ayudamos muchísimo, no dudes en comentar!

Un súper abrazo 

P.D: No se publicará ningún comentario donde se me falte el respeto a mí o a cualquier otra persona. Esto es un lugar para el diálogo respetuoso, no para la intransigencia.

P.D2: Una de las mejores cosas que mi madre hizo por mí fue enseñarme la importancia de comer bien y hacer deporte. Gracias a eso hoy soy lo que soy y puedo ayudar a otras mujeres a tener un peso sano y una energía para comerse el mundo. Pero además, gracias a ella he tenido que hacer mucha terapia y he aprendido infinito. Solo te cuento mi proceso. Si te sirve, genial! Sino, no pasa absolutamente nada y tienes que seguir tu camino.

Publicado en: DESARROLLO PERSONAL Etiquetado como: como superar problemas con mi madre, el papel de la madre, madre tímida como influye, mi madre destruye mi autoestima, minimalismo existencial, minimalismo para los traumas infantiles, minimalismo para sanar la autoestima, minimalismo y relaciones personales, traumas infantiles

TÚ, YO Y NUESTROS MARAVILLOSOS COMPLEJOS

23 octubre, 2017 por taniacarrasco 20 comentarios

Quien tenga algún complejo que se levante un segundo por favor…

¡Vale!, ya se puede sentar todo el mundo.

¿Acaso conoces a alguna mujer que no tenga complejos?

Y no digo «alguien que parezca que no tiene complejos«, sino a una mujer que realmente no los tenga.

Pues una mujer sin complejos es como el príncipe azul:

No

Existe.

Sin embargo, a ti te puede parecer que estás rodeada de mujeres sin complejos.

Cuando:

–          Ves a una gordita con ropa ajustada.

–          Ves a una mujer que con más de 40 años y sin maquillar.

–          Ves a una chica con mucha celulitis en pantalón súper corto.

–          Ves a otra con pecho pequeño que se atreve a ir sin sujetador…

Te crees que esas mujeres no tienen complejos.

Pero en lugar de admirarlas por su gran autoestima, las envidias en silencio disfrazándolo de:

–          “¡Mírala cómo marca las lorzas (michelines)!”.

–          “¡Cómo se atreve a no ponerse maquillaje con las patas de gallo que tiene!”.

–          “¡Si yo tuviese esa celulitis no enseñaría las piernas ni muerta!”.

–           “¡Parece una tabla de lo plana que está!”.

No me engañes…sé que piensas eso porque yo también lo pensaba.

¿Sabes lo que pienso ahora?

¡Ooooooole sus ovarios!

Ojalá yo me amase tanto a mí misma para ser capaz de lucir tal cual soy, sin preocupaciones y sintiéndome cómoda con ello.

Y sobre todo…Ojalá yo me amase tanto que no dependiese del juicio ajeno para sentirme bien o mal de esta o de aquella manera.

Como expliqué en este vídeo, no puedes esperar para amarte al momento en que llega alguien que lo hace por ti.

¡Cambia de actitud y empieza a responsabilizarte!

Lo confieso, sigo teniendo complejos, muuuuuuuuchos, pero ya no me limitan porque no me da la gana.

–          Tengo una -20 de pecho ¡y ya no llevo sujetador! Como su propio nombre indica, el sujetador sirve para «sujetar»…Así que yo no lo necesito 😉

–          Tengo un pelo horrible ¡pero ya casi no me peino!, estoy eligiendo día para afeitarme la cabeza.

–          Mido 1,53 (eso me gusta creer, pero hace tiempo que no lo compruebo por si acaso) y aunque aún no he conseguido dejar de ponerme tacones definitivamente, lo hago un 90% menos que antes. Que también es un logro y los logros hay que saber reconocérselos.

–          Hace rato que pasé los 37, y aunque si no me río parece que tengo bastantes menos, si me río salen las patas de gallo, las arrugas de la frente, las de las mejillas y no sé cuántas más…Pero no tapo nada, quiero que se vean. Prefiero que veas mis arrugas por reírme a que pasen desapercibidas.

Y así un larguísimo etcétera.

Eso sí, ten clara una cosa: por mucho que te quieras, por mucho que te respetes, por mucho que superes tus complejos y seas capaz de mostrarte auténtica y libre, ¡habrá mucha gente a la que no le vas a gustar!

Por diferentes motivos que no vienen a cuento, ni te importan.

Pero va a haber mucha gente a la que no le vas a gustar.

Puede que incluso se ocupen de resaltar esos defectos que tenías para que no se te olviden. Lo que no saben es que ya no tienen poder sobre ti.

–          Tienes defectos, muchos.

–          A veces los tapas para sentirte más segura, de acuerdo.

Pero cada día te amas y te adoras más y pienso ayudarte a conseguirlo. ¡Y a quien no le guste que mire para otro lado! 😉

Esta semana estoy hasta “erchichi” de que me hablen de autoestima y cosas de ese estilo mujeres tuneadas de arriba a abajo, subidas en un tacón de 15 centímetros, hablando de cómo empezaron a sentirse súper valiosas cuando encontraron al hombre de su vida…

¿Qué mensaje es ese?

Así no hay forma de que una encuentre el equilibrio por favor.

Que no digo que no te arregles, pero vamos a buscar el equilibrio, que aún no sé muy bien dónde está, y después de escuchar a determinadas qué personas me pierdo todavía más.

Lo que tengo claro es que después de tantos años dedicándome al mundo de la salud física, y ahora centrando mi trabajo en la nutrición, es que cuando te sientes físicamente bien por dentro, se nota por fuera.

Este es el verdadero secreto de la felicidad. 

Y entonces, solo entonces, te será más fácil hacer transformaciones más internas.

O acaso no es más fácil gestionar tus complejos si te sientes a gusto con tu cuerpo y tu salud, que si no lo estás?

¡Qué difícil esto de verdad! Y mira que intento ir siempre de «feminista buena», pero a veces me encabrono un poco  😆

  • Si tú también estás hasta “erchichi” y quieres contármelo,
  • o te apetece hablar de tus complejos, reírte de ti misma
  • y al mismo tiempo ayudar a las mujeres que puedan leerte,

¡te espero en los comentarios! 😉

Pero si lo que quieres es:

  • Dejar de pensar en tus complejos
  • Y responsabilizarte de tu salud para conseguir: un cuerpo sano y fuerte, estando en tu peso y con energía, consúltame aquí directamente y me cuentas. 

MILES DE ABRAZOS

Publicado en: DESARROLLO PERSONAL Etiquetado como: autoestima, complejos, elevar la autoestima, falsedad, mujeres auténticas, mujeres libres, postureo, superar los complejos

¿DÓNDE ESTÁ MI PADRE? Consecuencias de tener un padre ausente

9 octubre, 2017 por taniacarrasco 91 comentarios

Crecer con un padre ausente no significa necesariamente que el padre haya fallecido o que se haya dado a la fuga en algún momento de tu vida.

Un padre ausente es aquel que, aún estando físicamente, no ejerce todas las funciones que como padre podría ejercer para que sus hij@s crezcan emocionalmente sanos.

¿Cuántas veces te has preguntado por qué te has convertido en la mujer que eres ahora?

–          ¿Por qué estás desconectada de tus emociones?

–          ¿Por qué sientes, muchas veces, que tienes un rol demasiado “masculino”?

–          ¿Por qué le guardas tanto rencor a tu padre, si no es tan malo?

–          ¿Por qué tienes la autoestima tan baja y sin embargo pareces tan dura?

–          ¿Por qué es tan importante para ti que ningún hombre te mantenga?

–          ¿Por qué has tenido parejas tan tóxicas?

–          ¿Por qué no eres capaz de quererte lo suficiente y tomar las decisiones que realmente quieres tomar?

Yo también me he hecho esas preguntas y poco a poco he ido consiguiendo mis respuestas.

Si te suena todo lo que te cuento, este artículo es para ti.

Contenido

Descubriendo al padre ausente

Como se explica perfectamente en este artículo:

El padre ausente no es sólo el vacío físico de una figura que no tuvimos, en ocasiones, es también alguien que a “aún estando” no supo o no quiso ejercer su rol. Es una ausencia psicológica capaz de originar en la persona diversas heridas emocionales.

Lo que se conoce como el síndrome del padre ausente consiste en percibir a nuestro padre emocionalmente distante e inaccesible.

Tienes que tener en cuenta que voy a hablarte desde mi rol de hija en una familia de madre-padre. Sin embargo, como sabes, cada día aparecen nuevos tipos de familias con otro tipo de problemáticas a resolver. Pero de ese tipo de ejemplos sólo puedo dar mi opinión, no tengo experiencias ahí.

En mi caso, y casi con seguridad en el tuyo, madre y padre constituían el epicentro de la familia.

Aún así, solías sentir que tu padre “no estaba” en los momentos en que necesitabas que estuviese. Tenías un padre ausente, un padre cuya mayor preocupación era traer el sustento a casa y que consideraba que ahí terminaba su verdadera labor.

Los frutos del patriarcado

Este tipo de comportamientos que dan lugar a la figura del padre ausente, son frutos del patriarcado.

La figura del padre, del cabeza de familia, incapaz de mostrar sus emociones y afectos, y realmente ocupado en el sustento y la supervivencia económica de las personas que siente a su cargo, se relaciona sobre todo con las generaciones anteriores.

El patriarcado establece un sistema familiar muy estructurado, donde las supuestas diferencias en las capacidades masculinas y femeninas son las que marcan los roles a seguir.

La mamá se queda en casa cuidando de la prole, limpiando, cocinando y estando más accesible en lo emocional, mientras el papá sale a “cazar”.

Otra de las consecuencias del patriarcado en los hombres, es que muchos de ellos tienen tremendas dificultades para conectar con sus emociones.

La típica frase: “los niños no lloran”, sienta las bases de lo que ese niño interpreta que es su papel. El padre ausente fue un niño que tenía que tragarse las emociones para no parecer débil y dedicarse a las cosas de “niños” para no ser cuestionado.

No trato de establecer culpas, de ponerme en plan sexista, ni de hacer ningún tipo de recriminación.

Sólo trato de que entiendas por qué el trato que tuviste con tu padre ha podido afectar a la mujer que eres hoy, del mismo modo que lo que a tu padre le enseñaron de niño trajo consigo lo que tu padre fue después.

¿Dónde está mi padre?

Hablar de familia no es cómodo y suele reavivar heridas que parecían cicatrizadas, sobre todo cuando las heridas de tu padre ausente aún te afectan tanto.

No tengas miedo, volver a mirar tus heridas puede traerte muchas cosas buenas. Así que sigue conmigo 😉

¿Cuántas veces te has preguntado dónde estaba tu padre?

No dónde estaba físicamente, sino:

–          ¿Dónde estaba cuando bailabas en el cole?

–          ¿Dónde estaba cuando había que ir al médico?

–          ¿Dónde estaba cuando sacabas buenas notas y ni se inmutaba?

–          ¿Dónde estaba cuando te dejaba tu novio y llorabas desconsoladamente?

–          ¿Dónde estaba cuando conseguías tu primer trabajo y había que celebrarlo?

Tampoco quiero ser injusta, porque estar estaba en muchas de esas ocasiones, pero no para darte un abrazo, decirte una palabra de consuelo o felicitarte, estaba para:

–          Quitarle importancia a tus logros.

–          Quitarle importancia a tus llantos.

–          Menospreciar tu trabajo.

Podrías contar con los dedos de una mano las veces que tu padre te ha demostrado el afecto que necesitabas, te ha dicho las palabras que querías oír o ha corrido a salvarte.

Todas estas circunstancias han marcado tu vida, te han hecho crecer con un rencor terrible hacia tu padre y aún te duele recordarlo.

“El hecho de crecer junto a una figura paterna que a pesar de estar, es incapaz de aportar plenitud, cariño o reconocimiento, deja corrientes de vacío en el corazón de un niño que está aprendiendo a construir su mundo”.

La otra realidad del padre ausente

Voy a intentar darte otra perspectiva del asunto, que ha sido la que a mí me ha ayudado a sobreponerme a tantas heridas.

Ya sabes que muchas veces la forma en la que interpretamos las cosas no es la realidad. Si te paras a pensar, ¿qué es la realidad? ¿dónde está? ¿quién ve solo la realidad?.

Yo siempre consideré que tenía un padre ausente, que mi padre no ejercía la función que tenía que ejercer.

A nivel económico nunca me faltó de nada, tenía mucho más de lo que cualquier niña puede tener. Sin embargo, había muchos momentos (prácticamente todos) en los que pensaba que mi padre tenía que haberse comportado de otra manera.

Fui una niña que acumulé rencor hacia mi padre hasta el límite de la explosión. De hecho, pasé de ser una niña buena que no daba problemas, a convertirme en una tirana que por todo discutía.

El ambiente en casa no era cómodo, si mi padre abría la boca le saltaba a la yugular. Tenía que pagar por su “mal comportamiento”.

Sin embargo, ahora, después de trabajar mucho la relación con mi padre, cuando miro hacia atrás me acuerdo de tantísimas cosas buenas que en su momento era incapaz de ver.

–          Nunca me dio una palmadita en la espalda, pero siempre que su hija tenía alguna actuación (y eso podía ser una media de 5 veces al año), allí estaba él.

–          Jamás me dijo “¡qué buenas notas!, ¡enhorabuena!”, pero me pagó todos los estudios que he querido realizar a lo largo de toda mi vida.

–          Nunca le pareció bien que mi pasión fuese bailar, pero ahí estaba él para llevarme a ver musicales, para pagarme las formaciones y para recorrer cientos de kilómetros para llevarme a maratones, clases de danza y cualquier cosa que quisiera hacer.

–          Le molestaba que te pusieras mala, era un síntoma de debilidad, pero era el primero que te llamaba para preguntarte, a su manera, cómo estabas.

Consecuencias de haber tenido un padre ausente

Fuiste una niña con un padre ausente, creciste con esa falta y todo eso, irremediablemente, ha afectado a la construcción de tu personalidad.

Has estado muchos años culpando a tu padre del carácter que tienes hoy.

No se puede negar que sufriste muchísimo debido al comportamiento de tu padre y a las expectativas que cualquier niña tendría al respecto.

Pero ahora eres una mujer, has cambiado, evolucionas (aunque a veces te parezca que no) y luchas cada día por no convertirte en la persona que era tu padre.

El día que tengas hij@s, si aún no los tienes, no permitirás que crezcan con un padre ausente.

El hecho de que hayas crecido sintiendo que tenías un padre ausente, implica consecuencias que probablemente te siguen afectando en el día de hoy:

–          Dependencia emocional

A pesar de parecer una mujer independiente y segura, dependes emocionalmente de los demás.  Bien, no se nota, y además te encargas de esconderlo divinamente, pero tú sabes que muchos de tus comportamientos tienen que ver con una dependencia emocional que no llegabas a entender.

Hay ciertos vínculos que sabes que te hacen daño pero que no cortas por el miedo a sentirte sola, y de ese modo te ves metida en relaciones tóxicas de las que no sabes cómo salir.

–          Inseguridad

La inseguridad tampoco es algo que se vea en ti a simple vista, pero tú sabes que tus celos y tus desconfianzas tienen que ver con una inseguridad casi patológica que en ocasiones no te deja vivir tranquila.

Se debe al mismo miedo de antes, miedo a sentirte sola o abandonada.

–          Desapego afectivo

El hecho de haber crecido junto a un padre ausente hace que no quieras depositar demasiado afecto en nadie para evitar ser traicionada o, lo que es peor, ignorada.

Ya te ha ignorado suficiente tu padre.

–          Hostilidad

Estás a la defensiva, esperando el ataque.

Quizá tenías un padre ausente para lo bueno pero en lo malo sí que estaba ahí para machacarte.

–          Abuso de poder o dificultad para ejercer tu autoridad

O te comportas como una déspota o no te atreves a abrir la boca para decir lo que piensas.

Es muy probable que fueses una niña asustadiza al principio y que según ibas creciendo, y dándote cuenta de las cosas, empezases a comportarte como tu padre.

–          Indisciplina y falta de voluntad

Mientras hay personas que imitan la conducta que tanto criticaban en su padre ausente, otras personas se van al extremo contrario.

Las mujeres que se van al extremo contrario suelen convertirse en personas indisciplinadas e incapaces de tomar decisiones.

–          Problemas con la autoridad

Recuerdo haber sido una niña buena, siempre y cuando el viento soplase a mi favor. Si en algún momento algo me parecía injusto, hacia mí o hacia los demás, hacía lo que me daba la real de la gana.

–          Falta de autoestima

Si creciste con un padre que te hacía de menos todo el tiempo, que te ignoraba, que incluso se reía de las cosas que eran importantes para ti, tendrás una falta de autoestima importante, por mucho que te empeñes en ocultarla.

3 cosas que te ayudarán a sanar tus heridas

Desde el momento en que asumes que tienes traumas infantiles que afectan a tu vida y que una vez que los superes podrás evolucionar mucho mejor,  algo hace “clik” y puedes empezar a buscar respuestas a muchos de tus comportamientos.

Quien no haya tenido traumas infantiles que levante la mano.

¿Nadie en la sala?

Nadie. Eso creía…

Muy pocas personas, al menos que yo conozca, no tienen algún tipo de trauma que arrastran desde la infancia, es muy normal.

Sin embargo, como casi todo en la vida, tiene solución.

Aunque el vacío que te haya dejado la figura de tu padre ausente te haya hecho mucho daño, en tu mano está que el daño cada vez sea menor.

1.      Intenta comprender

Si tu padre también tuvo un padre ausente y nadie le enseño a manifestar afecto, era muy difícil que él, llegado el momento de convertirse en padre, supiera hacerlo mejor.

Sí, es verdad que si tú estás encontrando herramientas él también podría haberlas buscado, pero por lo que sea no lo hizo.

Él también sufrió por no saber darte afecto, por no saber hacerte feliz, por ser incapaz de abrazarte cuando lo necesitabas.

Si se dio cuenta, que es muy probable que sí, te aseguro que también sufrió por ello.

¿No te ha pasado a ti que a veces te enfadas con alguien, sabes que no llevas razón, y aún así eres incapaz de recular?

Pues también puede ser que el orgullo de tu padre no le permitiera ser de otra manera, aún dándose cuenta que esa no era la mejor manera para ti.

2.      Vive el presente

El pasado ya no existe, eso es incuestionable.

Vamos a suponer que tu padre sigue siendo un padre ausente, pero que gracias a que tú estás trabajando tus traumas infantiles ahora le comprendes mejor.

Si le comprendes mejor no seguirás culpándole de todos tus males, podrás responsabilizarte de tu vida, mirarle con más amor y conseguir curar tus heridas.

Vive el presente y valora a tu padre por lo que es hoy, con lo que tú sabes ahora que antes no sabías, y sobre todo por tu propia felicidad.

3.      Busca ayuda profesional

Si te das cuenta de que no hay forma de superar ese vacío que dejó tu padre ausente, busca ayuda de profesionales.

A veces, el dolor es tan grande y las heridas son tan profundas que no vale con tener empatía e intentar comprender a tu padre.

Hacer terapia, constelaciones familiares, reforzar tu propia autoestima, son las herramientas más potentes para sanar heridas y conseguir tomar las decisiones que siempre has querido tomar para ser más feliz.

Conclusiones

He llorado muchísimo a consecuencia de la relación que tenía con mi padre.

No comprendía lo que hacía, cómo pensaba, cómo trataba a sus hijas…Si luego resulta que cuando salía a la calle era bueno y accesible para todo el mundo.

Lo comprendí el día que me di cuenta que me había convertido en él.

¡Me había convertido en mi padre ausente!

–          Tenía dificultad para manifestar mis emociones.

–          Era bastante tiránica, inflexible, estricta.

–          Me creía en posesión de la verdad absoluta.

–          Pensaba que el mundo giraba en torno a mí.

–          Trataba regular a mi familia más cercana y entre algodones a todos los demás.

–          Tenía la autoestima por los suelos, pero como la debilidad no estaba bien vista había que disimular.

Recuerdo a mi ex marido diciéndome: “parece que te has tragado a tu padre”.

Pero cuando te haces consciente de que tienes heridas y pones los remedios necesarios para curarlas, tu mundo cambia.

Cuando empiezas a dar amor a esa persona a la que recriminabas continuamente, a la que rechazabas y con la que peleabas, esa persona cambia, aunque sea solo un poquito.

A ti no te gustaba cómo se comportaba tu padre contigo, a ti no te gustaba que tu padre fuese un padre ausente…

Pues compórtate como te hubiese gustado que se comportasen contigo y verás que poco a poco los cambios se irán produciendo. ¡Garantizado! 😉

¡Cuidado que aquí me pillo los dedos! “Poco a poco los cambios se irán produciendo” no significa que de aquí a una semana tu padre ausente se convierta en el padre amoroso que siempre has echado de menos, eso es poco probable.

Pero ten paciencia, hazlo sobre todo porque así te sientes mejor contigo misma, y ve cosechando los frutos lentamente.

No podemos rebobinar hasta nuestra infancia, ponerle a nuestro padre el “chip de padre amoroso” en el cerebro, y volver a revivir esa etapa de nuestra vida para construir un futuro mejor.

El futuro mejor se construye ahora, en el presente.

Es ahora cuando tienes la posibilidad de sanar las heridas provocadas por tu padre ausente.

Si el rencor es tan grande para no querer saber nada de él, estupendo, es tu decisión, pero eso no significa que te tengas que quedar con el rencor.  Puedes usar el perdón para sanar, aunque no quieres volver a ver a las personas que te hicieron daño.

Pero si crees que es posible reconciliarte con tu pasado para ser más feliz, ¡adelante!, sé valiente y construye relaciones diferentes a la que tenías con tu padre ausente.

Si además de la necesidad de gestión emocional, una de las cosas que has heredado de tu padre es un peso insano, falta de energía y malos hábito alimenticios, atajar este problema también te ayudará a gestionar mejor tus emociones. Me puedes consultar aquí sobre mis programas de Terapia Nutricional.

Pero ahora quiero escucharte a ti, porque este es un tema que me interesa mucho y por el que sufren muchas mujeres.

¿Creciste con un padre ausente?

¿Has conseguido curar las heridas provocadas por ello?

¿Puedes contarnos algo que pueda ayudar a las personas que hayan pasado por esto?

Un abrazo grande

Publicado en: DESARROLLO PERSONAL Etiquetado como: carencia de padre, consecuencias de tener un padre ausente, crecer con padre ausente, padre ausente, síndrome del padre ausente

PRIMER PASO PARA MEJORAR LA AUTOESTIMA DESDE YA

25 septiembre, 2017 por taniacarrasco 11 comentarios

En RevolucionaT te voy a hablar mucho de cómo mejorar la autoestima porque me parece la base fundamental de todo lo que no va bien en tu vida. 

Ahora mismo, la forma más rápida en la que te puedo ayudar a conseguirlo es la Terapia Nutricional, puedes consultarme aquí. 

Cuando hablo de tu vida, también me estoy refiriendo a todo lo que no iba bien en la mía.

Quiero que dejes de fingir que no pasa nada, que dejes de hacerte la fuerte, que sepas que no estás sola en este camino de auto conocimiento, y que pase lo que pase sepas que conseguirás mejorar la autoestima para arreglar otros muchos aspectos de tu vida que no están funcionando.

¿Quieres enamorarte de ti misma de verdad?

Sé que es una pregunta trillada, repetida y aburrida, pero expresa claramente lo que tienes que hacer:

Aprender a dejar de fingir para quererte como eres.

¿Nos vamos?

Contenido

POR QUÉ SIENTES RECHAZO CUANDO ESCUCHAS ALGO SOBRE MEJORAR LA AUTOESTIMA

Es posible que hayas crecido haciéndoles creer a los demás que eres una persona segura y auto suficiente, independiente, emocionalmente sana y con una seguridad en ti misma a veces abrumadora.

Lo que nadie sabe, ni siquiera tú, es que detrás de esa coraza de Superwoman se esconde una mujer llena de complejos que aún no se ha dado cuenta.

Hay un paso fundamental que tienes que dar antes de intentar mejorar la autoestima, o la imagen que tienes de ti misma, y fue lo que a mi me hizo cambiar el chip y empezar a hacer los cambios necesarios para volver a enamorarme de la persona que soy.

¿Te has parado a a pensar por qué sientes rechazo cada vez que escuchas algo relacionado con mejorar la autoestima?

Cuando algo escuece es que hay herida, del mismo modo que cuando algo nos es indiferente es que no nos supone ningún problema.

Si sientes rechazo cuando escuchas algo sobre mejorar la autoestima es que dentro de ti se genera inquietud, inseguridad, algo se tambalea.

POR QUÉ SIENTES QUE ALGO NO VA BIEN A PESAR DE CREERTE CON UNA BUENA AUTOESTIMA

A menudo te preguntas:

«¿Qué pasa con mi vida?, ¿por qué siento que algo no va bien cuando en realidad lo tengo todo?»

«¿Por qué me siento triste y angustiada?»

«¿Por qué me molesta tanto lo que han dicho de mí si yo sé que no soy así?«

Crees que no tienes problemas de autoestima, que por tanto no necesitas mejorar la autoestima, pero sientes que algo está fallando y no sabes qué es.

Yo me he sentido de esta manera muchos años.

Estaba trabajando en mí, tenía una profesión que me hacía muy feliz, mi familia estaba sana, mi pareja era un amor, tenía buenas amistades…¿a qué se debía ese vacío que sentía?

Ahora lo sé: el vacío era interno, no tenía nada que ver con las cosas de mi vida «exterior».

Además, tienes que entender que hay muchos procesos químicos que se producen en tu cuerpo que también hacen que no te sientas bien contigo. Y piensas que hay algo que no va bien fuera cuando podría solucionarse simplemente comiendo mejor. 

SABES HACER TAN BIEN TU PAPEL QUE YA NO LO DIFERENCIAS DE LA REALIDAD

El problema es el siguiente: te has creído tanto tu personaje, esa imagen de mujer arrolladora que a todo el mundo le gusta, que eres incapaz de ver la realidad porque tienes miedo.

«¡Tú no necesitas mejorar la autoestima!», repites en tu mente cuando lees algún artículo parecido a este.

La persona que eres, o que los demás dicen que eres, es tan segura y estupenda que no tiene nada que hacerse mirar.

Lo que los demás no saben, porque ya te encargas tú de esconderlo bien, es que tienes un miedo que te cagas.

Pero «sssshhhh», que nadie se entere.

¿SEGURO QUE NO NECESITAS MEJORAR LA AUTOESTIMA?

Si no necesitas mejorar la autoestima ¿por qué sigues leyendo esto?

Todo lo que tenga que ver con mejorar la autoestima te rechina y sientes rechazo, sin embargo, tienes miedo a reconocer que:

  • Cuidas tanto tu imagen porque odias tu cuerpo.
  • Te arreglas para gustarle a los demás.
  • Te preocupa lo que la gente piense de ti.
  • Tu intolerancia al rechazo es enorme y por eso intentas agradar a todo el mundo.
  • El personaje que te has creado te resulta muy molesto, pero como a los demás les gusta no te atreves a ser tú misma.
  • Te niegas a reconocer que necesitas mejorar la autoestima porque eso supondría sentirte fracasada.
  • Te niegas a reconocer que tienes complejos porque eso sería aceptar tu vulnerabilidad.
  • Eres incapaz de mirarte desnuda delante del espejo y admirar lo que ves.
  • Siempre estás intentando cambiar algo de ti misma.
  • Te comparas con todo el mundo y en muchas ocasiones sales perdiendo.
  • A veces no entiendes qué es lo que a la gente le gusta de ti.

Si estas cosas a ti no te pasan, me he equivocado contigo, puedes marcharte 😉

CUANDO NO SABES QUE HAY UN PROBLEMA NO LO PUEDES SOLUCIONAR

Hace años, alguien podría haber escrito este artículo para mí y aún habiendo seguido leyendo hasta el final habría terminado rechazando su contenido.

Habría pensado: «¿Quién se ha creído esta tía para hablarme así?, ¿qué sabrá ella de mis problemas?»

O quizá habría pensado:

«Pues está muy bien esto que cuenta esta chica pero a mí no me pasa. Voy a enviarle el artículo a mi amiga X que seguro que a ella le viene genial». 

Incluso cuando padecía bulimia no lo achacaba en ningún caso a la falta de amor propio así que ¿cómo iba a querer mejorar la autoestima si de eso iba bien servida?

De la bulimia tenían la culpa mis padres, mi pareja, la sociedad de consumo…Mi autoestima esta perfecta.

Tenía tantísimo orgullo que me era imposible darme cuenta de mis debilidades, me negaba a verlas, eso era para mí caer muy bajo. Pero era un orgullo inconsciente, tampoco sabía que lo tenía ahí dando por saco todo el tiempo.

EL PRIMER PASO QUE TIENES QUE DAR SI QUIERES MEJORAR LA AUTOESTIMA

Sí, sólo hay uno. Sólo hay un primer paso que, cuando lo das, todo empieza a cambiar y a verse de otra manera.

Te puede parecer una tontería, pero te aseguro que marcará un antes y un después en tu búsqueda de eso que falla.

Este primer paso fundamental para mejorar la autoestima es LA ACEPTACIÓN. 

Pero cuidado, la aceptación no significa «conformismo» o tener que pasar por alto todo lo que te ocurra.

Aceptación implica reconocer lo que pasa para que, desde esa aceptación, se puedan producir cambios si así lo deseas.

Si no puedes reconocer que la mayoría de tus problemas vienen de que no te quieres ni te respetas lo suficiente, no vas a poder cambiar nada, al contrario.

Si no reconoces este punto la cosa cada vez irá a peor, porque si tú no eres la responsable de lo que te pasa buscarás otros culpables y te seguirás contando mentiras como estas:

  • Yo me arreglo para gustarme a mí misma.
  • No me importa lo que digan los demás, lo hago porque yo quiero.
  • La culpa de esa discusión es de él que me trata mal.
  • No necesito a nadie porque yo me basto y me sobro conmigo misma.

Cuando en realidad eres una persona bastante dependiente, que tiene muy en cuenta los juicios de los demás, y a la que le encantaría vestirse de forma más cómoda y no tener que reventarse los pies con los tacones, o destrozarse la piel con tanto maquillaje.

NO ERES PERFECTA, Y NO PASA NADA

Cuanto antes te atrevas a reconocer que nunca serás perfecta, más aliviada te sentirás.

Aceptar tus limitaciones, tus miedos, tus heridas, es la forma más efectiva de conseguir tomar cartas en el asunto para poder mejorar la autoestima.

Te aseguro que cuando aceptes que eres vulnerable, que hay cosas que te afectan mucho y que no pasa nada por ello, empezarás a verte de otra manera.

No eres una víctima de tu vida, eres la responsable absoluta de que las cosas puedan ir a mejor. Lo que no significa que tengas que castigarte porque no eres como te gustaría o no tienes todo lo que quieres. Nada de castigos por favor.

Reconocer tus debilidades te enseña a respetarte como eres, y el respeto por ti misma será lo que te llevará lejos.

CONCLUSIONES

Tardé muchos años en darme cuenta de que lo único que me pasaba es que no conseguía aceptarme tal y como era.

Era incapaz de verbalizar lo que me pasaba porque no quería reconocerme débil, insegura, sensible.

Han sido muchas las terapias, las formaciones, los problemas, los aprendizajes, que me han llevado a darme cuenta que lo único que tenía que hacer era aceptar la realidad.

Una vez que conseguí aceptar la realidad, fui capaz de mejorar la autoestima, que tanta falta me hacía, y empezar a hacer los cambios que necesitaba para tener una vida más plena y gratificante.

Sé que a ti te pasa lo mismo, que te cuesta mucho aceptarte, que lo de mejorar la autoestima no ves que sea la solución a tus problemas, pero no te preocupes, cada una tiene su camino.

Si has llegado hasta aquí es porque algo de sentido tiene todo esto para ti, así que cuando estés preparada para aceptarlo te estaré esperando con todo mi amor. 

Me encantaría que compartieras este artículo si crees que juntas podemos ayudar a alguien más, y también que me comentases tus impresiones.

¿Crees que sería bueno para ti mejorar la autoestima?

¿Hasta dónde crees que la aceptación de la realidad puede conseguir mejorar tu vida?

A mí, sin duda, lo que más me ha ayudado, es sentirme bien con mi físico. Desde el enfoque del amor propio y no de la imagen exterior. Si quieres empezar por ahí, escríbeme aquí y comenzamos. 

Un abrazo grandísimo

Publicado en: DESARROLLO PERSONAL Etiquetado como: aprender a mejorar tu autoestima, cómo mejorar la autoestima, cómo puedo mejorar mi autoestima, mejorar la autoestima, técnicas para mejorar la autoestima

30 CANCIONES PARA SUBIR TU AUTOESTIMA EN MOMENTOS DE BAJÓN

18 septiembre, 2017 por taniacarrasco 45 comentarios

Hay millones de canciones para subir tu autoestima en momentos de bajón y seguro que tienes más de una en el pensamiento en estos momentos.

Y aunque este no es un blog de música sino de Coaching y Minimalismo para la sanación de la autoestima de mujeres exigentes, la música siempre ayuda.

En mi caso, que soy tan partidaria de dejar a un lado lo que sobra para dejar paso a lo verdaderamente importante, soy consciente de que el poder que tienen ciertas canciones es de verdad muy importante.

Creo que no hay debate si comentamos los efectos beneficiosos que tiene la música en los seres vivos, ya no sólo en el ser humano. Numerosos estudios lo demuestran.

Así que te voy a hacer una amplia lista de aquellas canciones que guardo en la recámara cuando necesito subirme la autoestima por algún motivo.

Te aviso de que es una lista rara, con música muy diferente, pero te iré explicando el por qué de cada canción.

Sin embargo, me gustaría que tuvieses en cuenta que aliviar los pesares con música está genial, pero es solo un parche que dura lo que dure la canción.

Y después qué?

Después, si lo que quieres es sentirte bien contigo misma tendrás que poner el foco dentro de ti. Puedes empezar por aquí.

Quieres alegrarte el día con música?

Te gustaría saber qué canciones uso yo para levantarme el ánimo?

Pues aquí empieza la lista de las 30 canciones para subir tu autoestima que he usado yo personalmente en muchos momentos de mi vida, y que sigo utilizando.

 

 

 

Contenido

SELECCIÓN DE CANCIONES PARA SUBIR TU AUTOESTIMA Y POR QUÉ

 

 

1. Esta soy yo (El sueño de Morfeo)

Ya, no es la canción que esperabas, pero habla claramente de una mujer que reafirma su forma de ser y se acepta, independientemente de lo que piensen los demás de ella.

Asustada y decidida al mismo tiempo…¿como tú?

 

 

2. Strong enough (Cher)

Fuerza arrolladora donde las haya es lo que transmite esta canción. Pues no me la he puesto veces mientras la cantaba, mirándome al espejo y sintiendo cada letra.

Como dice Cher, eres lo suficientemente fuerte, ¡no lo dudes!

 

 

3. La lista de la compra (La cabra mecánica con María Jiménez)

No me preguntes pero es que me chifla esta canción, y si es con María Jiménez mejor que mejor, aunque me encantan las dos versiones.

Es una canción fresca, original, graciosa incluso…Y la parte donde dice «y aunque me engañe y me diga que no, siempre estás tú detrás de mi mejor yo…» es muy chula. Más de una vez me la he puesto en el coche a toda pastilla y le he dado al repeat hasta desgastarla. ¡Prueba y ya verás qué subidón!

 

 

4. The kids aren´t alright (The Offspring)

Te pido un favor: no le eches cuentas a la letra porque no es nada alentadora, pero es una canción que te pone las pilas desde el primer acorde.

 

 

5. De momento (Los Aslandticos)

Esta canción es la banda sonora de la película española «Por qué se frotan las patitas» que casi seguro que no te suena de nada. Y es que existe este problema de que el cine español no es santo de demasiada devoción.

¡Pues a mí me encanta! Que viva el cine español y las películas con mensaje aunque no tengan tantos efectos especiales como las pelis americanas.

Esta canción tiene un mensaje maravilloso y la peli es bastante entretenida, por si te apetece darle un repasillo 😉

 

 

6. El secreto de las tortugas (Maldita Nerea y Los Delincuentes)

Aunque la canción te va a animar enseguida, escúchala sin ver el videoclip porque entonces se te quitan las ganas al instante. No lo había visto hasta ahora que te estoy recomendando la canción, y madre mía…

Tú hazme caso y sólo escucha la canción…a mí se me van las manos y me pongo a hacer palmas hasta que se acaba.

 

 

7.  Hush hush (Pussycat Dolls)

Esta canción es brutal…aún recuerdo aquella coreografía que preparé con ella y que me ponía los pelos de punta.

La canción, de desamor como no podía ser de otra manera, puede llevarte a reflexionar sobre por qué tienes que reafirmar tu poder como mujer, por fuerte que sople el viento.

Si no la conoces, escucha hasta el final porque te llevarás una grata sorpresa cuando veas que la mezclan con el «I will survive» de toda la vida.

 

 

8. Inmortal (La oreja de Van Gogh)

«Tengo tantas cosas y ninguna está en su sitio», te va a decir Leire. Pero ¿qué pasa con esto? ¡Pues nada!

En esta canción se toman la vida con una ligereza digna de admirar, aunque no creo que nadie tenga ganas de ser inmortal…

«Seré tu luz, seré un disfraz, una farola que se enciende al pasar, cualquier mariposa, la estrella polar…» ¿No te dan ganas de escucharla?

 

 

9. Amo como soy (Celeste Shaw)

Gracias Mamen Pérez por descubrirme esta canción que tan bien me viene en muchos momentos.

No hay nada más bonito que amar lo que eres, con tus defectos y tus virtudes. Con esta canción no te queda más remedio que amarte por encima de los estereotipos traicionados y las imágenes falsas que has construido de ti misma.

Ámate tal cual, sin artificios, con la cara lavada y el pelo cano. ¡Ya eres preciosa así!

 

 

10. Enough is enough (Donna Summer y Tina Arena)

Tengo que confesarte algo…Con esta canción tengo poco menos que una performance montada con mi amigo Sergio. Él hace de Donna Summer y yo de Tina Arena, que tengo más voz de pito que él.

Para caracterizarnos no necesitamos más que un par de botellas de agua vacías (en plan micrófonos) o algún rollo gastado de papel de cocina y ¡listo!, a mover los labios y a volvernos locas del todo.

Si nunca has escuchado esta canción te garantizo el subidón y el deleite para tus oídos, porque se trata de dos de las mejores voces que escucharás en tu vida.

 

 

11. Tú (Sergio Dalma)

Sé que esta canción no es de Sergio Dalma pero esta es la versión que creo que más puede animarte. Conmigo lo consigue.

Tú, y sólo tú, tienes la capacidad de conseguir una autoestima sana y una vida plena.

 

 

12. Simply the best (Tina Turner)

No podía faltar esta canción en una lista de canciones para subir tu autoestima porque es pura fuerza, pura vitalidad, pura energía.

¡Tú eres simplemente la mejor!

 

 

13. Dramas y comedias (Fangoria)

Como dice la señora Olvido, déjate de tonterías y dramas que has venido a esta vida para otra cosa.

Los días se van a acabar igual, a pesar de ti, así que mejor vivirlos en condiciones que desaprovechar tu precioso tiempo en hacer dramas de cosas sin importancia, ¿no?

 

 

14. Adventure of a lifetime (Coldplay)

Buen rollo total el que te va a transmitir esta canción, no tengo nada más que decir aquí.

 

 

15. A prueba de ti (Malú)

Esta canción es muy personal porque me ayudó a salir del pozo cuando me divorcié. Escucharla me daba una fuerza inmensa, sentía que me podía comer el mundo, que todo había pasado y que había conseguido salir reforzada de aquello.

Si estás sufriendo un desengaño amoroso y aún tienes momentos de recaída, apréndete está canción y canta, canta con todas tus fuerzas.

«Si lloré, no recuerdo cómo fue…»

 

 

16. Livin´on a prayer (Bon Jovi)

Después de Malú te pongo a Bon Jovi…Sí, no iba yo para Dj, eso está claro 😉

En cuanto empieza a sonar el primer acorde se te ponen los pelos de punta, ¿verdad?

Esta es otra de esas canciones de las que más te vale no enterarte de la letra porque no es para tirar cohetes precisamente. Sin embargo, a mí me levanta el ánimo y creo que esta canción podría levantar el ánimo a cualquiera.

Y sino bueno, con verle la cara a Jon seguro que te quedas más que contenta porque no se puede ser más guapo.

 

17. La quiero a morir (DLG)

Y ahora una salsa, ¡me voy superando!

Pero cuidado, no es cualquier salsa, es mi salsa favorita y preferida del mundo mundial.

Tiene más años que «la Tana» (que no sé quién será pero que por lo que dicen debe ser viejísima) pero te garantizo que si te gustan los ritmos latinos está canción te sube la autoestima, la bilirrubina, y todo lo que haya que subir.

 

 

18. Smooth (Santana y Rob Thomas)

¡Me encanta esta canción!, es algo inevitable e inexplicable porque no son dos artistas a los que haya seguido mucho precisamente, pero me parece que con esta canción consiguen levantar el ánimo a la persona más deprimida que puedas conocer.

 

 

19. Represent Cuba (Orishas con Heather Headley)

Esto sí que es un temazo, ¡no me digas que no!

Te dan unas ganas de irte a Cuba y pasarte el día bailando por la calle, a ver si de paso te cruzas con Yotuel Romero y te convierte en su Beatriz Luengo (¿o esto sólo me pasa a mí?…).

 

20. No me canso (Ana Torroja)

«No sé dónde está mi ropa…la habré perdido junto al miedo», una invitación perfecta para pasar a la acción, tomar las riendas de tu vida y empezar a poner sobre la mesa todo lo que quieres conseguir para poder ir a por ello cuanto antes.

Con miedo o sin él, el caso es ir a por ello.

 

 

21. That´s the way it is (Céline Dion)

La primera vez que escuché esta canción no tenía ni idea de lo que decía la letra, pero me daba una energía indescriptible que espero que te de a ti también.

 

 

22. Mi peter punk (Alejandro Sanz)

¿A que tienes una canción que sueles ponerte cuando vas camino del trabajo para llegar con el mejor ánimo posible?

Pues esta era la mía durante la temporada que viví en Boadilla del Monte…

Lo cierto es que mi casa estaba como a 400 metros de mi lugar de trabajo y aún así cogía el coche cada mañana. De hecho, cuando llegaba a la puerta del curro aún no le había dado tiempo a terminarse a la canción, así que esperaba en el coche hasta que terminaba y, después, pasaba a trabajar. Fue una época preciosa.

 

 

23. Sin miedo (Rosana)

¡Esta te encanta! Es una canción preciosa cargada de optimismo que te dibuja una sonrisa en la cara, de esas tontas, y te hace pensar que la vida es tan maravillosa que no merece la pena tener miedo.

 

 

24. Ain´t no mountain high enough (Marvin Gaye y Tammi Terrell)

Una preciosa canción, todo un clásico, de esas canciones inolvidables y hermosas que sólo pueden trasmitir buenas vibraciones.

Con esta canción despedí una de las mejores etapas de mi vida, cuando decidí dejar de dar clases de baile en mi pueblo para irme a vivir a Londres (para volver a los dos meses, por cierto). En la última actuación con mis alumn@s hicimos una pequeña coreo con esta canción, en un intento mío por transmitirles que seguiría muy cerca aunque nos separasen los kilómetros.

Espero que pueda trasmitirte a ti las mismas sensaciones positivas que me transmite a mí.

 

 

25. Hakuna Matata

Vive y sé feliz, da igual si tienes 5 años o 67, tienes una vida y estás aquí para intentar hacer de ella la mejor experiencia posible. ¡Que no se te olvide!

 

 

26. Remember my name Fame

Todo el mundo conoce esta canción, pero sobre todo la versión antigua.

Sin embargo, creo que esta versión tiene mucha más fuerza y trasmite mucha más energía que la que conoces de siempre.

Una de mis favoritas sin duda.

 

 

27. Front Porch (BSO Patch Adams)

Esta canción es especial…nada que ver con ninguna de las que te haya puesto hasta ahora.

Te pido por favor que no la pases por alto y hagas clic en el nombre mientras sigues leyendo. Pero, cuando termines de leer, párate a escucharla, con los ojos cerrados…¿qué sientes?

La paz que transmite esta canción es la mejor manera de encontrarte contigo misma y conseguir tener una autoestima sana.

 

 

28. Je Veux (Zaz)

Hace ya unos cuantos años que un amigo me descubrió esta canción y desde entonces no he podido parar de escuchar a Zaz.

La versión que te he enlazado es la que está subtitulada al castellano porque en esta canción si que importa el mensaje, y mucho.

Otra de mis grandes favoritas que estoy convencida de que te encantará.

 

29. Volar (El Kanka y Rozalen)

Esta es la canción que mejor ilustra el momento vital en que me encuentro. Puedo pasarme horas escuchándola una y otra vez, cantando a grito pelao y soñando que vuelo de verdad.

Si la conoces te gusta seguro, pero si no la conoces tienes que escucharla porque es preciosa del todo y el mensaje también es importante.

No se trata de lo que tienes sino de lo que eres y el valor que le das. Se trata de saber hacia dónde caminas, de decir adiós a todo aquello que no sirve y de sentirte en consonancia con tu alma.

Esta canción te ayudará a sentirte mejor en cualquier momento.

 

30. Y aquí acaba la lista de mis canciones para subir tu autoestima. Ahora te toca a ti…

He dejado la última en blanco para que seas tú la que me recomiendes alguna de las canciones que te pones para subirte el ánimo.

 

Motivarte e intentar sentirte mejor a través de la música es genial y muy terapéutico. Tú ya lo sabes. Pero, a veces, se necesita algo más. Si quieres sanar tu autoestima de verdad, poner en orden tus prioridades y encontrar el verdadero sentido de tu vida, me tienes aquí en acción y dispuesta a acompañarte en tu proceso. 

Pero si tienes dudas y no sabes qué proceso sería el más adecuado para ti, solicita una sesión gratuita de valoración conmigo y vemos por dónde hay que empezar a trabajar. Puedes coger tu cita aquí. 

 

Ahora cuéntame:

¿Qué canción pondrías en el número 30?

¿Conocías todas las canciones que te he mostrado?

¿Alguna que te encante, que odies, o que te haya sorprendido?

 

¡Te espero en los comentarios!

 

QUE TENGAS UNA SEMANA MARAVILLOSA

Publicado en: DESARROLLO PERSONAL Etiquetado como: autoestima y música, canciones para mejorar la autoestima, canciones que animan, musica para sentirte mejor

SENTIRSE PERDIDA EN LA VIDA: MI MAYOR CRISIS EXISTENCIAL

23 agosto, 2017 por taniacarrasco 79 comentarios

Contenido

«Sentirse perdida en la vida» era una sensación totalmente ajena para mí…Ha llegado por sorpresa y quiero contarte cómo ha sido el proceso.

¿Has tenido la sensación alguna vez de no saber quién eres?

¿Has tenido la sensación en algún momento de tu vida de haber perdido el rumbo?

¿Te has sentido perdida sin saber hacia dónde tirar?

¿Has sentido que has cambiado tanto que no te reconoces?

 

Sentirse perdida en la vida es una sensación más común de lo que piensas.

Conozco mucha gente que en algún momento de su vida han pasado por alguna crisis existencial que ha derribado los cimientos de todo aquello en lo que creían hasta ese momento.

Crisis existencial como tal, no tengo sensación de haber vivido muchas. De hecho, creo que sólo he tenido una y está en plena ebullición.

Darme cuenta de la cantidad de complejos que tenía me ha ayudado mucho.

Si tú ya has pasado por alguna, sabes que una situación de estas características hace que te lo cuestiones todo. Sentirse perdida en la vida no es una sensación que le guste a nadie.

En mi caso, puede que el problema venga de esa necesidad mía, casi patológica, de ir al revés del mundo. Voy a intentar explicarme…

Mientras la gente se pasa la vida haciendo las cosas con el orden “lógico”, a mí me pasa que tengo tendencia a ir a contracorriente. No por dar por saco ni por sentirme especial, es una virtud que he debido heredar desde mi nacimiento, o quizá antes, y que no puedo evitar.

Los órdenes establecidos, las cosas lógicas y cualquier tipo de moda, me han producido urticaria de toda la vida. Siempre y cuando estemos hablando de cosas importantes.

En otras cosas menos trascendentes soy de lo más lógica, ordenada y metódica. Siguiendo mi método y mi lógica, claro. Como a alguien se le ocurra imponerme ritmos o formas intransigentes de hacer las cosas, no obtendrán resultados de mi.

Por lo general, tengo que reconocer que tengo dos formas de hacer las cosas:

–         Antes de tiempo

–         O cuando ya hace mucho que pasó el momento

¿Qué le voy a hacer?

En este artículo me gustaría contarte cómo he llegado a experimentar la gran crisis existencial de mi vida, que aún no he superado y que no sé ni dónde me llevará, y qué estoy haciendo para no dejarme abatir por ella, por si te sirve a ti.

Sentirse perdida en la vida no es el fin del mundo, al contrario, se puede aprender mucho de ello, ¡ya verás!

 

 

 

 ¿QUÉ SIGNIFICA SENTIRSE PERDIDA EN LA VIDA?

A esta sensación puedes llamarla crisis existencial, depresión existencial o simplemente «sensación de no saber quién soy»…

En todos los casos el patrón es muy parecido:

  • Sientes que has perdido el rumbo.
  • No tienes ni idea de lo que quieres.
  • Te cuestionas incluso lo que eres.
  • No te reconoces.
  • Estas sensaciones te provocan sufrimiento.

Y justo todas esas sensaciones que tú habrás experimentado en algún momento, las estoy viviendo yo ahora mismo.

 

CADA CUAL TIENE SU CRISIS EXISTENCIAL CUANDO LE DA LA GANA

Y yo he decidido tenerla ahora, ¿qué pasa?

Ahora, a mis 34 años recién cumplidos y después de volver de un viaje mochilero por Asia.

La mayoría de las personas que conozco que han pasado por algún tipo de crisis existencial, la han tenido a raíz de cuestionarse su situación actual y hacia dónde querían encaminar el resto de sus vidas.

Es curioso también, que estas personas de las que te hablo hayan optado por hacer un gran viaje para tomar perspectiva y encontrarse a sí mismas, a raíz de dicha crisis existencial.

Sin embargo, a mi me ha pasado justo al revés. Tenía una vida magnífica pero algo más grande que yo me empujó al vacío, dejé todo para hacer un gran viaje cuando en realidad tenía una vida con la que estaba bastante conforme, y a la vuelta del viaje…

¡Ostión! Otra vez vas al revés del mundo bonita…

“¿Crisis existencial ahora? ¿Y no la podías haber tenido antes del viaje como todo el mundo?”…

 

 

MI VIDA ANTES DE MI GRAN VIAJE

La sensación de sentirse perdida en la vida no es cómoda, ni mucho menos. De hecho, muy pocas veces me he sentido así. Llevo esforzándome por evitar la sensación de no saber quién soy desde que tengo uso de razón.

Me voy a remontar unos pocos años atrás, aunque ahora con la perspectiva del tiempo intuyo que todo viene de mucho antes (del día de mi nacimiento por lo menos 😉 ).

–         En 2010 cambié toda mi vida para irme a vivir a otra ciudad con el “hombre de mis sueños”. Cuento un poquito de esta locura en este artículo, pero te prometo que seguiré con ella más adelante porque ahí hay mucha tela que cortar.

–         Ese mismo año monto mi propio negocio en la nueva ciudad a la que me había mudado para estar con el “hombre de mis sueños”.

–         En 2011 me caso. Mi relación y mi negocio van viento en popa.

–         En 2013, un poquito antes de mi segundo aniversario de boda, mi marido me deja y yo me agarro a mi negocio para salir a flote; ya lo único que iba viento en popa era el negocio. Sin embargo, ni en ese momento me sentí tan perdida. ¿Sentirse perdida en la vida Tania Carrasco? No hombre, no.

–         Superado el batacazo, conozco a otro “hombre de mis sueños” (mientras no se demuestre lo contrario), y sigo trabajando en mi maravilloso negocio con la misma ilusión de siempre.

–         En 2015, cinco años después de haber puesto mi vida patas arriba, de haber abierto mi propio negocio y de haber protagonizado una historia de amor de esas de las pelis de Antena3 los sábados por la tarde, me da por volverme loca de remate y tomo la decisión de dejarlo todo (bueno, casi todo…).

Ósea que no me vuelvo loca con el drama del divorcio y justo cuando estoy más tranquilita que en toda mi vida ¡se me va la olla por completo!

Así “semos”…

 

 

UNA DE LAS MAYORES DECISIONES DE TODA MI VIDA

Como te decía…

Estaba yo tan a gustito, tipo José Ortega Cano con dos copas de vino:

–         Con mi propio negocio,

–         mis 4 días laborables a la semana,

–         mi sueldazo,

–         mi novio estupendo,

–         mi coche nuevo,

–         mi piso de alquiler en pleno centro,

–         en una ciudad comodísima

–         súper cerca de mi familia cuando…,

…sospecho que debido al exceso de comodidad, ¡pierdo la cabeza sin remedio!

Nada oye, que me levanto un día y me digo: “¿y para qué quieres vivir tú tan a gusto cuando te está esperando ahí fuera la mayor crisis existencial de toda tu vida?”.

A esa voz absurda, mi “yo prepotente” le responde: “¡qué crisis ni qué crisis! ¡Anda y vete por ahí a ver si te da el aire!

Una crisis existencial…¿tú? ¡Venga ya! Vete de viaje unos meses que seguro que a la vuelta te está esperando otro negocio mucho mejor, ya montadito, para que no tengas que hacer nada y sigas pensando que tienes una flor en el culo.

Sentirse perdida en la vida no es algo que te vaya a afectar a ti”.

No poco.

Así que nada, decido dejarlo todo menos al churri, cogerme la mochila e irme a recorrer Asia. ¡Muy típico de personas con crisis existenciales!, ya, ya lo sé. ¡Pero yo estaba bien, a mí no me pasaba nada! O eso pensaba…

Tomar la decisión de dejarlo todo y marcharme no fue difícil, en tomar decisiones de ese estilo suelo tardar unos…¿5 minutos? Eso sí, no me invites al cine y me hagas escoger la película porque ahí entonces igual cambian la cartelera y aún no me he decidido.

Lo difícil fue convencer a mi “voifren” y comunicárselo a todo el mundo.

A pesar de que la idea ya me rondaba en 2015, tardé más de un año en materializarla, esta vez quería hacer las cosas bien, despacio.

Lo normal en mi hubiese sido tomar la decisión y ejecutarla de forma inmediata, pero quería intentar hacerlo mejor que de costumbre y meditar bien cuáles iban a ser los siguientes pasos.

Ya sabes:

Si quieres resultados distintos no hagas siempre lo mismo.

A finales de 2015 parece que la decisión es definitiva y hay que empezar con los preparativos. Además, quisimos hacerlo en secreto y comunicar lo que hubiese que comunicar cuando ya no hubiese marcha atrás.

Así nos ahorrábamos que nadie nos calentase la cabeza (como dice mi amiga Puri).

Lo teníamos más que decidido y no queríamos dejarnos influenciar por ninguna opinión.

 

Lo que más me costó fue decirlo en el trabajo. Ese trabajo que había sido toda mi vida durante 6 años y del que ahora quería desprenderme para siempre.

Pero la decisión estaba tomada y había que ponerse en marcha.

Sinceramente te digo que en ese momento no sentía estar huyendo de nada, no sabía lo que era sentirse perdida en la vida, de verdad. Simplemente sentía que necesitaba salir de mi zona de…

¿De qué?

¡Eso es! ¡Mi zona de confort! Que vamos a gastar la palabrita de tanto usarla.

Pues eso, que necesitaba salir de mi zona de confort, vivir nuevas experiencias, ponerme a prueba, cambiar de aires, conocer otras culturas, experimentar con otros trabajos, aprender y arriesgar.

Sí, soy de las que arriesga, aunque no siempre me salga como me gustaría.

“He aprendido a derrapar y a chocar con la pared”, como diría Fito, y hasta le he cogido el gustillo.

 

 

 Y UNA DE LAS MEJORES DECISIONES DE TODA MI VIDA

Así que nada:

-Dijimos adiós a nuestros trabajos,

– cogimos las mochilas,

– las llenamos con lo justo y necesario

– y empezamos por Sri Lanka un viaje que duraría 7 meses

– y en el que hubo que ir haciendo los planes sobre la marcha.

¡¿Improvisando yo?! ¡Incrédibol!

No era propio de mí dejarle el control de mi vida a la vida, valga la redundancia.

Recorrer Asia con mi pareja durante 7 meses ha sido una de las mayores y mejores decisiones de toda mi vida, por muchos motivos:

–         He hecho el viaje que jamás pensé que sería capaz de hacer

–         He conocido países alucinantes

–         He comprobado que puedo ser mochilera cuando me dé la gana y que la filosofía minimalista va conmigo totalmente

–         He reforzado mi relación de pareja

–         He conocido gente maravillosa

–         He vivido experiencias alucinantes

Pero efectivamente, volví del viaje con la sensación de que eso mismo que yo había vivido lo puede vivir cualquiera.

Sentía que, mientras Manu (mi «voifren») había cambiado un montón, yo volvía prácticamente igual que me fui.

¡Qué equivocada estaba!

Y, como todo lo que empieza tiene que acabar, había que volver en algún momento.

 

Quizá si no fuese porque tengo un sobrino que me ha robado el corazón y porque una de mis mejores amigas se casaba, no habría experimentado esto de sentirse perdida en la vida porque no habría vuelto tan pronto 😉

 

Justo en el mejor momento del viaje, cuando estábamos más que hechos al tipo de vida nómada al que jamás hubiésemos pensado que nos acostumbraríamos,  ¡zas!, ¡pa´ casa!

 

LA DURA VUELTA A LA REALIDAD

Lo que más mola, por no decir lo único, de volver a casa son los reencuentros con los seres queridos.

Si tenemos en cuenta que hemos vuelto del viaje con un poco de autismo (no llevamos muy bien lo de estar con mucha gente al mismo tiempo), con  unos achuchones y unos saluditos hemos tenido más que de sobra.

Pero claro, ¡no tenemos casa propia a la que volver!

Después de 7 meses a nuestra bola en países lejanos y de 17 años viviendo independiente, ahora había que volver a casa de los papis hasta volver a reconducir nuestras vidas.

¡Chungo que te cagas!

Por no añadir a lo de volver a casa de tus padres, lo de volver sin trabajo a la vista, sin sueldo a la vista y con un mar de incertidumbre a tu alrededor.

¡Y voluntariamente! ¡Que es lo más gracioso!

Si dijeses: “Bueno, tengo una mala situación, no aguanto más, lo mando todo a tomar por saco, me voy de viaje y a la vuelta ya veremos”…

Pero no, ese no era mi caso desde luego.

Tengo que reconocer que la vuelta a casa ha sido dura por todos esos motivos:

–         Por no tener casa propia

–         Por no tener trabajo

–         Por tener que asumir que si no tengo nada de eso ha sido porque así lo he querido

–         Por estar rodeada de incertidumbre mire para donde mire…

Ahí me di cuenta de que sí, en efecto, estaba atravesando la mayor crisis existencial de toda mi vida. Empecé a entender lo que significa perder el sentido de la vida…La sensación de sentirse perdida en la vida había venido para quedarse, un tiempo.

 

 

CÓMO ME DI CUENTA DE QUE ESTABA EN PLENA DEPRESIÓN EXISTENCIAL

Como te comentaba antes, cuando tomé la decisión de dejarlo todo para marcarme un gran viaje, mi intención a la vuelta era clara:

–         Asentarme en una ciudad bonita,

–         montar otro negocio por lo menos igual de floreciente que el anterior,

–         y estarme quietecita hasta mi próximo cruce de cables.

Esos eran mis planes porque, yo, era de esas personas que siempre hacen planes. Era de esas personas que lo apuntan todo en una agenda para ser más eficientes. También era de esas personas que intentan tenerlo todo controlado y, si los planes no salen según lo establecido, las lía pardas.

¡Así era yo!

La idea de haber hechos tantos cambios en mi vida de forma voluntaria, de haber viajado con una persona que había cambiado tanto, y de preocuparme de no tener planes fijos para la vuelta, me hizo pensar que yo no había cambiado nada durante el viaje.

Esto no significa que todo el que se va de viaje tenga que cambiar pero, en mi caso, que lo había hecho con las ansias de alguien que quiere seguir aprendiendo y evolucionando, pensar que no había conseguido mis objetivos me frustraba un poco, la verdad.

Y de repente, yo que:

–         siempre había sabido lo que quería,

–         siempre lo había tenido todo controlado,

–         siempre me había mostrado segura y optimista,

–         siempre había sido consecuente con mis decisiones,

–         siempre me había ganado la vida por mí misma,

–         siempre tenía un rumbo fijo hacia el que mirar…

¡Había desaparecido!

¡Esa persona con la que llevaba conviviendo 34 años, había desaparecido!

Claro que había cambiado ¡y mucho! Sólo que no me había dado cuenta…

Era una sensación rara…no sé bien cómo explicártelo, pero dejé de reconocerme.

Me empezaban a pasar cosas raras:

  • Me sentía perdida
  • Había días que estaba triste
  • Me sentía muy cansada
  • No tenía nada claro
  • No conseguía elegir un rumbo fijo
  • No era capaz de entender qué narices hacía yo en esa situación
  • Me miraba en el espejo y no me reconocía
  • La gente me decía que me notaba diferente
  • Y yo no sabía si tomármelo a bien o a mal…

¡Nunca en mi vida me había sentido de esa manera! ¡Tan perdida! ¡Tan confusa! Tan…tan…otra persona.

Lo peor de todo: la incertidumbre.

No era sólo que yo me sintieses perdida y sin rumbo, era la sensación de no saber quién soy, de que todo estaba en el aire. Toda mi vida estaba en el aire y parecía que no había nada que yo pudieses hacer para controlarlo.

¡Había perdido el control de mi vida!

¡Horror!

 

 

CÓMO GESTIONAR LA INCERTIDUMBRE SIN MORIR EN EL INTENTO

Aprender a gestionar la incertidumbre no es nada fácil. De hecho, pensé que nunca en la vida podría entenderme con ella.

Si me cuentan hace unos años que iba a pasar por esta situación y que la iba a llevar tan bien, ¡no me lo creo!

Lo de gestionar la incertidumbre ha sido muy natural.

Siento que no he tenido que hacer demasiado esfuerzo para entenderme con ella, a pesar de tener clarísimo que me costaría la misma vida poder convivir con una sensación tan confusa.

Lo único que he tenido que hacer es ¡ACEPTARLA!

Aceptar la situación que yo misma he elegido y que la vida me ha concedido.

Porque si yo misma he elegido esta situación y encima la vida está de acuerdo, es porque algo importante quiere enseñarme.

¿Yo no quería aprender cosas nuevas, experimentar y evolucionar?

Pues el universo ha dicho: “¡Claro mujer! Tú pide por esa boquita verás qué bien nos lo vamos a pasar…”

Y aquí estoy, más perdida que Peppa Pig en una manifestación del PP.

 

 

LO QUE YA HE APRENDIDO DE ESTA CRISIS EXISTENCIAL

Aunque pasé unos días jodidos, no sé cuántos, he tardado poco en reconducir la situación y sacarle el lado positivo.

Cuando la sensación de sentirse perdida en la vida te atrapa, no te queda otra que aprender y salir reforzada.

¡Y eso pienso hacer yo!

Me sigo sintiendo igual de perdida que antes, o más, la diferencia entre antes y ahora es que:

¡Ya no lucho contra ello!

Esto acaba de empezar y ya he aprendido muchísimo:

–         He entendido que las etiquetas nos las ponemos nosotras, pero que podemos ser lo que queramos.

–         Me siento más libre que nunca.

–         Ahora sé lo que significa «zona de confort» y lo enriquecedor que es salir de ella.

–         Soy más tolerante conmigo misma y, de rebote, con los demás.

–         Mi lista de prioridades ha cambiado muchísimo.

–         Me amo como nunca lo había hecho.

–         Reflexiono, de vez en cuando, en lugar de tomar decisiones por impulso.

–         He aprendido a gestionar la incertidumbre, como te he contando antes.

–         He aprendido a poner los pies en la tierra.

–         He aprendido a esforzarme cuando tengo que hacer algo que no me gusta mucho, pero es necesario que haga.

–         He aprendido a fluir.

–         Me siento tranquila.

–         Estoy aprendiendo a dejar salir mis emociones en lugar de reprimirlas.

–         He entendido que soy fuerte pero no de hierro, y que tampoco quiero intentar serlo…

 

Pero uno de los mayores aprendizajes ha sido experimentar lo que significa sentirse perdida en la vida, como una experiencia más en el proceso de mi evolución personal.

 

 

CÓMO PUEDES APROVECHAR UNA CRISIS EXISTENCIAL

Sentirse perdida en la vida es una putada monumental, tanto si tienes las herramientas para sobrellevarla con éxito como si te hundes en el fango. No es fácil, se mire por donde se mire.

¿Por qué es tan difícil luchar contra la sensación de sentirse perdida en la vida y qué puedes hacer tú para soportar las crisis existenciales?

 

1. Pon el foco en el lado positivo.

Si la sensación de sentirse perdida en la vida te parece una catástrofe es porque prestas más atención a la parte negativa del asunto que a lo verdaderamente importante.

Cuando cambias el pensamiento sobre algo que te parecía negativo y empiezas a mirarlo en positivo, cambia tela.

Por ejemplo:

  • En lugar de pensar en lo plasta que es tu madre, piensa en la suerte que tienes de tener una madre que se preocupa por ti.
  • Si en lugar de pensar que tu piso es demasiado pequeño, piensa que es la mejor forma de perder menos tiempo limpiando y de acumular menos trastos.
  • Si tener celulitis te parece algo negativo, piensa que es la señal perfecta para que introduzcas algún hábito saludable (como salir a caminar cada día o dejar de ponerte esa ropa tan ajustada).
  • Si sentirse perdida en la vida te parece horrible, piensa que podría haber sido peor si no te hubieses dado cuenta y estuvieses viviendo tu vida por inercia, como tanta gente hace.

Siempre hay dos formas de ver las cosas (o más), que no se te olvide y una crisis existencial es el momento perfecto para hacer todos esos cambios que tienes en la cabeza desde hace tanto tiempo y que pueden hacerte mucho más feliz.

 

2. Aprovecha para experimentar.

Sentirse perdida en la vida es la mayor oportunidad para probarlo todo. Puesto que no sabes lo que quieres, tienes todo un mundo de posibilidades que se abre ante tus ojos.

Si tuvieses clarísimo que quieres vivir en Murcia no te molestarías en investigar otras ciudades. Sin embargo, si te quieres mudar pero no sabes dónde, eso te servirá para visitar y conocer un montón de sitios que te llaman la atención hasta que des con el que quieres.

  • Haz cosas que siempre has querido hacer y nunca has hecho.
  • Intenta conocer personas nuevas.
  • Dedica tiempo para estar en soledad contigo misma, necesitas escucharte.
  • Prueba caminos diferentes para ir a los lugares de siempre.
  • Transita los mismos caminos pero obsérvalos bien que seguro que se te ha pasado algo.

 

3. Aprende a gestionar la incertidumbre.

Tanto tú como yo, este punto es algo que no llevamos bien. El caso es que hasta que no me he visto envuelta en un mar de dudas e incertidumbre tampoco he sido consciente de que no es para tanto.

Le tienes miedo a la incertidumbre, a no tener la seguridad que te sostenía hasta ahora, pero te garantizo por propia experiencia que no es tan grave como te crees.

Y como cuando estamos hablando del sentimiento de sentirse perdida en la vida, la sensación de incertidumbre va a estar ahí lo mires por donde lo mires, lo mejor y más práctico es aprender a gestionarla.

Bien, no sabes qué quieres, hacia dónde vas, qué pasará mañana (aunque realmente esto no lo has sabido nunca), pero si te resistes será peor.

Para gestionar la incertidumbre, como te decía antes, lo primero que tienes que hacer es aceptarla, hacerla tu amiga y no dejar que te derrote.

 

4. Date permiso para estar perdida.

Eres humana, tienes momentos de todos como todo el mundo. Deja de huir del sufrimiento, de buscar la perfección, de esconder tus emociones. La sensación de sentirse perdida en la vida no te va a matar, nadie te meterá a la cárcel por ello y no es motivo para arruines tu presente con lamentaciones.

Te sientes mal, te sientes perdida, ¡no pasa nada!

  • No te avergüences.
  • No lo enmascares.
  • Trátate con compasión y amor.

 

5. Sin prisa pero sin pausa.

Igual que te digo que no te preocupes, que estés tranquila, que esto no es el fin del mundo, también te digo que para hacer los cambios que necesitas o para encontrar una salida: hay que mover el culo.

Está bien que te des permiso a sentirte así pero sin convertirte en una víctima de tus circunstancias.

Cada persona tiene su camino y yo aún estoy buscando el mío. Y no hay caminos mejores ni peores, así que elijas lo que elijas, si es que has de elegir algo, te llevará siempre a un aprendizaje que necesitabas para seguir evolucionando.

 

Es importante que tengas en cuenta que:

Dudar también es una opción.

 

 

 

 

CONCLUSIONES

Una crisis existencial es un motivo de peso para poner orden en tu vida.

Por eso, este proyecto, tiene como filosofía de vida el Minimalismo existencial, aunque a veces no lo parezca.

Todo está relacionado con Minimalismo cuando de lo que se trata es de que en tu vida solo permanezca contigo aquello que te ayuda a sentirte en paz.

Y cuando viene una crisis existencial, es un gran momento para deshacerte de todo aquello que te está impidiendo ver el camino.

Aunque me siento muy diferente a como era antes de irme de viaje, creo que el viaje lo único que ha hecho ha sido darme la libertad necesaria para sacar a la luz todo lo que llevo aprendiendo durante tantos años de terapias, formaciones y búsquedas incesantes.

La persona en la que me estoy convirtiendo estaba en la puerta, esperando que yo mismo la abriese y le diese permiso para ser, para mostrarse, para liberarse de una vez.

Sentirse perdida en la vida es una manera estupenda para pararte a buscar un camino mejor.

Cuando hables conmigo tienes que tener en cuenta que casi siempre veo más lo positivo que lo negativo así que, es muy probable, que esté peor de lo que creo y aún lo esté enmascarando con tanta psicología positiva.

No te digo yo que no…

Lo que está claro es que reprimir las emociones ya no me ayuda y para llegar a entender quién eres viene genial dejar salir toda emoción.

Al mismo tiempo, quiero empezar a ser un poco más realista, no para convertirme en la mujer que a los demás les gustaría que fuese, sino para asumir los malos momentos, dejar salir mis emociones de verdad y ser cada día más y más libre.

Crisis existencial: ¡Bienvenida!

Espero que aprendamos mucho juntas.

Te dejo un vídeo cortito donde hablo un poquito más de esto.

Ya no tengo miedo de no saber quien soy.

¿Y tú?

Si aún te sientes perdida, te animo a solicitar una sesión de valoración conmigo para que juntas vemos para dónde tienes que tirar. 

 

¿Te has sentido así alguna vez, tal y como te cuento en el artículo?

¿Qué has hecho para superar tus crisis existenciales?

¡Me encantaría conocer tu historia en los comentarios!

 

Un gran abrazo

 

Publicado en: DESARROLLO PERSONAL Etiquetado como: aceptación, aprender de los errores, crisis existencial, crisis existenciales, depresion existencial, encontrarse a si mismo, miedo a no saber quien soy, no saber quien soy, perder el rumbo de tu vida, sentirse perdida en la vida, sintomas de crisis existencial

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